Informe anual de la Cámara Argentina del Libro

Tendencia: más títulos que nunca, pero menos libros impresos marcan la paradoja del mercado editorial argentino

El informe anual de la Cámara Argentina del Libro revela una industria en tensión: se publicaron un 17% más de títulos que en 2024, pero la tirada total se desplomó un 34%. La retirada del Estado del mercado editorial explica gran parte de la paradoja. Las PYMES resisten, pero cada vez con menos ejemplares.

EVOLUCIÓN. Récord histórico de títulos publicados en 2025, pero se imprimieron la misma cantidad de ejemplares que en 2019. Foto: CEDOC / PERFIL

Más libros que nunca. Menos ejemplares que en años. Y casi sin Estado. Ese es el mejor resumen del último iIforme de producción del libro argentino 2025, elaborado por la Cámara Argentina del Libro (CAL) junto con el Núcleo de Innovación Social, retrata una industria que creció en diversidad pero se contrajo en volumen, sacudida por el retiro abrupto del sector público como comprador y editor.

Los números son elocuentes: la Agencia Argentina de ISBN registró 36.942 publicaciones el año pasado, un 17% más que en 2024 y un 9% más que en 2023.

El formato físico alcanzó su valor más alto de la serie histórica, con 27.650 títulos. Sin embargo, la tirada total cayó a 34,6 millones de ejemplares, una reducción del 34% respecto a los 52,6 millones del año anterior y comparable a los niveles de 2019. El sector editorial argentino publicó más que nunca, pero imprimió como hace seis años.

La influencia del Estado en la industria editorial

La explicación central de esa paradoja está en el Estado. La edición estatal y las compras institucionales pasaron de representar el 29% de la tirada total en 2024 -unos 14,5 millones de ejemplares- a apenas el 5% en 2025, menos de 2 millones. En un año, el sector perdió más de 12 millones de copias que el Estado dejó de encargar o financiar. Una sangría que ningún otro segmento del mercado pudo compensar.

"El informe nos permite ver la evolución de las diferentes variables a través del tiempo. Al fin y al cabo, todo aquello que se puede medir, se puede corregir", señaló Juan Pampin, presidente de la CAL y editor. La frase suena casi como un programa político para un sector que, a juzgar por los datos, enfrenta transformaciones de fondo.

El Sector Editorial Comercial (SEC), integrado por empresas cuya actividad principal es la edición de libros para librerías y distribuidores, registró 11.119 publicaciones con una tirada de 14,34 millones de ejemplares —un crecimiento del 29% respecto a 2024 dentro de ese segmento—, pero la tendencia de fondo muestra tiradas iniciales cada vez más pequeñas.

El 26% de las novedades declaran menos de 600 ejemplares, una cifra insuficiente para abastecer las aproximadamente 1.500 librerías que hay en el país. Solo en la Ciudad de Buenos Aires hay 400.

Las PYMES editaron el 74% de los nuevos títulos, pero los grandes grupos concentran el volumen

Esta brecha es amplía. En 2016, por cada ejemplar registrado por las PYMES, los grandes grupos declaraban casi 2 (1,8). En 2025, esa relación trepó a 2,53. Las editoriales independientes publican más títulos que nunca, pero en tiradas cada vez más acotadas, con menor alcance territorial y menor capacidad de competir en estanterías.

El soporte papel, que algunos daban por moribundo, volvió a ganar terreno: representó el 78% de las publicaciones del SEC, contra el 72% del año anterior. Nueve de cada diez son ediciones en rústica, impresas casi en su totalidad en Argentina.

El fenómeno de la autoedición

Uno de los datos más llamativos del informe es el crecimiento sostenido de la autoedición. En 2025 alcanzó un pico histórico de 6.078 publicaciones, con un crecimiento superior al 58% desde 2016. Autores que deciden publicar por fuera de los circuitos tradicionales, plataformas que abaratan los costos de impresión y distribución digital, y una democratización del acceso al registro ISBN explican en parte el fenómeno. No es solo una curiosidad estadística: la autoedición ya representa una porción significativa del ecosistema editorial argentino y plantea preguntas sobre la cadena de valor, la curaduría y la visibilidad en un mercado saturado de títulos.

En cuanto a las temáticas, los libros infanto-juveniles lideran tanto el registro general (17%) como el SEC (28%), con tiradas que se sostienen en torno a los 3.000 ejemplares. Los siguen ficción y afines (18% en el SEC, con tiradas promedio de 2.000 ejemplares), sociedad y ciencias sociales (9%) y derecho (9%, con tiradas de apenas 400 ejemplares).

El inglés sigue siendo el idioma de origen dominante en las traducciones (66%), seguido del francés (12%) y, por tercer año consecutivo, el japonés (5%), fenómeno que no puede desvincularse del auge del manga y la cultura pop japonesa entre los lectores más jóvenes. El 7% de las obras registradas son traducciones, proporción estable a lo largo de toda la serie histórica.

Geográficamente, la concentración sigue siendo un rasgo estructural: la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma reúnen el 74% de los registros. El resto del país edita, pero en los márgenes.

El informe completo está disponible en la plataforma Issuu de la CAL y se complementa con el monitor editorial interactivo, una herramienta de consulta pública que permite comparar variables a lo largo del tiempo.