El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, insistió en la necesidad de un plan económico productivo y no descartó que una representación política de centro se presente en las próximas elecciones presidenciales como una alternativa de Gobierno. Si bien evitó confrontar con el Ejecutivo nacional, señaló los límites del plan financiero que generó la estabilidad macroeconómica, aunque chocó de frente contra el peronismo: "Enfrentaré siempre al populismo corrupto".
En una entrevista en el marco del Santa Fe Business Forum, el mandatario destacó que la provincia ayudó con recursos propios a las familias endeudadas, a contramano del Gobierno nacional. Además, sostuvo que la actividad en su distrito sufrió en menor medida el impacto económico negativo debido a políticas de intervención provincial y a la integración en la cadena de valor en los sectores vinculados a la energía y la minería.
A continuación, la entrevista completa:
—¿Qué diferencia estás viendo en un foro de estas características dentro de un contexto económico donde las velocidades son distintas, con sectores muy dinámicos y otros que se consideran menos?
—Este foro pretende vincular a los sectores más dinámicos de la economía con otros a los que el Estado tiene que acompañar y ayudar. Cuando arrancó nuestra gestión, el campo sufría una sequía muy grande, lo que traía aparejado un crujido en toda la maquinaria agrícola. Empezamos a trabajar en líneas de crédito para permitirles salir adelante, con tasas subsidiadas por el Estado provincial y asociaciones con bancos públicos y privados para empujar. Acá están todos los rubros de la minería, no solo sectores agroindustriales y de la economía del conocimiento que pueden ser socios comerciales de empresas locales. Nosotros armamos en 2018 la mesa de gas, minería y petróleo con firmas de acá. Fuimos la primera provincia en hacer un acuerdo bilateral con Neuquén; empezamos a ver en qué podíamos asistirnos mutuamente. Y también lo hicimos con la minería. Estamos yendo a buscar cargas a las provincias que empiezan a exportar minerales: el año pasado salieron 25.000 toneladas de litio por el puerto de Rosario y queremos que eso se duplique el año que viene. Además, estamos trabajando con las licitaciones del ferrocarril para que puedan llegar el Nuevo Central Argentino (NCA) y el Belgrano Cargas. Eso nos da la perspectiva de que la minería también salga por los puertos de Rosario. Por lo cual, este foro no solo apunta a las industrias o a la economía del conocimiento —que tenemos mucho en Santa Fe—, sino a ese cruce estratégico con empresas de los rubros más dinámicos. Cuando todo eso empieza a salir por acá, se arman un montón de pymes en el entorno que pueden multiplicar por dos o por cuatro la cantidad de trabajadores en la provincia.
—¿Y de qué manera va a acompañar el Estado provincial?
—Este foro es un ejemplo, pero también tenemos, por mencionar otro, el programa Incompany, donde a cada empresa con posibilidades de exportar le brindamos asesoramiento y consultoría para que salga a buscar nuevos mercados y aprenda cómo es el negocio. Se las asesora por un año, renovable por otro. Trabajamos con líneas de crédito subsidiadas: ya destinamos este año $230.000 millones para las industrias y productores santafesinos que quieren comprar. Aplicamos una rebaja en el costo de la energía por la cual pueden descontar hasta el 30% de Ingresos Brutos en la factura eléctrica. Y si una empresa toma un trabajador nuevo en la provincia, descuenta hasta $1.700.000; es decir, prácticamente el Estado le paga el sueldo por un año para sostener o fomentar el empleo. Esto aplica tanto para nuevos puestos como para la regularización de trabajadores no registrados. Además, buscamos negocios permanentemente bajo diferentes lógicas: una es este Foro Internacional donde traemos compradores; otra es llevar empresarios a otros países; y también asociarnos con los rubros más dinámicos para que nuestras empresas trabajen ahí. Por eso el impacto de la crisis fue menor en Santa Fe. No fue solo porque al campo le fue bien, sino porque estamos poniendo recursos para aplicar una política contracíclica que evite la caída del empleo. Y dio resultados, porque comparativamente cayó muy poco.
—¿Cómo viene el plan de inversión en los puertos santafesinos?
