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COLUMNISTAS /
sábado 3 agosto, 2013

El medio

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La historia presenta ciclos que vienen a sustituirse como cambio necesario frente al agotamiento del ciclo anterior. Después de diez años de kirchnerismo y doce hacia 2015, la biología, y no ya la política, señala que un cambio de algún tipo se impondrá. El éxito de lo nuevo dependerá de su buen diagnóstico sobre cuál fue el carácter esencial del ciclo que se acabará. En ese punto parecería haber una coincidencia en todos los partidos de oposición e incluso hasta del propio hasta ahora único candidato del kirchnerismo para 2015, Scioli, respecto de que la terapia que la sociedad pide y pedirá que se le prescriba es un reductor de los niveles de confrontación que ha instalado una década de polarización amigo-enemigo.

Tanta pelea del Gobierno con sus enemigos, a los que en muchos casos terminó contagiando de su ferocidad y extremismo, ha terminado convenciendo a la mayoría de los principales actores de las próximas elecciones de octubre de que si el mal de época fueron la polarización y el extremismo, la receta de lo que viene tiene que ser el centro, el medio y la fusión.

Esa es la lectura que publicitariamente mejor se expresó en la bellísima campaña del Frente Progresista y Social con Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín tratando de unir los dos mundos simbólicos de los ‘argen’ y los ‘tina’, pero que también tiene su correlato en Massa, quien se exhibió como un kirchnerista crítico, aunque cada vez más crítico, o el propio Scioli, precursor de la concordia y su máximo exponente, y Hermes Binner en Santa Fe.

La idea del punto medio o punto de equilibrio tiene una inspiración ilustre en la filosofía griega. Aristóteles sostenía que la verdad estaba alejada de los extremos, recomendando como gran consejera la prudencia (phronesis). La única virtud con la que no se puede cometer excesos era la justicia, porque la injusticia está en los dos extremos; en todas las demás virtudes, mucho más por más podría terminar siendo mucho menos.

Pero ese medio nunca es la mitad de camino entre los extremos en el mismo plano. Ni tampoco, como inspirante metáfora de superación, que se encontrara esa posición de igual distancia de ambos polos, situándose arriba de los dos extremos, cuidando mantener equidistancia de ellos. La vida no es bidimensional sino multidimensional, y la representación geométrica del lugar del medio como lugar del bien es una simplificación ideológica que confunde matemática con ética. Y en la que no pocas veces se percibe indecisión, confusión o primitiva búsqueda de sumar (aquí vale aquello de que no se sabe cómo se consigue el éxito pero sí se sabe cómo se consigue el fracaso: tratando de conformar a todos).

El verdadero medio a lograr surgiría de una combinación siempre única para cada caso de la doble interacción entre múltiples proporciones y múltiples dimensiones, pero nunca de la mitad de una cosa y la mitad de otra, aunque eso poco tiene que ver con ser de “centro”, por ejemplo.

En la ex Unión Soviética se cuenta que los arquitectos soviéticos le llevaron a Stalin dos proyectos de edificios de distintas características, y como no les quedó claro cuál de los dos prefería Stalin, por temor a desairarlo hicieron mitad de una forma y mitad de otra.

Un ejemplo más cercano es el propio diario PERFIL: en determinados aspectos ocupa el mismo espacio técnico-periodístico que Clarín y La Nación, pero en otro sus coincidencias son con la primera Página/12 o el diario La Opinión previo a la dictadura. No alcanzaría, por ejemplo, con decir que PERFIL no es ni Clarín/La Nación ni Tiempo Argentino, ese medio no sería nada, no más que una vacía pretensión de todo.

No sólo en la provincia de Buenos Aires se observa esta tendencia a la combinación de polos. En las elecciones internas de Unen para las PASO en la Ciudad de Buenos Aires, resultan casi antitéticos Terragno con Lousteau o Prat-Gay con Victoria Donda. En todos los casos, se sospecha una búsqueda de una amalgama inquietante que cumple el efecto de ser provocadora, pero no necesariamente de forma positiva.

Al revés, el peronismo, que en el pasado se caracterizó sin pudores por haber sido directamente esquizofrénico pasando sin vueltas del polo de Menem al de Kirchner, ahora pareciera estar ganando consistencia por lo menos con el kirchnerismo en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, con candidatos ni estridentes ni contradictorios como Insaurralde y Filmus, que representan un modelo que integran y los trasciende.

Quienes pretendan conducir la Argentina tendrán que ser algo completo y no sólo un entre. Sobre la tentación de mezclar mitades, en el capítulo “De la naturaleza de la virtud” de Etica para Nicómaco, Aristóteles escribió: “El medio, cuando se trata de una cosa, es el punto que se encuentra a igual distancia de las dos extremidades, el cual es uno y el mismo en todos los casos. Pero cuando se trata del hombre, cuando se trata de nosotros, el medio es lo que no peca, ni por exceso, ni por defecto; y esta medida igual está muy distante de ser una ni la misma para todos los hombres”.


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