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ARTE / Agenda
martes 25 junio, 2019

El arte contemporáneo del Paraguay llega a Buenos Aires de la mano de cuatro artistas

La muestra Asunción reúne obras de Claudia Casarino, Fredi Casco, Ricardo Migliorisi y Osvaldo Salerno, cuatro generaciones diferentes que producen su obra en la capital del país vecino.

por Marcelo Parajó

La obra Apyte Ao, de Claudia Casarino, trata sobre los vínculos de protección entre las mujeres. Una ronda de cuerpos ausentes. Foto: María François
martes 25 junio, 2019

La Galería Herlitzka + Faria inauguró “Asunción”, una muestra que reúne obras de los artistas contemporáneos paraguayos Claudia Casarino, Fredi Casco, Ricardo Migliorisi y Osvaldo Salerno bajo la curaduría de Roberto Amigo.

Se trata de cuatro artistas que trabajan a partir de la idea del arte conceptual y desde una estética relacionada con los objetivos de la galería, que ya estudiaba desde hace algunos años la posibilidad de realizar una exposición vinculada a la producción en el país vecino.

En esta oportunidad se presentan artistas de distintas generaciones, nacidos en distintas décadas aunque muy vinculados entre sí desde los medios de producción y la manera de pensar el contexto paraguayo en el arte. 

Por otra parte, a excepción de Casarino que nació en 1974, todos atravesaron de alguna manera distintas etapas de la dictadura de Alfredo Stroessner, y es por ello que muchas de las obras se constituyen en denuncias veladas sobre la situación de torturas, represión  y asesinatos que se vivía en el Paraguay durante los años del Stronato.

María François - Asunción
En las obras en que Salerno utiliza su cuerpo como objeto de impresión se encuentran referencias al Sudario y al Hombre de Vitruvio. (Foto: María François)

“En espacios dictatoriales, donde lo que se afirma es una tradición cultural que se vincula con lo folklórico o los relatos nacionales, adquirir desde una estética propia lenguajes contemporáneos es un desafío opositor” señala Roberto Amigo, curador de la muestra.

Ricardo Migliorisi nació en Asunción en 1948 y falleció apenas algunos días antes de que se inaugurara la exposición en Herlitzka + Faria en Buenos Aires.

"Adquirir desde una estética propia lenguajes contemporáneos es un desafío opositor".
Roberto Amigo, curador de la muestra.

Desde los inicios de su carrera artística en la década del ‘60 emprendió una obra con una impronta transgresora que incluía puestas escenográficas y teatrales poco convencionales para la época en la región, y más aún si se las considera dentro del contexto del régimen gubernamental del Paraguay en esos años.

María François - Asunción
"Hombre con alas lilas y arco iris". Obra de Migliorisi.

Eran los años en que los artistas sudamericanos tomaban los lenguajes del arte pop y los hacían propios, y Migliorisi hacía las primeras performances que anteceden al arte destructivo o a los happenings.

“Migliorisi hace un pop que yo llamo de una contemporaneidad bizarra en todos los sentidos del término. Un pop que pone en escena una sexualidad gay, una sexualidad hermafrodita, donde construye una imagen de lo femenino derivada del surrealismo y con cosas muy vinculadas con nuestra región como la máscara, el jaguar” explica Amigo.

María François - Asunción
Roberto Amigo encuentra en la obra de Migliorisi un pop al que llama "de contemporaneidad bizarra". 

“Siempre hay en su obra un trasvasamiento de género en la imagen donde mezcla lo animal, lo femenino, lo masculino, esa idea de trastocamiento de identidades que está presente todo el tiempo”.

Por su parte, Salerno utiliza su propio cuerpo como herramienta de impresión y lo convierte en su principal estética aunque sin quedarse en el mero acto formal sino que da a su obra una profundidad y un compromiso que se hace ya evidente desde la elección de los materiales que utiliza.

María François - Asunción
Salerno utiliza objetos cotidianos como matriz para imprimir y realizar sus obras. (Foto: María François)

Con esta idea el artista adquiere prendas de vestir que llegan al Paraguay desde los países del primer mundo para ser puesta a la venta como ropa usada, o consigue las mantas de hospitales que sirvieron para cobijar a pacientes moribundos.

Con estas piezas como lienzo -con la historia y el significado que llevan en forma intrínseca- Salerno imprime su cuerpo.

María François - Asunción
Salerno utilizó su propio cuerpo como elemento para imprimir. (Foto: María François)

“A partir de los 70 empieza a trabajar sobre impresiones de los cuerpos. Al principio tiene una literalidad de los cuerpos fragmentados, atados con soga, que tiene que ver con la tortura”, señala Amigo.

“Luego pasa a tener una relación con el lenguaje y con tradiciones cristianas como el Sudario y otras referencias eruditas como el Hombre de Vitruvio”.