—En el puerto de Santa Fe viene bien; en el de Rosario y en todo su sistema portuario avanza con inversión privada. Nosotros estamos poniendo muchos recursos —los últimos $500.000 millones— en la reparación de rutas. Ahí tenemos que dar un debate: entendemos que las retenciones a las exportaciones no tienen que existir más porque no le dejan nada a las provincias, y tampoco se les cobra Ingresos Brutos. Entonces, los más de 2 millones de camiones que pasan por Santa Fe generan trabajo, pero no recursos para la provincia. Hay que discutir cómo se mantienen nuestras rutas, que obviamente sufren un desgaste muy superior al del resto del país. Igual estamos invirtiendo y dejándolas en muy buen estado; ya reparamos 3.400 kilómetros. Si las comparan, nuestras rutas están muy bien y las nacionales están muy malas.
"Veníamos de 300 homicidios por año en el Gran Rosario y bajamos esa cifra un 75%"
—A medida que se acercan las elecciones, muchas veces se le pone ruido a la economía. ¿Cómo se sortea ese contexto político cuando necesitan que las empresas se acoplen a las que les va mejor?
—Hay dos cosas. Primero, Santa Fe está viviendo un buen momento. Veníamos de 300 homicidios por año en el Gran Rosario y bajamos esa cifra un 75%. Con seguridad, todo es mucho más dinámico; antes nadie quería venir a invertir. Ese contexto cambió de manera rotunda al bajar el delito más grave. Por más que la economía hubiera andado bien, no hubiésemos podido aprovechar las oportunidades con una Rosario tomada por las mafias. Hoy esa realidad cambió y es mucho más fácil que una empresa ponga plata acá, más allá del contexto nacional. Después, hay una estabilidad institucional muy fuerte en la provincia, con reglas de juego claras. El gobierno provincial está muy sólido y se nota: hicimos una reforma estructural del Poder Judicial, tenemos mayorías legislativas y una dinámica de trabajo intensa. Entonces, la economía local está tan contenida y acompañada por el Estado que no se ve tan afectada por lo que ocurre en el plano nacional.

—¿Eso quiere decir que la proximidad electoral no ralentiza las decisiones?
—No, acá, al contrario. La mejora de la seguridad hizo que muchos que antes solo miraban a la provincia, ahora vengan a invertir mucho más rápido. Y cuando la economía arranque, nosotros nos llevamos todo puesto. Santa Fe está preparada para lo que viene. Hicimos 400 kilómetros de gasoductos después de 20 años sin obras de ese tipo, lo que baja los costos en la industria —un 64% en energía— y hace que la producción y su exportación sean más baratas. Para dar un ejemplo, en el primer día de este foro de negocios se activaron USD 12 millones; el año pasado fueron USD 17 millones. Esa es solo la rueda inicial que arranca durante el evento, pero después se multiplica por ocho o diez en el año porque el vínculo continúa. Son 250 compradores internacionales que vienen a conectarse con mil empresas locales, y 300 startups frente a 40 o 50 fondos de inversión.
—¿Qué sectores del recambio económico notan que pican en punta?
—En estos últimos días vimos que están viniendo más empresas asociadas a la minería. Nosotros somos muy fuertes en la metalmecánica, y reconvertirnos rápidamente nos puede permitir quedarnos con un mercado en expansión a nivel nacional. Además, tenemos los puertos y somos socios estratégicos. Si logramos empezar a exportar minería en contenedores, vamos a multiplicar por cuatro los puestos de trabajo. Somos muy optimistas sobre la economía de Santa Fe porque hicimos las cosas en el momento más difícil; si la crisis no nos golpeó tanto, significa que cuando la economía nacional arranque, para nosotros va a ser todo mucho más fácil.
—El año pasado, en Expoagro, dijiste que no veías ninguna posibilidad de que el kirchnerismo ganara y que era un modelo agotado. ¿Hoy ves el mismo escenario o creés que tienen alguna chance?
—El kirchnerismo no tiene ninguna chance de volver a gobernar la Argentina. Que es un modelo agotado, va de suyo, porque un populismo asociado a la corrupción extrema no vuelve nunca más al país. Lo que sí hace falta es construir un modelo productivo e industrializado que baje impuestos, que contenga el gasto público y la inflación, pero que también invierta para generar desarrollo y empleo que impacte positivamente en las familias. Eso es lo que tiene que venir, y es lo que el Gobierno nacional aún no está haciendo. Hoy tienen una mirada enfocada prioritariamente en las finanzas del Estado: intentan contener el gasto para no emitir y frenar la inflación, y compran dólares para pagar compromisos internacionales. Hasta ahí llegan. La sociedad está haciendo un esfuerzo inmenso para mantener a flote la situación actual.
