miércoles 26 de enero de 2022
COLUMNISTAS opinion
14-01-2022 23:55
14-01-2022 23:55

El medio es el mensaje

14-01-2022 23:55

Estaba en San Pablo cuando, el sábado pasado, nuestro columnista Carlos de Angelis me envía el tuit de la vicepresidenta donde me menciona: “Fontevecchia y Noticias: fobia a CFK y blindados a la verdad”. Emprendía mi regreso a Argentina porque el día anterior, en la Casa de Gobierno del estado de San Pablo, había entrevistado a su gobernador y candidato a presidente de Brasil, el más anti Bolsonaro, Joao Doria. No había podido ver el ejemplar de la revista Noticias que motivó el tuit de Cristina Kirchner, publicada el viernes, porque el jueves salí para Brasil. Y preocupado, inmediatamente me puse a leer el contenido de la nota de la publicación en papel en el Kiosco Digital de Perfil.

No encontré en la nota nada ofensivo, tampoco en la tapa. Lo que me llevó a reflexionar sobre la subjetividad y la grieta. Cuando las personas rechazan al otro en toda su dimensión, como individuo completo, no pueden ver más de lo que proyectan en ese otro y toda acción de él es interpretada de forma que encaje con sus prejuicios. No importa lo que haga, siempre tendrá una intención aviesa. Alguna vez escribí una columna titulada “El triunfo de la paranoia” como carácter distintivo de esta era de la grieta.

Leyendo el hilo de tuits que siguió al posteo de la vicepresidenta, se percibe con claridad cómo cada uno toma el disparador para exponer su prejuicio sin siquiera entender de lo que se trata. El paroxismo fue el abogado de Cristina Kirchner, Gregorio Dalbón, quien respondió a la directora de la revista Noticias, Alejandra Daiha, diciéndole: “En cuanto a la nota, le aseguro, ni la leyó. El gusto por la lectura de la Dra. es elevado, no consume basura”. Muy elocuente: si lo otro es una basura, no se lo juzga por lo que genera sino por lo que es. Proceso que deshumaniza al otro porque al petrificarlo se lo cosifica: será por siempre eso imaginado.

A partir de allí, la polémica siguió guiada por el menor esfuerzo cognitivo que también facilitan las redes y se focalizó exclusivamente en la tapa sin tener en cuenta el contenido de las ocho páginas de su nota.

Y la discusión se concentró en un equívoco sin preocupación por la cuestión de fondo, lo que mucho no importó porque era una excusa más para que cada uno pudiera manifestar su prejuicio.

No hace falta ser un experto en semiótica para comprender las metáforas: que “El Calafate sea el refugio blindado de Cristina”, como tituló su tapa Noticias, no quiere decir que las puertas y paredes de la casa son literalmente blindadas o existe un perímetro inaccesible a su alrededor. Argumento sobre el cual se sostuvo que la revista miente en su tapa cuando, como consta en la nota, se apeló a que El Calafate es “su lugar en el mundo”, donde se encuentra blindada emocionalmente.

Una de las características de la paranoia es la de no interpretar el significado de las metáforas traduciendo la comunicación inconsciente al consciente: se viven las metáforas literalmente.

Continúa el equívoco (metonímico) sosteniendo que la foto de la tapa fue alterada deliberadamente, con intencionalidad de demostrar que la vicepresidenta está blindada, para lo cual era imprescindible sacar de la foto al otro participante para demostrar que nadie se le puede acercar. Lo que, nuevamente, si se lee la nota se verá que la imagen con el admirador que tocó el timbre y pudo sacarse esa foto con la vicepresidenta se publica completa en su formato horizontal con su epígrafe explicativo en el interior de la revista.

Es obvio que el admirador no podía ocupar en la tapa el mismo protagonismo que la vicepresidenta: es ella el sujeto noticioso, no el admirador, cuya presencia circunstancial nada aportaría. Pero no fue necesario ningún photoshop, como se mencionó en el hilo de tuits, porque el formato vertical de cualquier tapa hace necesaria la mitad de cualquier foto horizontal. Da un poco de pudor explicar algo tan obvio.

Evidentemente, la tapa, el título y hasta el formato de la foto, todo está connotado con la imagen de la revista Noticias como dura crítica del kirchnerismo al punto de exacerbar la vulgata sobre la frase de Marshall McLuhan en que el medio es el mensaje. Es cierto, Noticias fue muy crítica de los gobiernos kirchneristas, incluso fue el único medio crítico de Argentina en 2003, los primeros dos años del gobierno de Néstor Kirchner, hasta que en 2005 se sumó la reapertura del diario PERFIL para pasar a ser, juntos, los dos únicos medios críticos del kirchnerismo durante un lustro hasta que, recién después de la crisis con el campo, se sumaron Clarín y La Nación, en 2008. En palabras de la propia Cristina Kirchner en su libro Sinceramente, somos “peor que Magnetto”.

Lo que tengo para decir como fundador de la revista Noticias es que también Macri, en su libro Primer tiempo, sostiene que fuimos el conjunto de medios más crítico de su gestión excluyendo a los claramente kirchneristas. En algún sentido, las quejas de ambos ex presidentes son, por lo menos, una señal de independencia de la grieta.

Grieta que es el gran problema cultural de la Argentina, superior al económico y al político. Grieta que en realidad es la causa de nuestro problema económico y político, es el mal persistente que sobrevive a los distintos gobiernos y la causa irreductible de nuestra decadencia. Para superarla, la sociedad argentina tendrá que desarrollar una terapia regenerativa de la relación con la otredad, también para reconciliarse con sí misma.

Muchas veces reflexionamos en PERFIL sobre cuánto de querulancia y agresividad oral de Cristina Kirchner era propia y cuánto generada por quienes, odiándola, reforzaron en ella un carácter reactivo como mecanismo de defensa. Quizás este caso sea un buen ejemplo: ella retuitea a un admirador que quedó excluido de la foto de tapa y a partir de allí un coro de admiradores y, fundamentalmente, cercanos obsecuentes salen a congraciarse con ella elevando el tono con palabras como “basura”, “mentira” y “falsedad”.

Ella es usada como un significante para que distintas personas puedan descargar su malestar (a favor o en contra) y para que quienes compiten en la economía de la atención la utilicen para lograr su propio protagonismo mientras ciertos profesionales de la aparición logran más atención, rating, clicks o likes.

La grieta es antropofágica: las principales encarnaciones de la polarización terminarán siendo fagocitadas por su obra.

La Organización Mundial de la Salud califica la querulancia como “sensibilidad excesiva a los desaires, incapacidad para perdonar agravios o perjuicios y predisposición a rencores persistentes, suspicacia y tendencia generalizada a distorsionar las experiencias propias interpretando las manifestaciones neutrales o amistosas de los demás como hostiles o despectivas, el sentido combativo y tenaz de los propios derechos al margen de la realidad”.

La querulancia no es solo una característica del kirchnerismo, lo es de diferentes sectores de la sociedad y precisa ser curada.