sábado 25 de septiembre de 2021
ECOLOGíA TIPS ECO HOUSE
11-11-2020 17:53
11-11-2020 17:53

Huerta en casa | ¿Qué frutas y verduras plantar en noviembre?

Esta época del año es buena para sembrar frutos. Algunas opciones de estación son el zapallo, zapallitos, pepinos, sandías, melones, tomates, berenjenas, pimientos o porotos.

11-11-2020 17:53

Las huertas urbanas son excelentes proveedoras de productos orgánicos y locales. Además, contribuyen con el cuidado del ambiente y nos permiten comer de forma mucho más saludable. Si aún no empezaste, ¡qué mejor momento para poner manos en la tierra que la llegada de la primavera! Además de ser una excelente actividad para hacer solo o en familia, sus cálidas temperaturas permiten la floración y el crecimiento de los cultivos que luego podrás llevar a tu mesa.

Antes de comenzar es importante tomar en cuenta que el momento indicado para sembrar es cuando ya no haya riesgo de heladas: a finales de agosto en el norte del país, septiembre-octubre en el centro, y noviembre en el sur patagónico. Luego deberás elegir qué sembrar y, para ello, la mejor herramienta será el calendario de siembra.

 

Huerta: paso a paso, qué sembrar en primavera

 

Sin embargo, también habrá que tener en cuenta otras variables para planificar la huerta de primavera. Lo primero será chequear si contás con los requerimientos necesarios para sembrar tal o cual hortaliza. Por ejemplo, para cultivar algunas especies de frutos necesitás de un lugar con un mínimo de cuatro horas de luz directa, protegido de los vientos, con acceso al agua y, en caso de sembrarlos en macetas, que cuenten con cierta profundidad para desarrollar sus raíces. Si por el contrario contás con pocas horas de sol, será mejor optar por hortalizas de hoja.

¿Qué sembrar en primavera? Hay cultivos que necesitan calor para desarrollarse, como son los frutos; por lo tanto, la primavera es la mejor época para sembrarlos: a medida que la temperatura aumenta, sus flores y frutos van tomando forma.

Algunas buenas opciones de estación son el zapallo, zapallitos, pepinos, sandías, melones, tomates, berenjenas, pimientos o porotos.

Si no contás con suficiente sol para elegir este tipo de hortalizas, ¡a no desesperar! Podés optar por sembrar plantas de hoja o raíz como la albahaca, la radicheta, la rúcula, la acelga, la batata o la zanahoria.

 

Cómo empezar con una huerta orgánica

 

¿Almácigo o siembra directa? Los almácigos son una excelente práctica si es que vas a comenzar tu huerta a partir de semillas: un almácigo permite reproducir plantas a partir de estas últimas en aquellos casos en que la siembra directa presente dificultades o requiera demasiados cuidados para que los cultivos prosperen.

En este sentido, utilizar almácigos es una forma de cuidar las siembras de manera más eficiente ya que, al ser lugares pequeños, se puede controlar mejor su crecimiento, sembrar en forma más densa el cultivo y cuidarlo hasta que se forme la plántula que luego llevarás al su lugar definitivo -sea en maceta o tierra-, con el espacio adecuado para que termine de desarrollarse y pueda ser cosechada.

El almácigo, además, tiene la ventaja de requerir menos cuidados de riego y es recomendable para, sobre todo, hortalizas de hoja y fruto con semillas muy chiquitas o para aquellas que son sensibles al frío. Para tal fin podés armar pequeñas macetas caseras reutilizando potes de yogurt, maples de huevo o cualquier otro envase pequeño del estilo que sirva para contener esa semilla hasta que germine y desarrolle sus primeras hojas.

En cambio, otras hortalizas como las leguminosas -porotos, habas, arvejas-, las de raíz -zanahoria, papa, batata o ajo- o aquellas con semillas más importantes como el maíz, no se adaptan bien a este tipo de prácticas. En ese caso, se recomienda sembrar directamente sobre la tierra.

Si vas a comenzar tu huerta a partir de semillas adquiridas en un vivero o similar, el detalle de cuál es el paso a paso más recomendado (almágico vs. siembra directa) figura al dorso del paquete. Sino, podés consultar en internet para ayudarte.

Empezar tu propia huerta es mucho más fácil de lo que parece, solo hay que tener ganas y poner primera. ¡Animate a comenzar!

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