"En Santa Fe es muy claro: lo que se pide es no volver al populismo corrupto"
—Esa vuelta que le falta al modelo se traduce en las encuestas con una caída de la imagen presidencial. ¿Estás notando ese deterioro en los santafesinos?
—En política, la imagen que puede tener un dirigente es una cosa, y a quién vota la gente en una elección es otra. Hoy la idea fuerza de la sociedad es no volver atrás. Pasó con (Sergio) Massa y con (Mauricio) Macri en las elecciones anteriores: el deterioro de imagen no siempre se traduce linealmente en una mala performance electoral, porque votás a futuro, pero también por contraposición a la alternativa que tenés enfrente. Y en Santa Fe es muy claro: lo que se pide es no volver al populismo corrupto, que le hizo mucho daño al país y a las provincias. Lo que tiene que venir es equilibrio fiscal con crecimiento económico. Y para eso hay diferentes recetas. Nosotros creemos que los nuevos motores de la economía —energía y minería— tienen que apostar al desarrollo de la infraestructura, lo que potenciará la economía del conocimiento y, fundamentalmente, a la industria.
—El año pasado decías que el Gobierno nacional no miraba al interior productivo. ¿Sigue siendo así?
—El Gobierno nacional logró estabilizar la economía y cree mucho en los nuevos motores, pero falta una mirada más fina sobre lo que sucede en el interior. De todos modos, la estabilización nos permitió un montón de cosas que con alta inflación y gasto público desbordado hubieran sido imposibles. Claramente no son el mismo gobierno que hace un año, cuando solo estaban centrados en el equilibrio fiscal, la minería y el petróleo. Hoy tuvimos al Secretario de Industria trabajando acá, tenemos el acompañamiento de Cancillería armando negocios y apoyo para desarrollar el turismo. Vemos que empiezan a mirar otros sectores, aunque todavía sin aportar recursos. Creo que Argentina no se va a hundir; de a poco va a empezar a salir. El problema de la falta de dólares dejó de ser un drama gracias a la minería y la energía, siempre y cuando no vuelva el populismo a derrochar y robarse los recursos.

—¿Cuál es el verdadero impacto de la minería?
—Va a ser similar al del campo, y en unos cuatro años estará a pleno. Son inversiones muy grandes y de largo plazo, pero si concretamos las redes ferroviarias y exportan por nuestros puertos, imagínense cómo se transforma esta zona. No es solo el aumento de los cupos de carga; son todas las pymes que se van a desarrollar en torno al valor agregado de la minería. Será un impacto enorme para todo el complejo portuario.
—El Gobierno tiene un plan financiero y estabiliza la macroeconomía, pero le falta la parte productiva. ¿Creés que con el abaratamiento de tasas y la vuelta del crédito están dando señales de ir hacia ese desarrollo?
—El año pasado tenía mayores dudas; hoy veo que al haberse estabilizado la balanza comercial y de pagos, nos van a sobrar dólares. Pero la clave es invertir bien esas divisas. Yo pondría la plata en infraestructura: rutas, puentes, puertos, aeropuertos y conectividad. Mejoraría la red de gas y electricidad, las universidades y el sistema de investigación científica. Con esa perspectiva a 150 años, a Argentina no la frena nadie. Si a las divisas que van a generar la energía y la minería no las ponés en infraestructura productiva, la verdad es que te las vas a terminar gastando igual de mala manera.
—¿Se puede hacer más competitiva a la economía de esa forma?
—Sí, porque si Milei sigue bajando impuestos te volvés más competitivo, pero necesitás hacerlo de manera equitativa y apostando al desarrollo.
—Dentro de ese equilibrio fiscal combinado con desarrollo económico, ¿entra la posibilidad de una reforma tributaria para exigirle más a los sectores con mayor potencial?
