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CIENCIA / estudio
lunes 30 diciembre, 2019

Investigadores del Conicet se alimentaron con la canasta básica y pusieron en riesgo su salud

El experimento dura seis meses pero algunos tuvieron que suspenderlo a los tres. Las consecuencias de la mala alimentación.

SUBAS Y CAMBIOS. Por el incremento de precios de la canasta cambia mes a mes la composición y diversidad de lo que se consume. Foto: CEDOC PERFIL
lunes 30 diciembre, 2019

Un grupo de investigadores del instituto Conicet se propuso averiguar si realmente una persona puede vivir con los alimentos de la canasta básica que utiliza el INDEC para medir la pobreza y la indigencia. Su estudio arrojó conclusiones alarmantes: muchos de los voluntarios tuvieron que abandonar a la mitad del experimento por los graves problemas de salud que padecieron.

El estudio fue bautizado como “Proyecto Czekalinski” y debía durar seis meses. El mismo nació con el objetivo de demostrar que hay que modificar la forma en la que se mide la pobreza en la Argentina, según consignaron sus creadores.

Los voluntarios se dividieron en tres grupos: el primero consumió solamente aquellos alimentos que se encuentran en la canasta básica del INDEC; el segundo debía seguir las directrices que marcan las “Guías Alimentarias para la Población Argentina” (GAPA), que elabora el Ministerio de Salud; y el tercero no modificó sus hábitos a la hora de comer.

Canasta básica: una familia necesitó $ 35.647,66 para no ser pobre

A todos los participantes se les realizó un estudio de laboratorio antes de empezar, otro a los tres meses de comenzado el proyecto y finalmente debían llevarse a cabo otro al término del mismo. Los investigadores incluidos en el grupo de canasta básica sufrieron graves consecuencias a su salud por consumir solamente los alimentos que se incluían en ese listado. Por eso, algunos de ellos tuvieron que abandonar el experimento a la mitad. 

Una de las personas que tuvo que poner un freno a su participación fue la investigadora Florencia Demarchi. “Antes del experimento yo comía de una forma muy variada, a mí me gusta comer. Y de repente me encontré con una lista de alimentos muy monótona. Me empecé a cansar, me sentí muy vulnerable”, contó al programa A Diario, de Radio 2. 

Me sentí cansada, irritada, vulnerada, privada del derecho de elegir lo que yo quería, dijo Demarchi

“Me alimenté, pero no me nutrí. Entonces me sentí cansada, irritada, vulnerada, privada del derecho de elegir lo que yo quería”, lamentó  Demarchi, quien detalló que "la canasta básica tiene tres huevos al mes y 100 gramos de queso por mes, por ejemplo, cantidades que pueden entrar en una sola pizza". “Son 58 alimentos muy parecidos entre sí; como el pan, los fideos, las papas”, agregó.



Por su parte, el investigador Martín Maldonado explicó en diálogo con el programa Primera Mañana que se emite por la radio LT9:  “Una de las mujeres tuvo que dejar el experimento porque estaba a 400 gramos de caer en un bajo peso. Empezó con 55 kilos y ya estaba cerca de 50. Otra vio alterado su ciclo menstrual. Y a mí en particular me subieron los triglicéridos, que es la grasa mala en sangre, se me acumuló de 152 a 210 y ahora lo tengo en 260, por lo que pronto yo también voy a abandonar el experimento”.

En contraposición, los que comieron en base a la GAPA experimentaron mejoras en su salud. “También bajaron de peso pero lo hicieron de forma saludable. Todos los laboratorios de sangre les dan cada vez mejor, se sienten bien, están durmiendo bien, han dejado de tener acidez o dolor de espalda. Uno de ellos reportó que ha dejado de roncar”, precisó Maldonado.

Una mujer vio alterado su ciclo menstrual. Y a mí en particular me subieron los triglicéridos, dijo Maldonado

Según los datos del INDEC, para no caer en la indigencia, un varón adulto debe invertir $4.886 al mes (o $163 al día) en la Canasta Básica de Alimentos (CBA). En el caso de una mujer, se reduce a $124 diarios.

“Si a la canasta actual del INDEC le pusiéramos miel, kiwi, frutos secos, nueces, carne de buena calidad y más lácteos el costo de esa canasta se dispararía hacia arriba, no sabemos cuánto, y, por lo tanto, las líneas de indigencia y pobreza se moverían hacia arriba y quedarían casi el doble de pobres de los que estamos reconociendo”, alertó Maldonado.

El investigador aseveró que lo que demostraron con este experimento es que la medición de pobreza está "obsoleta y retrasada". “Su obsolescencia no ha sido revisada, sumado a que la composición determina una línea de pobreza que es realmente baja. ¿Cómo podemos decir que una familia de cuatro personas va a vivir con 37 mil pesos por mes? Es poco, no alcanza. El INDEC lo sabe”, denunció. 

B.D.N./FeL


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