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COLUMNISTAS / PICHETTO / PANORAMA
domingo 16 junio, 2019

De profesión ideólogo

Las ideas fuerza que le suma a Macri, además del “refresh” electoral. Su llegada al Conurbano.

por Carlos De Angelis

JOKER PICHETTO Foto: DIBUJO: PABLO TEMES

Algunas veces los escenarios con menos probabilidades se terminan imponiendo. Es el caso de la elección Miguel Angel Pichetto como candidato a vicepresidente de Mauricio Macri.

Objetivos. Con esta selección Macri logra algunos objetivos en forma simultánea y consigue recuperar dos cosas que parecían definitivamente perdidas: la iniciativa política y la audacia.
El Cambiemos posfondomonetario se había transformado en una máquina de producir pesimismo y la rara habilidad de profundizar malas noticias. A las restricciones para hacer política económica se les sumaron las dudas, el desdibujamiento de la gestión gubernamental y finalmente las oportunidades perdidas para introducir modificaciones, generando la imagen de un gobierno estancado y sin capacidad de reacción. Un marasmo en el país que quiere ver a su presidente con capacidad de mando, por eso no sorprende la foto del senador integrándose al Gobierno desde ahora.
Eligiendo a Pichetto, el PRO vuelve a recuperar el espíritu audaz que llevó a Vidal a la gobernación, ya no de la mano de la “nueva política”, sino con quien debutó como concejal de Sierra Grande (Río Negro) en 1983. Luego Macri logra inclinar la balanza de la sorpresa política buscando empardar la oferta presidencial de Cristina Kirchner: Alberto Fernández candidato.
Finalmente, otro objetivo final de Macri fue fortalecer su propia candidatura, que ahora con su compañero de fórmula no tiene retorno. En los últimos meses la posibilidad de reelección del Presidente había sufrido la envestida de quienes buscaban reemplazarlo, y luego por los intentos de los radicales de imponerle su propio vice o introducirle un competidor vía PASO. Simultáneamente, incorporó la “pata peronista” a la fórmula presidencial y clausuró las intentonas de los radicales nuevamente desairados.
¿Qué aporta Pichetto? De cara al establishment (o círculo rojo) el senador aporta capacidad de negociación con jueces de Comodoro Py, empresarios, gobernadores y legisladores en el Congreso Nacional. En ese sentido, la valoración de Pichetto va en paralelo con la de Alberto Fernández, dos conocedores de las altas esferas y negociadores con los factores de poder.
Sin embargo, Pichetto aporta un componente ausente en el modelo del PRO y de Cambiemos: una ideología clara, identificable. El macrismo jugó desde su constitución en un mar de ambigüedades: la pospolítica, la posideología, el saber tecnocrático de los CEO y el gradualismo. Siempre Jaime Duran Barba planteó que a la mayoría de los argentinos no les interesa la política y que a ellos había que hablarles.
Y Macri les habló recordándoles el valor del mérito, del sacrificio, y la introducción de los valores del mercado: “Las cosas (como la energía) hay que pagarlas sin subsidios estatales”. Estas narrativas encallaron en un mar de inflación y recesión, la posideología de Cambiemos quedó como un significante vacío: la nada sartreana.  
Ahora Pichetto trae un conjunto ideológico con tres componentes: migraciones, seguridad y fuerzas armadas. El senador le da una coherencia al frente Juntos por el Cambio que estaba ausente de Cambiemos. Por eso los mercados festejan, es el final de una época y el inicio de otra. Para bien o para mal el neomacrismo se consolida como una fuerza de centroderecha, más cerca de Donald Trump, de Jair Bolsonaro o Iván Duque que de Pedro Sánchez o incluso Emmanuel Macron.

3 temas 3. La tríada discursiva que trae Pichetto es de extrema complejidad en sus tres niveles. Pero no hay que pecar de progresista: la cuestión migratoria es un tema disimulado, pero no ausente en parte de la sociedad argentina. No en vano una encuesta mundial realizada a fines de 2018 por la consultora Ipsos llamada “Peligros de la percepción” (https://bit.ly/2Dwh77q) señalaba que los argentinos creen que el 33% de la población es migrante, cuando la cifra real es solo del 5%. Que los migrantes de los países latinoamericanos vienen a la Argentina para aprovecharse de los recursos estatales –salud, educación, ayudas sociales– es una construcción simbólica instalada que surge en los focus groups en forma permanente. Que no existe reciprocidad en la atención médica con otros países es también tema candente y fue aprovechado por el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien discutió públicamente con el presidente de Bolivia, Evo Morales. También la idea de que los migrantes acogen trabajos por salarios y condiciones inaceptables para los locales está muy presente en diversos estratos sociales.
La cuestión de la seguridad en cambio sí fue frecuentemente abordada por el macrismo y no en vano Patricia Bullrich era una posible candidata a la vicepresidencia compartiendo con Pichetto orígenes peronistas. Pero si bien Bullrich reivindica el rol de las fuerzas de seguridad, y las políticas de mano dura, Pichetto le agrega el componente de demanda de reparación de las Fuerzas Armadas y la necesidad de que se incorporen a tareas de seguridad interna. Es posible imaginar las discusiones que estas posturas van a generar con los organismos de derechos humanos por parte de quien no dudó de tildar de “pro soviético” al ex ministro de Economía Axel Kicillof.

Poder hablar. Es cierto que Pichetto no tiene votos propios, no tiene un territorio como Juan Schiaratti, pero sí tiene una capacidad ausente en Macri, en Vidal e incluso en algunos intendentes como Néstor Grindetti (Lanús), Jorge Macri (Vicente López), o Martiniano Molina (Quilmes): la posibilidad de hablarles a los sectores de clase media baja y baja del conurbano bonaerense y en donde la diferencia de intención de voto entre Mauricio Macri y Alberto Fernández es contundente a favor del segundo. Estos sectores, muchos de los cuales viven sobre muy delgada frontera que los separa de la pobreza, tienen la percepción de que los migrantes son competidores por los escasos recursos disponibles. Sin embargo, queda por ver si esa tríada conceptual tan polémica, y que Pichetto sustenta sin pudores, le alcanza para dar vuelta a quienes habían decidido no votar a Macri.

*Sociólogo (@cfdeangelis).


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