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COLUMNISTAS / una relacion perversa
sábado 24 agosto, 2013

Populismo y bonanza económica

por Redacción Perfil

La experiencia histórica muestra que las diversas formas de gobiernos populistas tienen serias dificultades para diseñar y ejecutar procesos de desarrollo creadores de riquezas. La historia también muestra que esa incapacidad productiva hace que los gobiernos populistas mantengan el apoyo de la ciudadanía sólo mientras dura una bonanza económica que ellos no han creado, y que una vez agotada esa bonanza tengan serios problemas de gobernabilidad.

Lo anterior sirve para revisar lo ocurrido en países que, como el nuestro, han recibido cuantiosos recursos derivados de la exportación de productos primarios. La bonanza económica derivada del incremento de los precios de esos bienes en el mercado internacional ha sido considerada una variable crucial para que los países subdesarrollados puedan intentar superar su retraso. Tanto que hace décadas una teoría sostenía que “el deterioro de los términos de intercambio” era la causa principal de ese subdesarrollo; traducido a un lenguaje cotidiano ese deterioro se graficaba diciendo que si en un momento dado se habían necesitado x toneladas de cereal para importar una maquinaria, diez años después se necesitaban varias veces más toneladas de ese cereal para importar la misma maquinaria.

Dados los precios alcanzados por los productos primarios en estos años, era de esperar que países exportadores de este tipo de bienes iniciaran un proceso económico que no sólo mostrara un crecimiento sostenido, sino que alcanzaría la fase de desarrollo que incluye un fuerte proceso de industrialización con alta productividad y competitividad. No es lo que se observa en nuestro país, pese a que los precios de los cereales baten records históricos, generando el ingreso de ingentes recursos. Algo parecido ocurre con el desarrollo venezolano pese al fuerte incremento del precio del petróleo.

La pérdida de esas oportunidades se relaciona precisamente con la adopción de una forma populista de gobierno que ha llevado a desaprovechar estos años de una bonanza económica poco frecuente. Las medidas de gobierno que llevaron a la pérdida de esa oportunidad reconocen el predominio de razones ideológicas que dan lugar a diferentes distorsiones, entre las que se destacan: 1) una estrategia de reforzar el vínculo con el pueblo mediante una distribución irracional de los ingresos derivados de la exportación de bienes primarios, que no deja recursos para políticas de mediano o largo plazo; 2) una confusa asociación entre modernización económica y capitalismo, que refuerza ideológicamente el hecho de haberse quedado sin recursos para las obras de infraestructura y energéticas necesarias para un desarrollo sostenido; 3) la opción por una política asistencialista que les asegura dependencia y clientelismo, antes que promover la creación de industrias que generan obreros independientes; 4) una confusa ideología y valores nacionalistas que se convierten en trabas serias al ingreso de capitales extranjeros, que son los que aportan recursos y tecnologías para la creación de riquezas a la mayoría de los países exitosos (los Brics, entre otros); 5) una prédica de contacto directo con el pueblo que se traduce en un desprecio total por las instituciones, lo que se plasma en: ausencia de normas que garanticen las inversiones productivas; un despilfarro de recursos por concesiones a capitalistas amigos; y una apropiación ilícita de fondos públicos por parte de  funcionarios y amigos del poder. A estas confusiones ideológicas se debe agregar una falta de profesionalidad en el cumplimiento de las tareas del Estado y una total falta de respeto por los datos de la realidad.

La experiencia histórica muestra que el populismo mantiene una relación perversa con la bonanza económica: 1) se vale de ella para mantenerse en el poder; 2) no sabe utilizar adecuadamente esos recursos para producir nuevas riquezas; y 3) cuando cesa el período de bonanza pierde apoyo popular, pero la situación deficitaria que deja al nuevo gobierno hace que buena parte de la población añore los tiempos del populismo, al que asocia ingenuamente con los períodos de bonanza.
 

*Sociólogo. Club Político Argentino.


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