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Recategorización del país

Por la categoría “emergente”, Córdoba buscará endeudarse a más de diez años

Si Argentina consigue volver al Índice de Mercados Emergentes, se espera abaratamiento del financiamiento, mayores plazos y mejores cotizaciones para las acciones de empresas cotizantes.

emergentes 11-06-2017
Provincia, municipios y empresas cordobesas esperan que el país vuelva a la categoría de los “emergentes”. | CEDOC PERFIL

En febrero de 2009 Argentina se fue al descenso. El proveedor de índices de acciones, bonos y hedge funds Morgan Stanley Capital Internacional (MSCI) le tomó el pulso a los valores de la economía K y lo degradó haciéndolo pasar de “economía emergente” a “economía de frontera”. Al margen de los efectos políticos, esa caída significó que cientos de fondos de inversión tenían prohibido dirigir sus flujos hacia nuestro país.

Pero en los próximos días -concretamente el 20 de junio- podría darse una noticia muy importante: la recategorización del país, el ascenso a la categoría de emergente. El efecto de esta decisión no será inmediato y resta para conocer detalles, pero hay consenso en que podría derivar en un abaratamiento de las tasas que Estados y empresas pagan para endeudarse, además de lograr plazos más largos.

Cómo impacta en Córdoba. El de la extensión de los plazos es el elemento que con mayor interés miran desde el Ministerio de Finanzas que comanda Osvaldo Giordano. “Este es un cambio muy relevante y diría que es más importante el tema de los plazos. Tenemos tasas mucho más altas en todos los niveles, pero particularmente lo que más cuesta es emitir deuda de 10 años para arriba. Córdoba nunca emitió deuda más allá de ese tiempo. Si logramos crédito a mayor plazo y menos tasa la carga que significa para el futuro se achica considerablemente”, evalúa Giordano.

Según el funcionario, la deuda actual de la Provincia representa un tercio de los ingresos totales y hay emisiones a 5, 7 y 10 años y la última emisión se hizo con una tasa de 7,1% en dólares. En esa línea, la expectativa está en poder emitir deuda a más de 10 años: “Dentro de 10 días hay una emisión en mercados internacionales que sustituye la caída del financiamiento chino de los gasoductos troncales, aspiramos a seguir viendo un descenso de tasas y acá juega el plazo, estamos apuntando a plazos más largos”, contó el ministro.

Empresas y familias. El potencial del sello emergente también podrá ser aprovechado por las empresas, que deberían encontrar mejores condiciones para financiar sus proyectos y se espera que impacte en la economía real de las familias y asalariados si se impulsa un descenso de tasas para los créditos.

En ese sentido, desde Naranja, líder en la emisión de tarjetas (con unos 9 millones de plásticos en la calle) creen que “el cambio de categoría contribuiría a mejorar la confianza general tanto de la población como de los inversores, mejorando el acceso al crédito, abaratando el mismo y promoviendo inversiones tanto externas como domésticas”. Aunque advierten que “todos estos acontecimientos necesitan de un proceso posterior para verse cristalizados. El impacto previsible a mediano plazo sería de una mejora en el crecimiento del PBI y consecuentemente del nivel de empleo y consumo”.

Ariel Barraud, economista del IARAF destaca, en tanto, que este cambio “sería una señal positiva, pero es necesario generar más señales de ordenamiento institucional y económico, y que las mismas se acompañen con resultados. Esto es una cuestión estructural y de largo plazo. Las experiencias de desarrollo exitosas tienen un rasgo en común: se aplican estrategias de manera sistemática durante períodos prolongados y con objetivos de largo plazo bien especificados”.

Para el analista, aunque una baja en las tasas debería generar algo más de actividad, no se debería esperar un boom: “La experiencia de los países que se desarrollaron recientemente indica que hay tres condiciones que son clave: contar con tasas de ahorro altas, hacer que el ahorro se convierta efectivamente en inversión, y lograr que la inversión se asigne a proyectos de calidad. Argentina, sus provincias y en general el sector privado, no vinieron cumpliendo satisfactoriamente con los tres requisitos mencionados, y se encuentra inmersa en un subdesarrollo financiero”.

Tasas 2% más bajas. Aunque aún resta que se concrete la recategorización, los players de la city ya comenzaron con su “prode” en torno a los posibles efectos: “El país pasaría a financiarse a una tasa que estimamos del orden del 1,5% o 2% en dólares menor a la actual. Iríamos a las tasas de los países emergentes. Este es el principal efecto que derramaría a toda la curva y provincias, municipios y empresas se financiarían más barato. La inclusión se va a referir a acciones. En términos de mercado, la principal consecuencia de la vuelta al Índice de Mercados Emergentes sería el ingreso de una gran cantidad de millones de dólares (se estiman unos US$2500 millones) provenientes de fondos que por obligación o decisión libre deberán comprar acciones y activos argentinos. Lo que en el mediano y largo plazo haría subir los precios de las acciones”, explica Lucas Croce, de la firma DLC Asesores Financieros.