CULTURA
crítica

Un realismo de la felicidad

Entre mil detalles que desarrolla Bravo, se destacan los dibujos de Libérette, que a comienzos de los años ochenta se publican en Libération: un personaje transexual de pecho generoso y pene notable, con un corrosivo humor negro que el propio diario terminó retirando.

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“Este diablo de petithommeno actúa: vive en escena”. Guillermo Bravo cita esta frase del diario Libération y fija una idea: en Copi, la vida se sostiene como exposición permanente, como presencia continua, casi sin diferencia con la escena teatral.

Guillermo Bravo logra, en esta biografía tan esperada, darle forma a una inmensa cantidad de material que en Copi se expande sin límite. Lo hace con un estilo alejado de la ensayística académica –cosa que se agradece–, donde enhebra vida familiar, política e impulso artístico con naturalidad, sin énfasis ni subrayados innecesarios. La escritura avanza en un tono parejo, sostenido, que incentiva a seguir leyendo. Y además el libro prescinde de citas y gana fluidez; la exactitud se apoya en un trabajo exhaustivo de archivos y en treinta y cuatro testimonios de personas que conocieron a Copi.

El recorrido se vuelve claro: del dibujo –La mujer sentada, publicada en Le Nouvel Observateur, casi en simultáneo con la irrupción de Mafalda en la Argentina– al teatro, donde su obra alcanza una intensidad singular, y finalmente a su narrativa. Esa progresión, conocida en líneas generales, encuentra en este libro de Bravo una articulación precisa.

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La primera etapa, más ligada a la Argentina y Uruguay, aparece ordenada y ajustada, con las influencias de su abuela Salvadora Medina Onrubia y la relación de tensión con su padre Raúl Damonte Taborda. En Francia, el libro gana espesor y velocidad: el circuito parisino, el cruce entre teatro, prensa y vida nocturna, y esa explosión de originalidad artística.

Su vida aparece atravesada por una intensidad constante: consumo de alcohol y drogas, una vorágine afectiva y creativa sostenida en el tiempo, y una relación distante con la lectura, que el propio Copi subrayaba en entrevistas.

Ahí se vuelve más visible algo menos trabajado hasta ahora: la influencia del grupo Efímeros Pánicos. Aunque la participación de Copi fue breve, esa estética deja marcas duraderas en su obra: la violencia del cuerpo, la presencia de la sangre, la mezcla de registros, la sátira. Entre mil detalles que desarrolla Bravo, se destacan los dibujos de Libérette, que a comienzos de los años ochenta se publican en Libération: un personaje transexual de pecho generoso y pene notable, con un corrosivo humor negro que el propio diario terminó retirando.

Más adelante, en la narrativa de Copi, la escritura avanza sin idea previa, es la forma lo que da el impulso: “No soy un escritor que busque en un libro la eficacia de la narración, ni nada por el estilo, y mucho menos probar algo”, dirá en una entrevista de fines de los ochenta que el libro de Bravo recupera.

En ese punto se entiende la necesidad de esta biografía. Con Copi –uno de nuestros grandes artistas– el contexto que pone Bravo ordena la velocidad de una vida donde la originalidad no para de expandirse. Esa inquietud constante, que la biografía sigue de cerca, permite ver con claridad lo que señala César Aira: el arte de Copi como un “realismo de la felicidad”.

Copi

Autor: Guillermo Bravo

Género: biografía

Editorial: Mansalva, $ 35.000