DOMINGO
Impacto en el trabajo

Qué nos dejó el covid-19

06-11-2021-logo-perfil
. | Cedoc Perfil

La expansión por todo el planeta de la pandemia de covid-19 ha instalado una nueva realidad socioeconómica global de consecuencias todavía impredecibles. La virulencia de la enfermedad, sumada a la precariedad de los saberes y de los recursos orientados a su adecuado manejo, obligó a la mayoría de los gobiernos del mundo a tomar inéditas medidas de confinamiento social obligatorio. Estas medidas han permitido disminuir los contagios, evitar el colapso de los sistemas sanitarios y preservar vidas. Sin embargo, al mismo tiempo el confinamiento de gran parte de la población mundial ha paralizado la actividad económica, generando una contracción que se estima la más severa desde la Gran Depresión.

En este contexto, la Argentina no ha sido una excepción. Las medidas de aislamiento social obligatorio, en el marco de la emergencia sanitaria, han tenido un impacto regresivo a nivel productivo, laboral y social, así como para los actores gremiales que regulan la dinámica de acumulación, el empleo y la distribución del ingreso. No escapa a la realidad nacional que esta crisis mundial golpea duramente a una sociedad afectada no solo por desigualdades estructurales, atravesada por sistemas de empleo, salud y seguridad social fuertemente segmentados, sino además por una acumulación de estancamiento, alta inflación, déficit fiscal, crisis de deuda, desempleo estructural y pobreza crónica; todo lo cual se agravó con la irrupción de la pandemia y las políticas de prevención, sin que exista todavía un claro horizonte de solución sanitaria y recuperación económica.

Los problemas vinculados a la pobreza de recursos, la informalidad y la marginalidad laboral, y las desigualdades sociales, fundados en los desequilibrios que atraviesan la estructura social del trabajo, constituyen temas de preocupación, pero no siempre de particular interés para la investigación social. El escenario covid-19 amplía estas preocupaciones y los desafíos de investigación en tanto que cabe esperar un nuevo retroceso en materia de bienestar, como también un aumento de las desigualdades sociales, siendo la pérdida o deterioro del empleo, la caída de los ingresos laborales y el aumento de la marginalidad social los principales efectos asociados a esta situación crítica.

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En la Argentina urbana actual existen más de 20 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 6 millones no tienen ingresos ni siquiera para cubrir una precaria y poco generosa canasta alimentaria. Este aumento registrado en la pobreza se explica fundamentalmente por una baja brusca en el nivel de actividad económica, con destrucción de puestos de trabajo, con una caída interanual del empleo que se estima habría sido, para el segundo trimestre del año, cercana al 20%. Se considera que la crisis en el nivel de actividad económica sería este año superior al 12%; acumulando de esta manera una reducción de la economía de más del 15% con respecto a 2017.

Es inevitable que esta situación tenga efectos destructivos a nivel del consumo, la inversión, el empleo y, finalmente, sobre el bienestar de los hogares.

Una vez más, un escenario de crisis tiende a profundizar desigualdades estructurales y una nueva capa de pobres se monta sobre una cristalizada matriz de marginalidad laboral, social y cultural para millones de argentinos. La crisis actual pone al desnudo no solo nuestro subdesarrollo económico, sino también la existencia de un sistema político empecinado en repetir fracasos a costa de una sociedad desarmada. No solo parecen faltar soluciones económicas, sino sobre todo sus precondiciones políticas. Es fundamental comenzar a encarar con urgencia un proceso en donde la política sea capaz de superar grietas y construir acuerdos que aborden los problemas reales de la sociedad en clave a un desarrollo sostenible en donde nadie quede afuera. Es un tiempo para convocar, crear consensos, acordar diagnósticos, elaborar estrategias y coordinar acciones.

Al igual que a cualquier otra decisión de política pública, le corresponde al campo de las ciencias sociales preguntarse sobre la plausibilidad de los supuestos, la pertinencia de las medidas, sus alcances e impactos, los costos presentes y futuros de las decisiones adoptadas. Detener, aminorar y/o revertir las consecuencias regresivas del escenario covid-19, generando políticas orientadas a potenciar un nuevo patrón de desarrollo socio-productivo-ambiental sostenible, constituye una tarea prioritaria a cargo del Estado y de los actores sociales, para lo cual el conocimiento científico social es un insumo fundamental.

En el contexto de la crisis económica, social y ocupacional generada por el covid-19 cabe preguntarse acerca del impacto de la crisis sobre la estructura social del trabajo. Indagar sobre los alcances de esta pandemia es tema prioritario de investigación académica, pero sobre todo es de estratégico interés público.

Esta tarea no tiene como finalidad la crítica ideológica en un contexto de alta incertidumbre, sino contribuir a identificar las mejores políticas que permitan organizar tanto el presente como el futuro de nuestra sociedad, así como también a extraer enseñanzas de esta nueva normalidad.

*/**Compiladores de La pandemia y el mercado de trabajo en la Argentina. Subsecretaría de Cultura de la provincia de Santiago del Estero (fragmento).