26 nov 2020
COLUMNISTAS |Defensora de Género
domingo 22 noviembre, 2020

¿Cómo se supera la herencia que nos deja el Covid-19?

Escolaridad. Alarmante informe sobre el efecto de la cuarentena en la educación pública y privada. Foto: cedoc

Hace meses se hablaba del post-Covid. Ahora, somos realistas porque vemos que el post-Covid es por ahora, algo lejano. Si bien la esperanza está puesta en la vacuna, y es bueno tener una esperanza, pero hay que ser cuidadosos de no generar falsas expectativas, falta para decir que la vacuna llegó. Primero porque aún no están concluidas las pruebas de la Fase 3, pero además, porque cuando llegue la vacuna, no se inmunizará mágicamente a toda la población en un período breve de tiempo. Incluso algunas requieren más de una dosis para ser efectivas, entonces la cobertura que otorgue cada tipo de vacuna no sabemos cuál será y lograr que todos estemos protegidos llevará tiempo. Mientras debemos plantear cómo seguimos, qué hacemos. Ésta es la gran discusión que ni el Gobierno ni la sociedad estamos haciendo.

Empecemos por analizar qué nos deja el Covid, aunque aún no terminó y veamos cómo lo superamos. En educación el sábado en PERFIL la nota de Fernández Escudero: “Ocho de cada 10 alumnos no tuvo pruebas este año” es preocupante y complementa muchas notas previas publicadas. Se analizan datos del informe del Observatorio Argentinos por la Educación que compara la educación de gestión privada y pública. Se señala en promedio que los alumnos dedican tres horas diarias a clases virtuales y que esto no varía en las escuelas públicas y privadas. Este dato encubre el de los que no reciben clases, o los que apenas llegan a una hora diaria. Y estos no son pocos, como ya se dijo en notas previas sobre el difícil acceso a la educación virtual de la niñez de sectores sin conectividad y /o tecnología para ello. Como la nota señala el tema es qué tipo de seguimiento tuvieron los alumnos por parte de los docentes, donde las pruebas o exámenes son una forma, no la única. En general no hubo exámenes este año en todas las escuelas. Si se considera la devolución que recibieron de las tareas encomendadas, en las escuelas privadas casi el 67% recibió y en las públicas el 61%. Si no hay devolución de las tareas ¿cómo sabe el alumno si lo que dijo es correcto o no? ¿Cómo se garantiza entonces el aprendizaje? Y si bien el porcentaje de los que nunca recibieron una devolución es bajo: 5% en las privadas y 10% en las públicas, existe y es algo que sumado a los que no tienen acceso a clases virtuales indica el déficit del aprendizaje este año. Esto lo ratifica: seis de cada diez familias consideran que los alumnos pierden aprendizajes, sin diferencias según el tipo de escuelas. Para saldar esta deuda social necesitamos que se recupere la educación presencial, con mayor rapidez y en los lugares donde la situación es más grave por la falta de conectividad. Pero también para el resto. Esto no se está contemplando suficientemente y es impostergable. La mella que dejará el Covid en nuestra niñez y adolescencia impactará en el futuro, la brecha entre los que accedieron y los que no, se reflejará en el nivel de pobreza /riqueza individual y del país, porque los sin acceso tendrán dificultad en insertarse en el trabajo futuro. Se va a observar el sesgo de género, las mujeres estarán más perjudicadas, pero a su vez las de los sectores con recursos estarán menos afectadas que los varones pobres. Debemos buscar la solución al igual que para la recuperación de la producción para disminuir la pobreza.

La otra deuda a pagar es la del aumento de la violencia de género que sigue creciendo y tornándose algo gravísimo. La nota el sábado de Nadia Galán sobre el femicidio de la docente en Tucumán, evidencia la incapacidad de proteger a las personas que padecen violencia de género. ¿Dónde estuvo el Estado en este caso? Hubo muchas denuncias, y hasta una intervención de la Justicia que retuvo preso al victimario, pero lo liberó aduciendo que padecía esquizofrenia, pero no se ocupó de su tratamiento, tampoco de evitar que continuara acosando a la profesora y protegerla. Ocurrió ahora cuando hay conciencia y se sabe qué hacer. Es inaceptable, pero va a seguir ocurriendo porque no vemos cambios en las distintas instancias del Gobierno, ni la Justicia, ni las fuerzas de seguridad, ni los organismos gubernamentales nacional, provinciales y locales están actuando articulada y efectivamente. Individualmente cada uno hace su parte, pero sin ocuparse de la situación integral de la mujer en riesgo. Y esto no se arregla con medidas aisladas, se requiere articular y poner en el centro de la atención la protección de las mujeres en esa situación. Solo a título de ejemplo en el pedido a juicio al femicida de la joven que hace unos meses murió en Chivilcoy, el fiscal hace una descripción excelente de los hechos, pero culmina sin reconocer que fue un femicidio y pidiendo solo cinco años de cárcel a un reincidente ¡¡¡La ley Micaela sola no alcanza!!!


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