domingo 17 de octubre de 2021
CORONAVIRUS desde madrid
23-06-2020 07:29
23-06-2020 07:29

Diario de la peste: lo mejor de todo

Hoy se cumplirían cien días del Estado de alarma decretados por el Gobierno español si no hubiera terminado el domingo. Ayer fue el primer día de la llamada nueva normalidad.

23-06-2020 07:29

Lo peor es pensar que no pasa nada. Hoy se cumplirían cien días del Estado de alarma decretados por el Gobierno español si no hubiera terminado el domingo. Ayer, lunes 22 de junio, fue el primer día de la llamada nueva normalidad. Hay una realidad posible y esa es la que sigue ocurriendo en la pantalla de silicio, cuando conectamos con una reunión o conversamos con un amigo cercano, aquí en la ciudad o lejos, en Barcelona, Londres o Rosario. Lo que es imposible es ver a la gente subiendo al autobús, llenándolo, muchos circulando sin máscaras o confraternizando en las terrazas, pegados unos a otros. Huesca, una provincia de la comunidad de Aragón ha regresado hoy a la fase dos por la cantidad de rebrotes de la covid-19 registrados ayer. Anoche, sobre la diez, volvía a casa y el dueño de un restaurante del barrio salió a la calle al verme pasar. Tanto insistió que acepté entrar y beber, con él, una copa de vino.

Es un sitio tradicional, muy conocido en la ciudad, abierto hace más de medio siglo por sus padres y que este hombre, junto a su hermano, han actualizado con una carta proteica cuya adaptación a los tiempos no ha perdido lo esencial: es comida muy rica. Estábamos los dos solos y yo, lo confieso, asustado por esa intimidad en la barra, copa en mano, pensando en el virus acechante pero el flagelo, en realidad, era visible: ningún comensal se había sentado a cenar, los camareros y el personal de cocina ya se habían ido y mi amigo, a la preocupación por la suerte de su hija que vive en México, le sumó la deriva de este sitio que, como la mayoría, acumula números en rojo. Pero esto no es lo peor.

Los españoles regresan a los bares de Madrid tras la fatal crisis pandémica

Mucho peor es el informe que OrfanIntermon ha hecho público en el que dice que 700.000 españoles incrementarán el número de personas pobres al ya existente como consecuencia de la pandemia. El colectivo más sensible es el de las mujeres inmigrantes y la tasa de desigualdad, en general, subirá por encima de las cotas alcanzadas en la crisis de 2008. OrfanIntermon ve una sola salida: un ajuste fiscal a las grandes fortunas y lo explica de manera pragmática: los 23.000 millonarios españoles han aumentado sus fortunas en 19.200 millones de euros durante los 90 días que ha durado el Estado de alarma. Aunque hay cosas peores.

Peor, aún, es el informe que, con datos de la OMS, actualiza en su web esta mañana Le Monde. En solo ocho días se han reportado en el mundo un millón de nuevos casos, nos acercamos al medio millón de víctimas mortales y el virus se expande sin control en América del Sur y Asia. El director de la OMS advierte: "No sabemos dónde o cuándo ocurrirá la próxima pandemia, pero sí sabemos que tendrá un impacto terrible en la vida y la economía mundial". ¿Qué es peor la certeza del desmoronamiento social o la incertidumbre de un nuevo colapso? Le Monde le dedica luego un buen espacio al problema en Brasil sin decidirse por elegir el mal mayor: Jair Bolsonaro o la covid-19.

Si pensamos que ya no puede haber nada peor solo hay que detenerse en Donald Trump para constatar que sigue conduciendo el tren fantasma por una suerte de cinta de Moebius en cuya circulación en bucle los horrores no tienen fin. Su asfixia es como la que provoca el virus y, al menos yo, lo vi claro cuando una noche de estas, en una de sus charlas desde Londres, la creativa Gabriela Scardaccione lo dijo: el grito de George Floyd, "¡no puedo respirar!", es el de las víctimas de la covid-19. Hoy somos un planeta que no puede respirar y vasiendo hora que, sin quitarnos la mascarilla, intentemos quitarnos, la máscara. No digo hacer, pero con el esfuerzo de entender ya es bastante.

¿Hay, al fin, algo bueno? Sí. Lo mejor de todo es el premio Princesa de Asturias de las Letras que le han concedido a Anne Carson. Durante el confinamiento me acompañó su diario del Camino de Santiago, Tipos de Agua. Al final, al llegar a Finisterre, apunta: "Cuando llegas al lugar llamado el fin del mundo, te caes al agua. Algunos peregrinos se ahogan, otros no. Claro".

 

MR/AB/FF