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COLUMNISTAS / DIVERSIDAD
domingo 24 mayo, 2020

Las mujeres y el mundo que viene

Pasado el bache de la pandemia, la revolución de la inteligencia se acelerará y la nueva sociedad dará más espacio a las mujeres, los jóvenes, los cyborgs, la robótica y la inteligencia artificial. El nuevo mundo será inimaginablemente mejor que este, y ya está entre nosotros.

Brasil. Dilma Rousseff y Marina Silva disputaron las elecciones de 2010 con enfoques completamente diferentes. Foto: cedoc
domingo 24 mayo, 2020

Las mujeres pusieron las bases de una sociedad menos delirante que cobró impulso con las rebeliones juveniles de los 60 y se consolidó gracias al desarrollo de la ciencia y la red. Hay un continuo que va desde Mike Jagger protestando en Londres contra la invasión a Vietnam en 1968 y el clip Living in a Ghost Town que lanzó por la pandemia, y entre los trabajos pioneros de Alan Turing y el liderazgo de Bill Gates. Mientras algunos revolucionarios del siglo corto querían “crear uno, dos, tres Vietnam”, otros impulsaban la paz, estaban en contra de la invasión a Vietnam, con la misma firmeza que rechazaban la de Checoslovaquia. Iniciaron el cambio que culminó con la Revolución de la Inteligencia.

Figuras. La lucha de Julieta Lanteri y Matilde Hidalgo de Prócel por el voto femenino culminó con una sociedad en la que las mujeres disputan el poder a la par con los varones. Algunas supieron conservar su feminidad y desarrollaron liderazgos firmes, constructivos, con la mirada puesta en el futuro. Aprendí mucho trabajando con Blanca Ovelar, candidata a la presidencia del Paraguay en 2008,  que tomó resoluciones valientes para consolidar la democracia en su país, a las que tal vez no se habrían atrevido algunos hombres.

La campaña presidencial de Brasil de 2010 fue ocasión para aprender de Marina Silva, quien tuvo un enorme éxito defendiendo la vida en la Amazonia. Se enfrentó a Dilma Rousseff, que participó en la lucha armada en contra de la dictadura militar. La comunicación de Dilma era propia de mujeres que tuvieron que abrirse campo en sociedades machistas, y adoptó una pose fría que a la larga le costó la presidencia.

Maria Eugenia Vidal fue una excelente candidata. Le tocó ser gobernadora de una provincia de Buenos Aires arrasada por décadas de malas administraciones. Mantiene una de las tres imágenes más positivas del país y crece con cada ataque que recibe. La agresión de un político tradicional contra una mujer como ella tiene costos. Si hubiese entendido este concepto Aécio Neves cuando se dedicó a atacar a Marina Silva en 2014, pudo haber tenido otra suerte.

La imagen internacional de un país o de un gobierno tiene que ver con la coherencia de lo que hace

Valores. Más allá de la política, las mujeres provocaron un cambio profundo de los valores de Occidente. Hasta hace poco, cazar era prestigioso. Los reyes resplandecían  participando de safaris en Africa, pero cuando los tiempos cambiaron y se supo que el rey de España participaba de un safari para matar elefantes, provocó tal reacción que tambaleó la monarquía.  En Quito, si los ricos mataban un venado con astas, lo amarraban a la trompa del jeep y recorrían las calles cosechando aplausos. Los niños cazaban pájaros en los parques con hondas y la gente se divertía con su juego. Actualmente no se pueden hacer esas cosas porque son vistas como actos de salvajismo.

Pasó lo mismo con la homosexualidad. En 2000, un 73% de electores del Distrito Federal mexicano dijo que si se enteraba de que su candidato era homosexual no lo votaba. En 2012 se repitió la pregunta y sólo 12% mantuvo esa posición. En 12 años las actitudes frente al tema se habían invertido.

Como lo demuestra Steven Pinker, la violencia pierde prestigio y decrece todo el tiempo. Los  valores  que serán base del futuro son el respeto a los derechos de la mujer, a la diversidad sexual, el cuidado a los animales, la preocupación por la vida, la política horizontal y sobre todo la confianza en las relaciones interpersonales.

Quien arrienda un departamento por Airbnb no se roba la licuadora, quienes compran a través de Mercado Libre tratan de no hacer trampas, porque las relaciones en la sociedad ínterconectada dependen del mutuo control. En el extremo, en China, cualquier persona puede calificar lo que hace otra y la suma de opiniones positivas o negativas es importante. Si alguien ayuda a un anciano a cruzar la calle, algunos pueden calificarlo con un “like”, que se registra en una base de información nacional. Si alguien patea a un niño, provocará que algunos manden a la misma base un pulgar hacia abajo.  Quienes acumulan más aplausos y tienen menos rechazos tienen  prioridad para conseguir préstamos y otras facilidades. Esta meritocracia es inversa al culto a la “avivada” y la trampa que existe en muchos países.

