martes 28 de septiembre de 2021
CORONAVIRUS Pandemia de Coronavirus
17-04-2020 16:42
17-04-2020 16:42

Empezó la guerra del cerdo

Polémica por la decisión del Gobierno de la Ciudad por aislar a los adultos mayores. ¿Discriminación o cuidado?.

17-04-2020 16:42

Según datos de la Organización Mundial de la Salud en la Argentina mueren 123 personas por día a causa de enfermedades vinculadas al tabaco. Son 44.895 por año. La adicción al tabaco se inicia alrededor de los 14 años y el pico de consecuencias se da entre los 18 y 35 años. Son adultos menores.

Cada año mueren alrededor de 350 mil personas en el país, y de acuerdo con estadísticas oficiales, casi la tercera parte de ellas perecen por enfermedades cardiovasculares, muchas de ellas apenas superan los 50 años. En segundo lugar, figuran los tumores. Por una lógica ley de la vida, y salvo en casos de accidentes viales y de trabajo, guerras o enfermedades súbitas, las primeras en morir en todo el mundo, y desde siempre, son las personas mayores. No es una anomalía. Repitámoslo: es la ley de la vida. Mueren, aun sin enfermedades graves, porque llegan al final de su trayecto vital. Cuando esta ley se altera el dolor de las pérdidas es mayor.

La decisión del Gobierno de la Ciudad de discriminar a los adultos mayores confinándolos en algo así como campos de concentración domésticos, aislándolos definitivamente de todo contacto humano y prohibiéndoles vivir como seres sociales violenta las leyes de la lógica y ni siquiera aplica al sentido común. Mueren más adultos mayores hoy porque mueren más adultos mayores siempre. Si se quiere protegerlos habría que aislar a los que contagian y no a las víctimas de esos vectores. Los que contagian no son los adultos mayores. ¿Qué pasará una vez que se los destierre de la vida?  ¿Las autoridades irán por los varones, puesto que la mayor cantidad de infectados y muertos por coronavirus son varones? ¿Y después quién? ¿Así hasta acabar con todo sospechoso?.

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Por lo demás cada día miles de personas cumplen 70 años, de manera que el target de discriminados aumentará incesantemente. Otra ley de la vida. ¿Cómo se controlará que salgan de su presidio? ¿Irá la policía a la caza de adultos mayores, en una suerte de guerra del cerdo ideada por quienes se valen del poder con criterios más que discutibles y riesgosos?

¿Y si una masa crítica de adultos mayores lúcidos, capacitados para trabajar, para pensar, para relacionarse y para vivir decidiera protagonizar un movimiento de desobediencia civil respecto de esta decisión desquiciada, qué se haría contra ellos? ¿Una limpieza etaria? Ya decía Albert Camus que en nombre de las buenas intenciones se toman las más horribles decisiones. Pero en este caso ni siquiera se pueden detectar las buenas intenciones. Por momentos asusta pensar quiénes y cómo toman algunas medidas. Cuanta más sensatez se necesita en el liderazgo más duele su carencia.