jueves 24 de junio de 2021
COLUMNISTAS colegios
08-05-2021 00:55

Otra vez, los niños

08-05-2021 00:55

Por fin han regresado esas corridas que alegran las mañanas, zapatillas muchas veces desatadas que irrumpen en el patio de la escuela bamboleando mochilas humeantes de descubrimientos. Son ellos, los niños, portadores de mensajes aún desconocidos, que vuelven a los colegios. Pero sobre todo al patio. Donde yo resido: la baldosa anhelada de los recreos. De cemento o granito. La baldeada, donde se han disputado las mejores canicas, rectángulos perfectos para infinitas rayuelas, saltos al elástico, improvisados fulbitos o primeros romances bajo algún gomero. 

Nací para que me pisen. O para sostener. Baldosa de patio de colegio, me gasto más que cualquiera pero disfruto del pulido del tiempo. Soy baldosa nostálgica, la que después empapela los sueños de los niños que me recorren despiertos. 

Se habían ido, y esperaba que volviesen en cualquier momento… ¡Es tan triste el colegio sin sus gritos de guerra, risas y cuchicheos! La vida misma se entristece privada de su mejor momento: la infancia donde todavía se puede pedir un deseo y las palabras se agitan como animalitos sueltos. 

Ahora han vuelto, otra vez.Los niños van y vienen como si fueran rehenes de estos tiempos. Se los llevan obligados y los traen con miedo. Pensar que existo desde hace tantos siglos, pero nunca  los había visto despojados de sus riñas y juegos. Ni siquiera en Babilonia, baldosa de barro cocido cuando me inventaron como suelo o en El Aleph de Borges, donde aparezco en un traspatio de la calle Soler y en un zaguán de Fray Bentos. Claro que siendo de escuela, no es lo mismo. Son cientos, miles de recuerdos que atesoro en el cemento. Los extraño cuando se quedan en sus casas, pero me preocupo si vuelven a destiempo... Soy baldosa comprometida con los pasos de los pequeños. No quisiera que se enfermen ni contagien. Prefiero que me añoren como yo a ellos. Aquí me quedaré siempre, esperando si se van y renovada cuando vuelven. Es cuestión de tiempo… Aunque me pregunto, ¿cuánto puede esperar un niño?.

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