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¿Debate o pelea?

alberto cristina
alberto cristina | Cedoc

Alguien se debe haber equivocado en el armado de las coaliciones. Hechas para confrontar y vencer al otro lado de la grieta han demostrado incapacidad para ponerse de acuerdo en cómo gobernar. Le sucedió al gobierno de Juntos, con una gestión fallida. Y le sucede al gobierno de Alberto.

Ambas coaliciones se juntaron para que el otro bando no ganara. Pero nunca debatieron seriamente sobre un plan de gobierno. Todo se hizo a base de supuestos. Si uno mira un poco mas detenidamente lo que sucede en el Frente de Todos debiera preguntarse si no se escucharon al momento de armar la fórmula, o alguno se hizo el distraído creyendo que el otro simulaba.

Todo partió de la idea de que con Cristina no alcanzaba, pero sin ella no se podía. Y se decía con claridad que no alcanzaba porque sectores, básicamente medio bajos y medios que antes habían confiado en el Frente para la Victoria, con el tiempo dejaron de hacerlo. Sobre el fin del mandato de Cristina la inflación era junto con la inseguridad el problema que más preocupaba a los hogares. Y la política económica era evaluada negativamente.

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En 2015 la demanda de esos votantes era conservar lo bueno del modelo, pero realizar cambios y eso incluía, tanto lo económico como el fin de la grieta. Cansados de los enfrentamientos, y también con críticas a la política económica muchos terminaron dándole la oportunidad a Macri, él que en su gobierno empeoró las cosas. Pero para poder vencer y además gobernar el Frente de Todos debió ampliarse hacia Massa y  convocar a un crítico de la gestión como era Alberto Fernández. Además había conciencia de que era necesario negociar con el FMI  y mejorar las relaciones con el sector empresarial.

Durante la campaña Alberto más de una vez dijo que venía a unir a los argentinos, a hacer crecer la economía y a no cometer los errores del pasado. ¿Cuál es entonces la sorpresa que podían tener los sectores más ligados a la vicepresidenta? Salvo que creyeran que lo dicho por el candidato era marketing, que su presencia en el escenario que le puso Clarín era ficción. Aquí nace la primera disonancia. Creer que el Presidente pensaba como Cristina. Claro después estuvo la gestión, sus resultados y las disconformidades con  los mismos. Doble problema. Diferencias de base que se explicitan  y una gestión que no conformaba.

En Chaco Cristina dijo que no pelean, sino que debaten y a modo de desvalorización que lo había elegido porque no representaba a nadie, aunque sabía que pensaban diferente. Síntesis: desde el comienzo sabía que esto podía ocurrir, pero pensó que podría controlar la situación. Claro no podía prever que vendría una pandemia que puso al mundo patas para arriba.

Alberto creció hasta el cielo y después cayó a tierra. No pudo cumplir ni con unir a los argentinos ni con resolver los problemas económicos y vino la derrota 2021.

Los dólares no están, la distribución del ingreso se dificulta. Y encima vino la guerra y la inflación que no se calma, el 6% de este mes no puede tranquilizar a nadie.

¿Tendrá razón Cristina cuando piensa que 2023 está perdido y solo se trata de sentar posición y buscar contener la mayor cantidad de votos posibles? Tendrá razón Alberto cuando piensa que la inflación bajará, la economía crecerá y eso lo pone competitivo para 2023.

Ambos debieran preguntarse cuál es el rédito de hacer público sus contradicciones, porque si hay algo que sus votantes  perciben es que ahora, además de la grieta, con Juntos está la grieta de la grieta. Y eso no los beneficia a ninguno de los dos.

Hoy al Frente de Todos le es difícil hablar de unidad y les es difícil hablar de justicia social, Cristina la reclama, Alberto la busca. Pero si no recuperan sus propios significantes es claro que su futuro está comprometido.

La identidad peronista no alcanza para evitar la fuga de votos. Pero Juntos también tiene un problema. En 2015 eran sinónimo de Cambio. No lo fueron en el gobierno y hoy no logran ponerse de acuerdo sobre el camino. Encima, apareció Milei que comienza a robarles la bandera del Cambio a la que le suma Libertad. Todos luchan por su identidad. Continuará…

*Consultor político.