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Notas al pie

Hay un cuento de Rodolfo Walsh que narra una historia repleta de notas al pie. La singularidad es que las notas al pie van creciendo hasta ser más grandes que el relato que se narra, es decir, toman el control de la historia.

media escritores 10202018
Ahora salieron unas medias con rostros de escritores impresos en ellas: hay de Pound, Borges, Pizarnik, Gombrowicz, Onetti, Saer, Plath, etc. | Nota al pie

Hay un cuento de Rodolfo Walsh que narra una historia repleta de notas al pie. La singularidad es que las notas al pie van creciendo hasta ser más grandes que el relato que se narra, es decir, toman el control de la historia. Como si la parte sumergida del témpano de Hemingway saliera a la superficie y tuviera tanto o más valor que lo que se estaba narrando en la epidermis del relato.

En el patio hermoso de la librería Ref, estoy sentado con Tito Vázquez, ex jugador de tenis, ex capitán de la Copa Davies y ahora escritor –acaba de publicar El ombligo del pulpo, una primera parte de su autobiografía– y le comento que es mas fácil sostener la paridad del dólar y el peso –Menem lo hizo– que la paridad de las medias.

Por lo general, después de idas y vueltas al Laverap, o porque una se rompe y la otra no, los pares de medias se separan. Es como cuando uno de los célebres siameses Chang se despertó de dormir y vio que su hermano estaba muerto. Al rato murió él. Algunos, cuando las medias quedan dispares, tira a la que quedó abandonada. O prefieren mezclarlas con otras que quedaron solas. En las lavanderías hay montones de medias que esperan por su pareja.

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Le digo a Tito que a mí me gustaban mucho las medias de tenis tradicionales, las que llegaban hasta un poco más del tobillo, eran blancas y tenía dos rallas –azul y roja o azul y negra– que las cruzaban horizontalmente. “Ya no se hacen más –me dice Tito–. Yo acabo de tirar un par último porque estaban destrozadas”.

Ahora salieron unas medias con rostros de escritores impresos en ellas: hay de Pound, Borges, Pizarnik, Gombrowicz, Onetti, Saer, Plath, etc. Junto a la cara del escritor viene una frase de su cosecha. A mí me regalaron unas de Spinetta que, curiosamente, tienen el rostro estampado sobre unas franjas azulgranas. Si se me perdiera una de Spinetta, no tiraría la otra, la cruzaría con alguna del turco Saer. Y caminaría con ellas sobre papel de arroz. Hasta que nadie pudiera escuchar mis pasos.