viernes 23 de abril de 2021
CóRDOBA JOAQUÍN SASTRE
28-02-2021 00:35

El llamado que le cambió la vida

Era contador, le iba bien, pero no se sentía pleno. Tras un diálogo con Marcelo Bielsa dejó todo y hoy cumple sus sueños como ayudante de campo de Acuña en Estudiantes de Río Cuarto.

28-02-2021 00:35

Joaquín Sastre había dejado su Villa Dolores natal para estudiar Ciencias Económicas en Córdoba. Se recibió en el 2011 y rápido consiguió trabajo. Le iba bien. Pero algo no le cerraba y no lo dejaba dormir satisfecho.  “¿Soy feliz con la vida que estoy llevando?”, se preguntaba con la almohada. Él siempre había sido intrépido, entusiasta y apasionado, pero no estaba completo. Trabajaba en el área administrativa de una obra social importante y veía que no le gustaba lo que hacía.

La mañana del 14 de abril del 2012, estando en su lugar de trabajo, sonó su celular. No reconoció el número, pero atendió. Del otro lado del teléfono escuchó: “Hola, soy Marcelo Bielsa”.

Sastre no podía creer lo que estaba sucediendo. Su ídolo estaba al otro lado del teléfono, le preguntaba cosas y él, paralizado. Fueron unos minutos. Un instante que le rompió sus estructuras. Cuando colgó, miró a su alrededor y sintió que no tenía con quién compartir semejante emoción. Se encerró por unos segundos en el baño, su cuerpo aún sentía la adrenalina y supo que su vida cambiaba para siempre.

“Si alguna vez venís a Bilbao, avísame”, le dijo el ‘Loco’, que por ese entonces era el técnico del Athletic de Bilbao. Y esa frase fue determinante: 15 días después había renunciado a su trabajo, juntó sus ahorros, armo la valija y se fue a Europa, mientras su papá Pablo no lo podía creer.

Pero frenemos el relato. ¿Por qué lo llamó Bielsa? “Un domingo de invierno me había levantado a las 8 de la mañana a ver un partido del Bilbao, no jugaba por nada, sólo lo estaba viendo por Bielsa. Y decidí escribirle una carta, contándole la admiración que tenía por él, que me provocaba ver sus partidos y demás, le conté que me identificaba con él. Fue un impulso. Lo escribí sin ninguna expectativa, nunca le conté a nadie, y a las dos semanas me llamó. Me preguntaba detalles de la carta que yo ni recordaba de los nervios. Y ese llamado significó mucho, me cambió la vida”, le relata Joaquín Sastre a PERFIL Córdoba.

Y salió de su zona de confort. Estuvo dos meses en Europa, recorrió canchas de fútbol, se juntó con Bielsa, conoció ciudades y demás.

Docencia. Al regresar a Córdoba ya no tenía trabajo. “Volví con un montón de ilusiones, pero sin herramientas concretas”, recuerda. Vivió un tiempo de ahorros, pero se iban acabando y no quería depender de sus padres, que no estaban muy felices, por ese entonces, con que haya dejado su profesión. Como su título lo habilitaba a ser docente, consiguió trabajo en esa función. Le encantó. “Siempre les insistí a mis alumnos que se animen a hacer lo que aman, que paga más que muchas cosas”, cuenta Sastre, que mientras ejercía la docencia hizo el curso de director técnico de fútbol, su gran pasión, lo que amaba...

Ser DT, cumplir sueños. En el año 2016 se recibió de entrenador. Daniel Albornos, ex jugador de Talleres, que conocía su historia lo invitó a trabajar con él en las inferiores albiazules. Y desde ahí comenzó a transitar por clubes de la Liga cordobesa, llegó a dirigir el primer equipo de Argentino Peñarol. Comenzó a tener conocimientos, herramientas, trabajaba bien, era apasionado y la bola se iba corriendo. En el 2018 trabajando en las inferiores de Camioneros, realizaron un viaje a Morteros y ahí conoció y sorprendió, con todo ese bagaje, a Gerardo Acuña, entonces DT de Tiro Federal, y se hizo muy amigo. Sastre continuó capacitándose. Un día Acuña le propuso sumarse a su próximo cuerpo técnico. La historia es más larga, pero lo concreto es que la semana pasada Acuña asumió como DT de Estudiantes de Río Cuarto en la Primera Nacional, con Joaquín Sastre como ayudante de campo.

Aquel llamado de Bielsa le había cambiado la vida. Y el día que le confirmaron en el “León”, nuevamente sonó el teléfono... Esta vez era su papá, que emocionado y llorando, lo felicitaba por haberle hecho caso a sus propios sueños.

“Todavía se me caen las lágrimas al refrescar todo lo que viví desde aquel llamado”.

  • El docente
  • Hasta hace unos días Joaquín Sastre daba clases en el Colegio Adoratrices. Seis años trabajó, también, en el San Pedro Apóstol. Estuvo en las materias de matemática, economía y contabilidad. Primero, daba clases por la mañana y por la tarde cursaba para ser director técnico de fútbol. Y luego, la tarde fue para entrenar. Ahora para sumarse al plantel de Estudiantes en Río Cuarto se tomó una licencia. “Estoy viviendo el sueño y la oportunidad que siempre espere. Voy a dar todo para estar a la altura, y obvio, ojalá que acompañen los resultados”, expresó.

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