No viene al caso dar el nombre, pero mi amigo español A.G., que está de paso en Buenos Aires, tiene las cosas claras: estábamos viendo River-Bolívar, y faltando 10 minutos, con el partido 0 a 0, me dijo: “El primer jugador de River que caiga en el área, el árbitro cobra penal”. Dicho y hecho. Y luego, me hizo una pregunta, en apariencia, trivial: “¿Quién es el mejor equipo del futbol argentino?”. A lo que respondí: “¿De ahora, o de los últimos años?” Me contestó: “Las dos cosas”. Qué pregunta difícil, por no decir imposible de responder. A veces no hay un solo equipo, sino un dúo, un trío, un cuarteto de equipos que marcan el paso, que se disputan la centralidad. Pero ahora no parece ser el caso. No hay ninguno. Salvo tal vez un poquito Estudiantes, todos los equipos que salieron campeones no lograron mantener el nivel ni siquiera en el torneo siguiente. Dicho en otros términos: no es que el campeonato argentino sea parejo, sino que es mediocre. Ese es el único atributo que se sostiene en el tiempo. A.G. me preguntó después por Tigre. Claro, tiene lógica la pregunta; le hizo cuatro a River en el Monumental, va primero en su grupo, parece ser el equipo sensación. ¿Pero lo será? Quizás en tres o cuatro fechas ya Tigre vuelva a la normalidad de ser un equipo del montón y todo pase al olvido.
Por lo tanto, preferí responder a mi amigo de otro modo, no por “arriba” (los mejores), sino por “abajo” (los peores). Pero no los peores en el sentido de los que salen últimos, los que se van al descenso, sino los equipos que más decepcionan. La respuesta es sencilla, facilísima: River y Boca. ¡Qué desastre que son los dos! Viendo River-Bolívar, se vuelve a confirmar que River tiene un solo jugador de futbol: Juanfer. Es cierto que ya Quintero no tiene cambio de ritmo (ese nunca fue su fuerte), pero es el único tipo en River que juega con criterio. Todas sus intervenciones tienen intención, buscan hacer daño. Tiene muy buena pegada y una gambeta corta buena (la falta de cambio de ritmo le dificulta salir de la gambeta en velocidad). Pero River no tiene mucho más. No hace mucho, en este mismo espacio, escribí que Aníbal Moreno venía para romperla. Por ahora me estoy equivocando. Pero, sobre todo, River no juega a nada. Incluso había incipientes rumores de una eventual renuncia de Gallardo, cosa que yo no creo. Incluso si pierde mal contra Vélez no lo veo posible. Pero el River de Gallardo, desde que volvió a River, es el gran equipo del fracaso.
Boca, ya lo sabemos, no anda mucho mejor. Especializado en comprar jugadores lesionados –o que se lesionan permanentemente–, como Herrera, Cavani, Palacios, Velasco…, a los que se le suman los propios como Zeballos, los demás, estando sanos, parecen jugar como si estuvieran lesionados. A diferencia de River, que tiene un gran técnico en crisis, Boca sufre la crisis de no tener técnico. El partido contra Racing no cambia nada. Esto es un ciclo que viene mal desde mucho, desde hace varios técnicos. Boca y River dominan el futbol de la desesperanza.