—El RIGI fija reglas para los próximos 30 años y está blindado. Y estoy de acuerdo con que así sea, para darles garantías intergeneracionales a las inversiones. Pero en paralelo tenemos que seguir bajándoles los impuestos al campo y a la industria, y buscar mercados internacionales. Nosotros generamos impacto económico positivo en plena crisis organizando foros de negocios que financió el Consejo Federal de Inversiones, no la provincia. Sé que la situación no está bien y que la plata no le alcanza a la gente, lo cual genera malestar. Necesitamos que el repunte suceda rápido, pero invirtiendo las divisas en infraestructura productiva; de a poquito la plata le va a llegar a la sociedad. Mientras tanto, nosotros bajamos el costo del Estado para bajar impuestos y sostener a las familias. Fuimos los primeros del país en lanzar un plan de desendeudamiento para empleados públicos y privados acordado con bancos. Las consultas en hospitales públicos pasaron de 10 a 13 millones, pero ningún santafesino se va sin sus remedios. ¿Lo de Milei fue malo? No, recordando de dónde veníamos. Pero ahora hay que encontrar ese backup financiero que nos permita invertir y cuidar a la industria, al campo, a las universidades y a los polos tecnológicos.
"Fuimos los primeros del país en lanzar un plan de desendeudamiento para empleados acordado con bancos"
—Hay sectores en crisis. En la industria textil la caída fue muy fuerte y se la acusa de ineficiente. ¿Qué pensás sobre los llamados "sectores inviables"?
—Se equivocó el ministro, porque si quiere decir que la industria textil es ineficiente, primero tiene que darle el mismo régimen impositivo que tienen en otros países, donde cuentan con subsidios. Acá pagan un 56% de impuestos; así no vas a ser competitivo nunca. Bajales los impuestos y ahí hablemos, comparemos peras con peras. A esos sectores, como el del calzado, sí les fue mal. El desafío es que el Estado sea más eficiente. Yo no tengo conflicto con el empleado público y quiero mejorar sus salarios, pero lo voy a hacer cuando tengamos un Estado donde cada uno cumpla las horas que debe cumplir, y cuando haya crecimiento económico. Mientras tanto, invierto en infraestructura y bajo impuestos para cuidar al 95% de la sociedad santafesina que no vive del Estado.
—¿Pensás en ser candidato presidencial?
—No, en la presidencial no pienso. Tenemos que fortalecer mucho a Santa Fe todavía. Voy a ser parte del equipo de lo que viene en la provincia, para que nuestro frente vuelva a triunfar, ya sea como gobernador o acompañando desde otro lugar. El orden nacional hoy no se me cruza por la cabeza.
—¿De qué depende tu reelección?
—No lo tenemos cerrado. La mayoría del frente Unidos me plantea como candidato, pero también me veo acompañando desde otro rol. A mí me gusta mucho la seguridad pública, te diría que me entusiasma más que la gobernación. Podría volver a ser legislador o acompañar a alguien más joven. Arranco a las seis de la mañana y termino a las once de la noche todos los días, pero hay nuevas visiones que la provincia tiene que empezar a mirar. No está cerrado; al final, la gente es la que vota.
—¿Cómo se prepara la provincia ante el fenómeno climático de El Niño?
—Hace cuatro meses que estamos limpiando canales, comprando maquinaria, chapas, víveres y coordinando con Protección Civil y cada municipio. Estamos muy preparados. Para que se den una idea del abandono previo: encontramos una retroexcavadora tirada adentro de un canal a 20 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, una zona que solía inundarse. Ahora el agua va a fluir. Estamos trabajando también en la cuenca de la provincia de Buenos Aires y compramos cuatro aeronaves y camionetas 4x4 por si alguna localidad queda anegada. Obviamente, si te llueven 400 milímetros en dos horas no hay sistema de escurrimiento que aguante, pero la provincia está lista. Ahora depende de Dios cuánta agua caiga.
—¿Habrá una nueva versión de Provincias Unidas?
—El desafío de Provincias Unidas era tener un bloque de 20 o 24 legisladores. Puede parecer que desde afuera nos habían puesto mayores expectativas.
—¿Creés que el centro productivo puede competir a nivel nacional?
—Creo que va a haber una alternativa republicana y productiva para la Argentina, que crea en la generación de trabajo y distribución económica. Si el kirchnerismo tiene posibilidades de ganar, a mí me van a tener siempre enfrente del peronismo en cualquiera de sus versiones. Vi el daño que hicieron a lo largo de la historia en la Nación y en la provincia; hicieron mucho daño.