29 oct 2020
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viernes 25 septiembre, 2020

Valores, ideologías y elecciones

Argentina se enfrenta ahora a un gran desafío: ¿cómo construir sin consensos básicos una nueva realidad?

Vox Populi Vox Dei. Foto: Pablo Temes
viernes 25 septiembre, 2020

Vivimos tiempos duros, las variables sociosanitarias y económicas así lo indican. Sin embargo conforme va cambiando la dinámica de los fluctuantes datos epidemiológicos, la comunicación acompaña y de alguna manera a un cierto grupo contiene porque tienen empatía con el comunicador. La situación cambió, y aunque no se hable en voz alta, las tensiones empiezan a florecer de tal manera que acaparan las tapas de los medios, pasando por alto muchas veces medidas de contención económica que son decisiones políticas plasmadas en políticas públicas para contener el entramado social que empieza a desgastarse.

Es que los hiperpresidencialismos en América Latina tienen líderes con una influencia superior a los sistemas parlamentarios. De tal manera, el rol presidencial muchas veces es visto hasta como paternal, claro para sus seguidores, para los detractores simplemente son aquellos adolescentes que se rebelan contra la autoridad y el poder.

Todo depende de dónde se lo mire y el prisma que utilicemos. No es momento de hablar de elecciones, ¿para quién? Claro para aquellos ciudadanos que no están politizados y son la gran mayoría. ¿Los demás? ¿El círculo rojo? Ya están afilando sus herramientas, trazando hipótesis, premisas y hablando por lo bajo, o no tanto. Es cierto que el voto es emocional, pero también frente a esta situación es racional (de necesidad), y por supuesto clasista e ideológico, nada ha quedado más claro que eso. Alberto tendrá un plebiscito a su gestión.

Lo que pasó en la semana es una fotografía de estas jugadas, más bien podríamos decir acción reacción, o causa efecto. Se necesitan marcar posiciones, el pasado y el presente juegan una partida de ajedrez. Como dice Mario Riorda en su libro ¡Ey, las ideologías existen!, creo que estamos teniendo un retorno, no hacia un sistema de partidos fuertes,  porque el formato actual es frentes o coaliciones para alcanzar mayorías, sino hacia expresiones contrapuestas, donde la grieta funciona, pero ya no es la explicación, es una simple explicación, es un medio para un fin.

Hace tiempo se dejo de hablar del votante por encuadres “clasistas”, lo llevamos a lo emocional, lo racional, voto útil, voto del miedo. No queremos decir que no existan, claro que son explicativos, pero la vuelta del voto ideológico es innegable.

Las miradas contrapuestas.  Esta semana el presidente Alberto Fernández, en un acto llevado a cabo el martes en Cañuelas, anunció dos líneas de financiamiento para empresas y para la compra de electrodomésticos. El Presidente tuvo una frase muy gráfica cuando expresó: “Yo disfruto de venir a estos lugares, las máquinas produciendo son la mejor música para mis oídos”. Claro, la producción interna (industrias y pymes) frente a la importación que ha destruido industrias y 25 mil pymes está claro que se vincula lógicamente con el desempleo.

Por su parte, Mauricio Macri, por ahora jefe de la oposición, tiene una imagen que no se condice con sus intenciones. Expresó desde donde se encuentra internado, el Sanatorio Otamendi, que hay que cuestionar la “cuarentena”. También pidió no dejarse “llevar por el miedo”. Marcando un claro desafío, y por qué no, una provocación a las políticas de salud llevadas adelante en la pandemia. Sí, pandemia es global, no es una “cuarentena” únicamente en Argentina.

Bueno, a las claras está que los discursos son opuestos, pero más allá de ejercer una diferenciación para buscar un posicionamiento diferente, el lenguaje y los mensajes calan profundo. ¿Por qué? Porque más allá de los ciudadanos considerados ‘independientes’, aquellos que no se interesan por la vida política, siendo la gran mayoría, hay un cúmulo de personas que sí buscan manifestar, de manera virtual, algunos osados de manera presencial, que acá están, definiendo con una frase popular “bancando los trapos”. Más para una clase que para otra.

Entonces volvemos a una de las premisas de partida, el año que viene es electoral y más allá de la pandemia hay ciudadanos que están pendientes de ello. Si no, ¿por qué saldrían a la calle manifestando su disgusto con este gobierno? Porque simplemente tienen la necesidad de hacerlo. Las banderas argentinas flamean como si fueran apropiadas solo por un espacio político. Y las visiones contrapuestas también pertenecen a clases diferentes, exceptuando la clase media, que pareciera partida en dos. Una parte como lo llamaba Arturo Jauretche “El medio pelo argentino”, aquellos que quieren pertenecer (muchas veces es una expresión utópica). Y los otros, bueno, simplemente están del otro lado. No quisiera nombrar las clases con sus partidos porque quizá haya excepciones y serían estigmatizantes, pero creo entienden a qué me refiero.

¿Por qué el voto es clasista? Porque los militantes del Partido Obrero no votarían contra su sistema de creencias. Y así funciona.

Sistema de creencias o supuestos básicos subyacentes, como lo llaman nuestros primos los sociólogos, son esas visiones de mundo con las que crecemos y nos vamos formando una idea del mundo. Cuando hablamos de contrapuestos, básicamente nos referimos a que hay diametralmente miradas opuestas, no solamente sobre el mundo, sino sobre nuestro país y sus destinos.

Interrogantes. Los valores no debieran ser propiedad de nadie, y sin embargo hasta las palabras tienen una apropiación. Esto es lo que preocupa, las personas ¿de verdad quieren una sociedad igualitaria?, ¿o prefieren mantener el statu quo y sus privilegios? Son premisas solamente de interpelación. Porque los derechos debieran de ser de todos por igual, vivienda digna, alimentación, educación, salud, y podríamos seguir.

Sin embargo, la contradicción verbal nos habla de clases por eso sostenemos que las clases sociales son protagonistas. De un lado, la inclusión, la patria, la contención, la igualdad (ley de matrimonio igualitario, ley de identidad), jerarquización de ciencia y técnica, son solo algunas. Mientras por el otro solo palabras pobres, vacías, libertad, república, orden, justicia, anticuarentena, miedo y libremercado. Si esto no es ideología, no sé qué lo es.

Entonces nos queda la gran pregunta: ¿cómo construir sin consensos básicos? Argentina tiene un gran desafío por delante, ensayo y error, en clave de ajedrez, ¿y qué pasó con la cooperación del inicio? Claro, son las elecciones, stupid.

*Consultora en Comunicación Política. Politóloga. Magíster en Relaciones Internacionales. @barbaritelp @Asacop


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