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Hipercapitalismo y desigualdad

Los datos de pobreza siguen siendo alarmantes.
Los datos de pobreza siguen siendo alarmantes. | cedoc

Thomas Pikety sigue alertando sobre la redistribución social en un sistema que define como hipercapitalismo. El autor de obras fundamentales como el Capital en el Siglo XXI –donde advierte sobre las amenazas que conlleva el sistema financiero y de producción–, y Capital e ideología –donde remarca que la desigualdad no es económica, sino ideológica–, acaba de presentar un monumental trabajo que actualiza la información sobre riqueza y ganancia en todo el mundo.

El gran economista francés señaló en esta magistral obra el dilema que encierra el capitalismo en la actualidad, a medida que el grupo de los más ricos aumenta su proporción de los ingresos mundiales en detrimento del grupo de los más pobres. Se trata de una redistribución del capital que será aún mucho más cruda para los sectores más empobrecidos por la pandemia.

Para dar cuenta de este fenómeno, Pikety publicó en el diario Le Monde los informes que se acaban de procesar gracias al esfuerzo combinado de más 150 investigadores de todo el mundo que analizaron datos de 173 países entre 1930 y 2019. El resultado puede verse en World Inequality Database (WID.world).

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Allí se observa que la distribución de la renta está consolidándose a favor del 10% más rico, a la vez que se observa un sostenido crecimiento a favor del 1% más rico. Mientras que el 50% más pobre ha recortado su participación en forma cada vez más preocupante, algo que será todavía más evidente luego del paso del Covid.

El trabajo aclara que las desigualdades son elevadas en todos los países. La participación del 10% más rico representa entre el 30% y el 70% del ingreso total y siempre es más alta que el del 50% más pobre. La brecha sería aún mayor si se analiza la distribución de la riqueza (lo que posee) y no los ingresos (lo que gana en un año). El 50% más pobre no posee casi nada (menos del 5% del total), incluso en los países más igualitarios.

Con respecto a la distribución del ingreso en América Latina, se observa que Brasil, México o Chile han históricamente sido más desiguales que Argentina, Ecuador o Uruguay y que la brecha entre estos dos grupos se ha ampliado en los últimos veinte años.

En África, las desigualdades más extremas se encuentran en el sur del continente, donde no se ha producido una verdadera redistribución de la tierra y la riqueza desde el fin del Apartheid.

Oriente Medio parece ser la región más desigual del planeta, tanto por un sistema de fronteras que concentra los recursos en territorios gobernados por autarquías que controlan un sistema bancario que permite transformar la renta petrolera en renta financiera.

En Asia la mayor atención se concentra en India, donde la brecha entre la parte superior y la parte inferior ha alcanzado niveles que no se observaban desde el período colonial. A la vez que ha habido un aumento constante de la desigualdad en Europa del Este desde la década de 1990, con la desaparición de la Unión Soviética.

A nivel mundial, la participación del 50% más pobre de la población ha aumentado del 7% del ingreso total en 1980 a alrededor del 9% en 2019, gracias al crecimiento de los países emergentes. Sin embargo, este progreso debe ponerse en perspectiva, ya que la participación del 10% más rico del mundo se ha mantenido estable en alrededor del 53%, y la del 1% más rico ha aumentado del 17% al 20%.

“El planeta está atravesado por múltiples divisiones desiguales, que la pandemia agravará aún más. Solo un mayor esfuerzo de transparencia democrática y financiera, actualmente muy insuficiente, permitiría desarrollar soluciones aceptables para el mayor número de personas”, concluyó Pikkety.

Para Argentina los datos no son alentadores. El 50% más pobre se quedó sólo con el 15% de los ingresos de 2019. Mientras que el 10% más rico se apropió del 40%. En tanto que el 1% más rico se quedó con el 14% de los ingresos.

Pikety no lo refleja en su informe, pero Argentina verá crecer este año la pobreza a niveles alarmantes por la pandemia. Por lo que la distribución social, obviamente, volverá a verse perjudicada.

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Director de Perfil Educación.