Los valores liberales se han implantado  en los grupos más educados y en las élites vinculadas al progreso tecnológico, pero existen también grupos armados del White Power, el Ku Klux Klan y otros que asesinan negros y judíos en los Estados Unidos. Líderes poco educados que promueven nacionalismos mágicos, fundamentalistas islámicos, como los de Boko Haram,que asesinan a quienes quieren estudiar. Muchos intelectuales, universitarios y medios de comunicación los rechazan porque además suelen combatir la libertad de pensamiento y de prensa porque para ellos son un invento del demonio que impide la hegemonía de los creyentes ignorantes.

Contradicciones. José Woldemberg, padre de la democracia mexicana contemporánea, escribió en El universal: “Creo que actualmente la contradicción fundamental no parece ser entre izquierda y derecha, conservadores y liberales, sino sobre algo más básico y elemental: la contradicción entre ilustración y oscurantismo. Cuando en medio de la pandemia el presidente saca una estampita del Sagrado Corazón para protegernos del coronavirus; la directora del Conacyt  (el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica mexicano, NDR) habla de que existe una ciencia neoliberal; se afirma que no debemos medir el bienestar material sino el espiritual; se confunden los planos de la política con los de la fe religiosa, se está zarandeando el entramado intelectual construido por la ilustración, que apuesta por la ciencia, por la razón.

Fomentar supercherías desde el Ejecutivo, calificar políticamente el conocimiento como lo hicieron la Revolución Cultural china o Pol Pot en Camboya, desconocer indicadores universales diciendo “yo tengo otros datos”, desvirtuar el debate público laico con recetas religiosas, no anuncia nada bueno, sino el crecimiento de un espacio plagado de engañifas.

La ilustración es una apuesta por la razón y el conocimiento científico, que difícilmente puede imponerse por completo en sociedades en las que palpitan creencias, tradiciones y dogmas que se nutren del pensamiento mágico, las religiones, las supercherías. Pero en una república laica, como dice que somos la Constitución mexicana, el pensamiento racional basado en la ciencia debe prevalecer sobre la magia. Debe acosar y, si puede, derrotar al oscurantismo porque, si no, habrá llegado la hora de los brujos”.

Coherencia. La imagen internacional de un país o de un gobierno tiene que ver con la coherencia de lo que hace. El respaldo internacional a Mauricio Macri tuvo que ver con su concepción moderna del poder, como la que quieren muchos argentinos, sobre todo los que han viajado, han estudiado en universidades serias. Cuando el Gobierno de la Ciudad inauguró las ciclovías y fue abierto con el matrimonio igualitario, o cuando el gobierno nacional puso animales en los billetes o convocó a discutir sobre el aborto voluntario,  los conservadores más provincianos dijeron que  estas acciones eran tonterías de niños burgueses. En el mundo civilizado son vistos como actos progresistas.

Cuando digo que hubo ese impacto, no lo hago desde mis creencias, intento basarme en la constatación empírica. Si alguien dice que otro presidente argentino tuvo más prestigio, comparemos los centímetros cuadrados y los artículos de opinión que los veinte periódicos más importantes del mundo publicaron alabándolo, y sabremos la verdad. Actualmente se puede contratar ese trabajo.

Otros tiempos. Muchos habitantes de países subdesarrollados creen que con sus gritos conmueven al mundo, pero eso no es así. No se nos da tanta  importancia. Las firmas de prestigiosos académicos que respaldaron a Argentina en la negociación de la deuda fue gratificante, pero no tuvo ningún efecto porque la prensa internacional casi no dijo nada al respecto. Hizo más espacio al billete con la imagen de un ministro que tuvo buena relación con nazis que se exiliaron en el país, y concretamente con un criminal de guerra holandés que hacía experimentos con seres humanos para “curar” la homosexualidad.

Se puede argumentar que eso era “normal” en ese entonces, que Mengele también hizo experimentos de ese tipo y que Illia Ivanov intentó cruzar seres humanos con gorilas para dar al Ejército Rojo soldados con habilidades especiales. También parecía normal pasearse con un venado muerto, pero no sería aconsejable poner la imagen en un billete. Parece que el doctor Carrillo fue un católico devoto y un buen hombre, pero su presencia refuerza una imagen oscurantista del país en el mundo. Se podría poner en otro billete a quienes ayudaron a Perón cuando fue víctima del golpe de Estado: el general Alfredo Stroessner, el general Anastasio Somoza, el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, el generalísimo Francisco  Franco, buen católico que siempre llevó consigo el brazo momificado de Santa Teresa de Jesús. Tuvieron una buena actitud  pero su presencia en un billete dañaría al país en esta sociedad globalizada.

Pasado el bache de la pandemia, la revolución de la inteligencia se acelerará y la nueva sociedad dará más espacio a las mujeres, los jóvenes, los cyborgs, la robótica y la inteligencia artificial. La nueva política será tan distinta de la antigua como lo es la computadora Summit, capaz de hacer 200 cuatrillones de cálculos por segundo, del primer ordenador creado por Zuse, que resolvía  5 mil sumas o 300 multiplicaciones por segundo, pero no podía resolver divisiones. El nuevo mundo será inimaginablemente mejor que este, y ya está entre nosotros.

*Profesor de la GWU. Miembro del Club Político Argentino.


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