Pakistán destapó una red de tráfico de placenta humana: por qué crece este mercado clandestino
Una investigación expuso una red internacional dedicada al comercio ilegal de placentas humanas, utilizadas para fabricar productos antienvejecimiento y otros tratamientos cuya eficacia sigue siendo objeto de debate científico.
El hallazgo de una presunta red internacional de tráfico de placenta humana en Pakistán volvió a poner bajo la lupa un mercado poco conocido que combina medicina, biotecnología, cosmética y crimen organizado. La investigación reveló cómo un órgano que, tras el parto, debería ser tratado como un residuo biológico peligroso terminó convertido en materia prima para la fabricación de productos de alto valor comercial destinados principalmente a la industria estética.
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La investigación fue encabezada por la Agencia Federal de Investigación (FIA) de Pakistán, que acusa a la organización de adquirir alrededor de 200 kilogramos de placentas humanas por mes provenientes de distintos hospitales. Según la BBC, el tejido era secado y procesado antes de ser enviado al extranjero, donde sería utilizado para elaborar inyecciones antienvejecimiento cuyo valor de mercado alcanzaría los 2.530 dólares por unidad.
El caso tomó mayor dimensión tras un operativo realizado a fines de junio en Islamabad, donde las autoridades encontraron 500 kilogramos de lo que se presume era placenta humana almacenada en una planta clandestina de procesamiento. Durante la redada fueron detenidas cinco personas y las imágenes difundidas por la FIA mostraron bandejas repletas de tejido deshidratado almacenadas dentro de una vivienda acondicionada para ese fin.
La investigación también reveló que los sospechosos pagaban aproximadamente 2,90 dólares por cada placenta obtenida en hospitales de Islamabad y Rawalpindi. Para las autoridades sanitarias pakistaníes, este esquema solo habría sido posible con la presunta colaboración de personal administrativo hospitalario. Además, la FIA sostiene que la organización tendría conexiones con otras ciudades importantes del país, como Lahore y Peshawar, mientras se investiga la posible participación de empresas de gestión de residuos, funcionarios migratorios y trabajadores sanitarios.
El alcance internacional del caso quedó en evidencia cuando agentes del Aeropuerto Internacional de Islamabad interceptaron otros 100 kilogramos de placenta humana que tenían como destino Vietnam. Aunque en ese país está permitido utilizar placenta de origen animal en determinados productos, el uso de placenta humana está prohibido. Hasta el momento, las autoridades pakistaníes informaron que nueve personas permanecen detenidas por su presunta participación en la red.
Qué es la placenta y por qué despierta tanto interés científico y comercial
La placenta es un órgano temporal que se desarrolla durante el embarazo y resulta indispensable para el crecimiento del feto. Unido al bebé mediante el cordón umbilical, permite el intercambio de oxígeno, nutrientes y sustancias de desecho entre la madre y el hijo. Tras el nacimiento, deja de cumplir su función biológica y normalmente es descartada bajo estrictos protocolos médicos.
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Los especialistas explican que, una vez producido el parto, la placenta es considerada un residuo médico altamente infeccioso. La ginecóloga pakistaní Sadaf Tariq señaló que el tejido debe colocarse inmediatamente en bolsas especiales para residuos biológicos, mantenerse refrigerado durante un máximo de 24 horas y luego ser eliminado mediante incineración, siguiendo las normas de bioseguridad destinadas a evitar riesgos sanitarios.
Para qué se utiliza la placenta humana en medicina y cosmética
A pesar de tratarse de un tejido biológico de descarte, la placenta ha despertado un enorme interés debido a la presencia de proteínas, hormonas, factores de crecimiento y otras sustancias que durante décadas fueron objeto de investigaciones médicas. De acuerdo con la consultora estadounidense Polaris Market Research, el mercado legal mundial de productos derivados de placenta supera actualmente los 700 millones de dólares y podría sobrepasar los 1.400 millones de dólares hacia 2034, impulsado principalmente por extractos provenientes de placenta de cerdo, caballo, oveja y, en algunos casos, humana.
Estos extractos son utilizados en distintos sectores. Algunos medicamentos experimentales y tratamientos médicos investigan su posible aplicación para favorecer la regeneración de tejidos, tratar quemaduras, lesiones oculares, heridas profundas y ciertos cuadros relacionados con la anemia posparto. También existen investigaciones sobre su potencial en enfermedades autoinmunes, neurológicas y hepáticas, aunque la evidencia científica continúa siendo variable según cada aplicación.
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Una de las áreas donde mayor interés comercial existe es la medicina estética. Diversos productos elaborados con extractos placentarios son promocionados para combatir las arrugas, la caída del cabello, la menopausia, la infertilidad y otras condiciones vinculadas al envejecimiento. Sin embargo, los especialistas advierten que no existe evidencia científica concluyente que demuestre la eficacia de la placenta humana como tratamiento antienvejecimiento, motivo por el cual muchos de estos productos siguen siendo objeto de debate dentro de la comunidad médica.
En países asiáticos, especialmente en Japón, China y otras naciones del sudeste asiático, algunas empresas comercializan suplementos elaborados con placenta animal e incluso humana cuando la legislación local lo permite. Representantes del sector sostienen que la demanda ha aumentado debido a la tradición cultural existente en algunas sociedades y al creciente interés por productos asociados con el bienestar y el envejecimiento saludable.
China enfrenta desde hace años un mercado clandestino similar
El comercio ilegal de placenta humana no es exclusivo de Pakistán. En China, pese a que su venta comercial está prohibida, distintos medios estatales han documentado la existencia de mercados clandestinos donde este tejido continúa comercializándose bajo diferentes denominaciones. Investigaciones periodísticas señalaron que una placenta humana puede venderse por más de 50 dólares, mientras que algunos comerciantes reconocieron adquirir la materia prima a aproximadamente 30 dólares por kilogramo.
Especialistas en derecho consultados por medios chinos advirtieron que las sanciones económicas actuales resultan insuficientes para desalentar este negocio ilícito. Paralelamente, médicos y farmacéuticos recuerdan que, históricamente, la medicina tradicional china atribuyó propiedades terapéuticas a la placenta para fortalecer el sistema inmunológico o tratar enfermedades respiratorias, una creencia que aún influye en parte de la demanda.
Los riesgos sanitarios detrás del consumo de placenta humana
Los expertos coinciden en que el uso de placenta humana sin controles sanitarios representa un importante riesgo para la salud pública. El tejido puede contener microorganismos o virus capaces de transmitir enfermedades como VIH, hepatitis B o sífilis si no es procesado bajo condiciones estrictamente reguladas. Incluso algunos ginecólogos advierten que las madres que consumen su propia placenta sin tratamiento adecuado podrían favorecer la transmisión de determinados patógenos a sus bebés durante la lactancia.
LV / ds