martes 28 de junio de 2022
COLUMNISTAS ‘Zelig’ político

Mil Albertos

El Presidente parece cambiar sus posiciones según el interlocutor.

Se podría pensar que superando la mitad de su mandato se podría tener un panorama más definido sobre cómo piensa el Presidente. Es casi imposible difícil evaluar (o predecir) sus posturas definitivas frente a distintos temas. 

Hiperrealismo. Podría pensarse que Fernández es una suerte de político posideológico. De eso se trataba la ideología: una caja negra de conceptos medianamente alineados y con cierta coherencia teórica que permitía tener a los agentes ciertas concepciones del mundo, y tomar posiciones desde ahí. Pero la sensación extendida es que las posiciones del mandatario varían no solo en un plano de realismo político, sino que cambian frente a cada interlocutor incluso sobre el mismo tema. Uno de los fragmentos de la larga entrevista que le hizo Jorge Fontevecchia al Presidente en diciembre de 2021 dejó un material que no puede ser más curioso:

—Muchas personas interpretan que usted no tiene un pensamiento propio porque contemporáneamente toma medidas contradictorias, por ejemplo, que satisfacen a Estados Unidos y luego a Cuba y Venezuela. O, en términos económicos, satisfacen a quienes son pro-mercado y luego a los que son pro-Estado. 

—Parto de una premisa. La primera pregunta que uno debería hacerse es qué es la política. Para mí, la política es el arte de administrar la realidad. Uno puede administrarla para que todo siga igual. Entonces, será un conservador. Uno puede agarrar esa realidad y tirarla por la ventana. Será un revolucionario. O uno puede transformar la realidad siguiendo las reglas impuestas, entonces es un reformista. Yo me siento un reformista. La realidad no puede ser vista como dogma. Tiene múltiples facetas. A la hora de transformar la realidad, se precisa ver qué le conviene al país. Priorizar sus intereses.

—Me viene a la memoria la idea de Zelig, aquel personaje de Woody Allen. Existe incluso como síndrome en la literatura psiquiátrica, por un paciente del hospital de la clínica Villa Camaldoli de Nápoles. Decía: “Sufría de dependencia ambiental, asumiendo diferentes roles sociales según su entorno”.

—Disfruté mucho esa película.

El ser y la nada. Se puede tomar como hipótesis que sí tiene una estrategia, así como una modalidad predominante de abordaje de los problemas que es no tener ninguna estrategia. Esta mezcla de política con aleatoriedad causa perplejidad en quienes siguen de cerca sus declaraciones, pero también entre quienes tienen expectativas sobre las políticas públicas. En cierto plano, estas formas se pueden acercar al proceder de un surfista: se trata de hacerse uno con el mar para esquivar las olas pasando por sus bases. En otro sentido, se puede encontrar similitudes con la doctrina zen que como plantea Byung-Chul Han en Filosofía del budismo zen allí “nadie representa un “poder”, es un centro vacío no ocupado por ningún sujeto del poder. Hay mil ejemplos, en particular en política exterior, pero la situación pos-PASO cuando tras la carta de Cristina renunciaron varios ministros resolvió por el vacío zen: ni aceptar, ni rechazar. Buena parte del equipo de gobierno quedó con las cartas en sus bolsillos, pero evitaron incluir en sus misivas la palabra “indeclinable”. 

Quizás sea la mejor táctica para llevar adelante la alianza del Frente de Todos y sostener la convivencia con Cristina Kirchner como vicepresidenta y gran electora. Pero, como se observa en estos días esta particular fórmula de los múltiples Albertos está llegando a su techo. La situación con respecto al acuerdo con el FMI fue el techo de la política de la ambigüedad. La hipótesis más plausible sobre la crisis interna en el FdT es que la información que le proporcionaron a la ex presidenta mientras ella estaba en Hondura fue que el acuerdo estaba muy complicado. Solo bajo esta presunción pudo dar un discurso tan duro contra el Fondo advirtiendo “que atrás del ajuste viene el narco”. Palabras casi premonitorias. 

¿Fondo bueno? Aunque pueda sonar contracorriente el entendimiento con el Fondo no fue tan malo. Al menos comparando con que el firmó Ecuador en 2020 que se pidieron reformas del Banco Central, aumentos de impuestos (por ejemplo a las naftas), políticas contra la corrupción y flexibilización laboral (reduce labor market rigidity en términos fondomonetarianos). El acuerdo con Pakistán (país de más de 220 millones de habitantes y pobreza del 40%) de 2019 previo a la pandemia incluía todos los pedidos clásicos del Fondo “malo”: reformas tributarias, privatizaciones, desregulaciones, limitación del gasto público, etc. El acuerdo se cayó el año siguiente por los conflictos generados por los aumentos a la electricidad. 

En el caso argentino en principio, no habría condicionalidades de reformas estructurales (aunque se puede apostar que habrá recomendaciones en tal sentido) y se logra una especie de moratoria hasta el 2026 para los pagos de capital. Los puntos que han sobresalido son las reducciones progresivas del déficit fiscal hasta llegar al equilibrio en 2025. Pero un problema es la reducción de los subsidios a la energía que como se vio en el caso pakistaní puede resultar conflictivo con una sociedad donde ya menos del 20% tiene una imagen positiva de la gestión del Gobierno. Otro el tema álgido son las inspecciones trimestrales de los funcionarios del Fondo, una herida narcisista que sugiere que no le creen al país.

Retirada. La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del Bloque de Diputados no fue un hecho más. No solo por su apellido, sino porque es el líder de la agrupación política con mayor capilaridad en los estamentos institucionales del país, además de contar con una serie de diputados que si siguen el explícito rechazo al acuerdo de Kirchner, Sergio Massa tendrá que multiplicar sus esfuerzos para lograr mayorías para aprobar el acuerdo de aquí a marzo. Tampoco será fácil para los diputados kirchneristas votar en contra junto al FIT y a los libertarios. Introducir cambios es una posibilidad remota y que implica que el país no pueda afrontar el pago de marzo. Obviamente los funcionarios del Fondo están preocupados por la probabilidad que el Gobierno se retire de la negociación, volviendo a fojas cero. 

Finalmente, respecto al futuro de la alianza de gobierno solo existen rumores e interpretaciones, pero que todas sugieren que existirá un proceso de reconfiguración. ¿Vuelve Unidad Ciudadana?

 

*Sociólogo (@cfdeangelis).