viernes 02 de diciembre de 2022
CóRDOBA EL HUMOR AL PODER

La incertidumbre está en lo cierto

06-11-2022 00:46

A pocas semanas del final del año, reina la incertidumbre en el escenario nacional y solo hay unas pocas cosas de las que se puede estar seguro: que durante el Mundial va a aumentar otra vez el boleto de transporte urbano y que Luis Juez va a querer ser candidato a gobernador, ya sea por la boleta de Juntos por el Cambio, por la del Frente Cívico o por la de la Alianza para Restaurar la República del Imperio Galáctico de Star Wars. Las encuestas que realizamos la semana pasada señalan que los dirigentes con mejor imagen son Lionel Messi y Alfa de Gran Hermano, una opinión que tal vez esté influenciada por la prédica libertaria contra la ‘casta política’.

No ayuda a aclarar el panorama, la indefinición acerca de cuándo serán las elecciones provinciales, cuya fecha de realización está más difícil de averiguar que los motivos por los cuales sube el precio de la papa. Lo único concreto en estos días ha sido la confirmación de que Hacemos por Córdoba nominó a Martín Llaryora, una novedad que solo pudo haber sorprendido a un gamer que se haya pasado los últimos meses encerrado en una habitación a solas con su PlayStation. A su vez, en el mismo acto, el intendente cordobés devolvió la gentileza y propuso a Juan Schiaretti para la presidencia y pronto hasta podría impulsar que en un futuro billete de 2.000 pesos aparezca la cara de Juan Bautista Bustos.

Sobre la cuestión del vicegobernador, el oficialismo provincial apunta a reservarse la divulgación del nombre del compañero de fórmula de Llaryora para el año que viene, pero los interesados son tantos que hasta ha aparecido dispuesto a ocupar ese sitio en la lista peronista el radical Carlos Brinner, intendente de Bell Ville, en un gesto que a muchos les hizo volar la boina blanca. Hay quienes señalan que el anuncio de Brinner sería en agradecimiento a que Schiaretti denominó al ex-Estadio Córdoba como Mario Alberto Kempes, el bellvillense más famoso del país junto a ‘Fabián Show’ Pereyra y el ‘Mingui’ Carbonetti.

Quizás temeroso de que pueda volver a haber sospechas de fraude, como en 2007, Luis Juez ya se reunió de antemano con el Defensor del Pueblo Mario Decara, otro de los que expresó sus ganas de gobernar la provincia, una vocación que parece epidémica en el territorio cordobés y de la que todavía no se conocen las cifras de contagios. Uno de los más afectados por estos síntomas es Rodrigo De Loredo, que promete “volar más alto” en un acto que se anuncia para el 14 de noviembre, donde no se sabe si anunciará el lanzamiento de su campaña para gobernador o de un satélite de Arsat, cuya puesta en órbita había quedado pendiente desde su gestión al frente de ese organismo.

Estas escaramuzas a escala local no hacen sino reproducir los zigzagueos políticos en el orden nacional, donde los dimes y diretes dejan a las alianzas con más lesionados que el plantel de Lionel Scaloni. La amenaza de Patricia Bullrich contra Felipe Miguel, jefe de Gabinete de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a quien le dijo “la próxima te rompo la cara”, no deja dudas sobre el clima “rupturista” dentro del PRO. “Que te la rompa, pero que no te la doble”, le habrían aconsejado desde la UCR al funcionario de Horacio Rodríguez Larreta, al tiempo que grupos religiosos simpatizantes del gobierno porteño le recomendaban que no dudara en ofrecer la otra mejilla, en caso de que Bullrich lo sacudiera de una cachetada.

Y no es que por el lado del Frente de Todos reine un pacifismo inspirado en preceptos del Mahatma Gandhi, sino que más bien se ha instalado una guerra discursiva en la que Cristina Fernández disparó en el congreso de la UOM un “volvamos a recuperar esa alegría que tuvimos alguna vez”, frase que ciertos jóvenes entendieron como un pedido expreso para legalizar el consumo de marihuana. A manera de respuesta a la arenga de su vicepresidenta, el mismo viernes Alberto Fernández contestó con una invitación para “seguir peleando más unidos que nunca”, que no se sabe si es un juego de palabras, una contradicción o una versión actualizada de aquel viejo adagio sobre que los peronistas son como los gatos.

(*) Sommelier de la política

 

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