sábado 18 de septiembre de 2021
CóRDOBA EN PRIMERA PERSONA
12-09-2021 00:34

Jaime Lerner, Curitiba y Córdoba

12-09-2021 00:34

Jaime Lerner, el más reconocido arquitecto especialista en urbanismo de América Latina y uno de los más admirados del mundo, tuvo un intenso trajinar en Córdoba. Él fue, como le gustaba autodefinirse, un “especialista en acupuntura urbana”. Jaime, como arquitecto, pero especialmente como alcalde de Curitiba durante 17 años, tenía la obsesión del “rejuvenecimiento urbano”, en su ciudad y luego en muchas otras, partiendo del hecho que las ciudades de Latinoamérica cuentan con recursos escasos.

Su desafío fue reconvertir a la ciudad en amigable para la vida de los vecinos, aportarle un stock de equipamiento llamativo que fortalezca su personalidad y además darle belleza, ambiente, espacio público y movilidad. Curitiba no era una ciudad top de Brasil como Salvador, Sao Paulo, Brasilia, sino más bien una ciudad “mediana” en todos sus aspectos.

Luego de desarrollar el sistema de transporte icónico, el “metrobus” curitibano, que fue modelo para muchas ciudades, y construir edificios como el Teatro Ópera de Arame, el Jardín Botánico, los parques Barigui, Sao Lourenço, Tingui y Tanguá,  la calle “24 Horas” (una enorme e innovadora peatonal) y la Universidad Libre del Ambiente, ya como gobernador del Estado de Paraná y más adelante como Presiente de la Sociedad Mundial de Arquitectos, dedicó su vida a aportar ideas sobre  cómo recuperar las ciudades afectadas por el “envejecimiento urbano”, el crecimiento de la periferia en detrimento de las áreas centrales y de los baches urbanos que se degradan y crean condiciones de expulsión de las familias hacia nuevas áreas.

Construí con él una sólida amistad. En numerosos viajes a Brasil, siempre encontraba una oportunidad de visitarlo. Él ya era el Gobernador del Estado. En los tiempos electorales, yo ya como candidato a Intendente, me invitó a Curitiba para filmar cortos publicitarios con el equipo de Duda Mendonça.

Sus ideas para Córdoba. Con sus sugerencias, elaboré una serie de acciones que permitieran aplicar la “experiencia Curitiba” a la ciudad de Córdoba. La mayoría de ellas tenían que ver con la gestión urbana, pero algunas también con programas llevados adelante como gobernador del Estado de Paraná.

El Mercado Norte y su “rejuvenecimiento”. En 1999, el Mercado Norte atravesaba una gran crisis. La irrupción de los malls y las grandes superficies comerciales, junto a la masificación de los barrios privados, desplazaron a decenas de miles de familias a zonas alejadas del centro de la ciudad. En ese esquema, que trajo aparejado un cambio en los hábitos comerciales, el Mercado Norte estaba “vencido” ante la competencia con de los hipermercados tan exitosos, que bridaban facilidades de estacionamiento y fácil acceso.

La zona central de la Ciudad se encontraba degradada en su estética, en su iluminación, y afectada por el conflicto entre taxistas y remiseros que disputaban la legalización de estos últimos (había 4.000 taxis y aproximadamente 10.000 remises bajo el amparo de medidas judiciales). Interminables marchas de protesta de taxistas y contrarréplicas de remiseros paralizaban el centro urbano, impidiendo a muchas personas “ir al centro” de compras, como era tradición familiar. El Mercado Norte era también rehén de esta situación.

En el año 2000, la Municipalidad inició la puesta en valor del Mercado, instalando un CPC en la parte alta (lo que atrajo nuevo y masivo público al mercado). Asimismo, las obras de recuperación estética, iluminación, limpieza, refuncionalización y mejora en la zona circundante, a lo que se agregó un cambio cultural de los concesionarios (puesteros tradicionales y orgullosos), que participaron de la recuperación.

A algunos de ellos les sugerimos que se reconvirtieran en espacios gastronómicos para atraer a vecinos y turistas (les aconsejamos que viajaran a Montevideo y comprobaran el éxito de su mercado como espacio gastronómico). También iniciamos la gestión de un crédito del BID para obras complementarias a las iniciales.

En una visita de Jaime Lerner a Córdoba, cuyo objeto era dar una disertación magistral ante arquitectos, estudiantes y empresarios, lo llevé a visitar el Mercado, que estaba en plena obra y ya lucía iluminado, ordenado, limpio.  Le impactó verlo y comentó: “esto parece Suiza…”

La recuperación del Mercado Norte fue un exitoso caso de "acupuntura urbana", que Jaime valoró entusiastamente. El Mercado “rejuvenecido” es hoy uno de los más llamativos y atractivos centros comerciales y gastronómicos del interior del país.

La Plaza San Martín y el Cabildo: el “pulmón cultural” de la ciudad. En el contexto ya descripto de desplazamiento de los hábitos comerciales y de entretenimiento de los vecinos, nuestra Plaza San Martin de noche era un páramo triste, oscuro y degradado, con personas que pasaban allí la noche, dejando a ese hermoso paseo en pésimas condiciones…

Jaime me aconsejaba que la ciudad debía recuperar su autoestima y que la Plaza Central y el Cabildo, símbolo histórico junto a la Catedral, tenían que ser un motor de la liberación de energía positiva.