En las impresiones de su cuerpo utiliza imágenes de su pene que son presentadas dentro de carpetas plásticas, desarrollando así una idea de sexualidad archivada.

María François - Asunción
El desmonte de un objeto cotidiano, un postigo que se desarma e intenta mantener la cerrazón con el candado. Obra de Salerno. (Foto: María François)

En relación a las situaciones de represión, torturas y la autocensura a que se veían expuestos los opositores al régimen, la muestra incluye una obra que utiliza un postigo en impresión directa en la que incorpora la seriación y la repetición del mismo objeto.

Las diferencias mínimas en algunas series de Salerno plantean una idea de identidad aun entre piezas que comparten un origen y a primera vista pueden parecer iguales.

Un elemento doméstico es desmontado en las distintas instancias de la serie aunque perdura la imagen del candado. Las referencias a la dictadura son múltiples desde un objeto sencillo, que cierra, encierra y oprime pero paso a paso se desarma a través del tiempo.

María François - Asunción
Claudia Casarino y Osvaldo Salerno junto a la obra de Ricardo Migliorisi. (Foto: María François)

A su vez, las diferencias mínimas en algunas series plantean una idea de identidad aun entre piezas que comparten un origen y a primera vista pueden parecer iguales.

Por su parte, el trabajo de Claudia Casarino está más enfocado en la problemática de género en el Paraguay y desde sus comienzos en el arte ha encontrado en el vestido un lenguaje apropiado.

Casarino compara a las mujeres paraguayas que sobre sus cabezas llevan canastas u otros objetos (que se constituyen en el sustento propio y el de sus familias) con la imagen de las cariátides y explica que el tejido que se pone entre la cabeza y aquello que llevan se llama "apyte ao”.

María François - Asunción
Claudia Casarino utiliza la tierra colorada del suelo paraguayo como tinta para imprimir la serie Capiteles en la que está presente la referencia al trabajo de la mujer paraguaya. (Foto: María François)

Y Apyte Ao (expresión guaraní que significa corona de tela) es el nombre de la obra de Casarino realizada con un típico tejido paraguayo de algodón que normalmente no se usa en la confección de ropa sino en los mosquiteros que se colocan sobre las camas para cubrir y proteger los cuerpos.

“Esta pieza trata sobre eso, sobre vínculos de protección entre las mujeres, el trabajo de las mujeres como sustento y como columna”, explicó Casarino durante la presentación de la muestra.

Los procesos de colonización en el Paraguay fueron bastante distintos a los demás países. Se implementó el sistema de cuñadazgo y las mujeres indígenas fueron entregadas a los conquistadores como pacto político para crear alianzas. 
Claudia Casarino

La obra es, entonces, una corona, pero también una ronda de vestidos unidos en los que los cuerpos están ausentes. Y las dos ideas, la ronda de mujeres y el cuerpo que falta, dan una fuerza poética que adquiere un significado especial en una región marcada por la violencia institucional.

Casarino también expone una serie de impresiones hechas sobre lienzo con tierra colorada obtenida en el lugar de donde la artista es oriunda.  

“Hace referencia al origen como una mancha indeleble” subraya Casarino.

María François - Asunción
Escenas de actos públicos y protocolares que se complementan con fragmentos de la novela "Viajes con mi tía" de Graham Greene, en la obra de Fredi Casco. (Foto: María François)

“Tiene que ver con la historia personal de mi madre, una historia que se repite en muchos lugares, una historia de violencia contra la mujer, de femicidio que destruye a la familia y que obliga a migrar”.

Finalmente, Fredi Casco trabaja desde el archivo en los cruces entre la memoria y la política.

Casco obtuvo una serie de fotografías que podrían datarse en los mismos días en que Graham Greene estuvo en el Paraguay y a quien la policía de ese país secuestró una cámara fotográfica.

María François - Asunción
Escenas de celebraciones que se complementan con fragmentos de la novela "Viajes con mi tía" de Graham Greene, en la obra de Fredi Casco. (Foto: María François)

En base al recuerdo de relatos familiares, Casco encuentra un paralelismo entre estas imágenes alejadas de los procesos represivos y de las luchas populares, escenas cotidianas de una sociedad burguesa que convive y apoya a la dictadura, y las posibles tomas que pudo haber realizado el escritor británico.

Con esta idea en mente, Casco completa las fotografías con extractos de la novela "Viajes con mi tía”, ambientada en gran parte en el Paraguay de los años 60.

"La idea de esta exposición es reescribir cierta idea de los lenguajes contemporáneos desde los lugares periféricos", expresó Roberto Amigo.

 La muestra Asunción se puede visitar en Herlitzka + Faría, Libertad 1630, de lunes a viernes de 11.30 a 19.00 hasta el 31 de julio.


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