Así fue: la plaza fue iluminada con grandes e intensas lámparas nuevas, la zona de asfalto que la rodeaba, que se usaba para estacionamiento gratuito de funcionarios, fue sustituida por la propia ampliación de la misma con un recorrido peatonal, tal cual es hoy. El Cabildo, en el que trabajaban muchos empleados y funcionarios municipales, fue vaciado y destinado exclusivamente a la actividad cultural, lo que llevó a implementar exposiciones como “El arte de los argentinos”, con obras de Malanca, Fader, y otras como el Museo de Boca, la muestra de Giuseppe Giugiaro y la obra del fotógrafo de la revolución cubana Alberto Korda, clases de tango y conciertos.

El antiguo Cabildo de la Ciudad tomó una vida nueva, dejó sus tiempos oscuros e hizo latir las emociones de un público nuevo, que apostaba a disfrutar de su pasado histórico.

Fue probablemente la más simple y, al mismo tiempo, la más eficiente inversión de acupuntura urbana.

El Parque Sarmiento: su renacimiento para uso popular. En Curitiba visité casi todos los parques de la ciudad. Estaban impecables y eran un pulmón verde, un lugar de esparcimiento para las familias. Sin embargo, ninguno era tan bello y armonioso como nuestro Parque Sarmiento.

En el año 2000, el parque era un verdadero tugurio de noche, con absoluto descontrol de su uso. Sus dos rosedales, una lágrima (en uno de ellos, en una antigua construcción, se practicaban abortos aprovechando el vacío de autoridad). En resumen, gran parte de la población lo había dejado de utilizar.

Córdoba tuvo la suerte, gracias al desarrollista Miguel Crisol, de atraer a uno de los genios del paisajismo: el arquitecto Carlos Thays, quien fue el más importante diseñador de parques y paseos de Argentina. En ese momento, por su estado, el parque impactaba negativamente en todo su entorno, que se había desplazado a otros lugares. Solamente algunos locales gastronómicos precarios, sin autorización, vendían lomitos y choripanes.

Usando la experiencia de Curitiba, e implementando un plan maestro de recuperación, la ciudad tuvo en menos de un año un parque que renació para dar esparcimiento a cientos de miles de vecinos y sus familias, con una oferta gastronómica novedosa, baños públicos para uso de los visitantes o deportistas, una iluminación impactante, juegos para niños y la recuperación del Superpark y de la tradicional “vuelta al mundo”, que estaba tirada como chatarra y volvió a erigirse con hidalguía.

Los rosedales volvieron a ser el lugar de las fotos de los casamientos y cumpleaños de quince. Además de los nuevos bares y restautantes, nuevos carros de choripán de calidad, estética e higiene se convirtieron en una ampliación de la oferta gastronómica para todo público.

El Cine Club Municipal, ícono cultural de la ciudad. En 1999 cerró sus puertas el tradicional Cine Club Ángel Azul; no recuerdo el motivo, pero me lo comentó Daniel Salzano. Él, un gran melancólico de las bellas cosas del cine, en un encuentro en su casa me pidió que la Municipalidad lo alquilara. Casualmente pasé en esos días por el hermoso edificio de la sociedad italiana Unión y Fratellanza, un típico edificio de los inmigrantes. Allí estaba Rafael Simonian, a quien saludé desde la calle. Era el interventor de esa sociedad en liquidación, que vivía del cobro de alquileres de los nichos en el cementerio. Fue entonces que me enteré que la Municipalidad de Córdoba era el principal acreedor de esa institución, una deuda impagable, y en pocos meses el edificio pasó al patrimonio municipal. Decidimos fundar allí el Cine Club Municipal, que, a sugerencia del Vice Intendente Fernández Limia, fue bautizado Hugo del Carril.

En un proyecto arquitectónico maravilloso, en algunos meses ese bello edificio fue recuperado, incluyendo todas las condiciones de un centro cultural de uso múltiple, con una magnifica sala de cine que se convirtió en un ícono cultural de la ciudad. Designé a Daniel Salzano director de Cine Club y junto a un compacto equipo de creativos y diseñadores lo convirtió en un centro de actividad muy movido.

Su ubicación, entre Nueva Córdoba, el barro de los estudiantes, y el centro, lo posicionó como un aporte a la recuperación del centro de la ciudad, un exitoso caso de “acupuntura urbana cordobesa”.

Jaime como maestro. Con alma de docente, Jaime daba consejos, escuchaba y alentaba, y hasta influyó en el diseño del Servicio 107 de la ciudad, ya que como Gobernador de Paraná había puesto en marcha el servicio de ambulancias para accidentes en la vía pública que tenía que tener, según las estadísticas, un despliegue de las mismas de 8 minutos (los “8 minutos de oro” en caso de accidentes o descompensaciones en la calle).

Es por eso que podrán ver aún hoy en algunos CPC las ambulancias estacionadas para cuidar la vida de la gente.

Ya él como ex gobernador y yo como ex intendente, nos encontramos varias veces nuevamente. A propuesta mía, elaboró un proyecto magistral de ampliación de un gran e histórico estadio de fútbol de Buenos Aires que fascinó a sus autoridades, aunque por diversos motivos no se ejecutó. Caminamos por Buenos Aires, y en Palermo Soho admiraba la enorme movida comercial, gastronómica y musical, y me decía “lo que hubiera hecho con Curitiba si tuviera estas edificaciones…” En esas caminatas, le contaba sobre el Mercado, el Cabildo, la Plaza y el Parque Sarmiento.

Jaime Lerner partió de este mundo el 27 de mayo de 2021. Tuvo la suerte de haber construido su propio monumento: la Ciudad de Curitiba, una opaca ciudad de provincia convertida por él en una cantera de éxitos y de ideas. No es poco. Jaime Lerner QEPD.

Ex Intendente de la Ciudad de Córdoba

En esta Nota