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domingo 5 mayo, 2019

¿Por qué leemos a Joan Clarke?

(24/06/1917 - 04/11/1996)

Nayla Portas

Foto:
domingo 5 mayo, 2019

Transcurría la Segunda Guerra Mundial y los nazis contaban con una tecnología de encriptado de mensajes única: Enigma, la máquina que poseía un mecanismo de cifrado rotatorio que era inviolable.

La guerra trascendía lo puramente militar y también se libraba en el ámbito científico-tecnológico. Esto lo sabían muy bien los británicos que, en 1939, alojaron en una instalación militar llamada Bletchley Park una Escuela Gubernamental de Códigos y Cifrado (GCCS por sus siglas en inglés) con el objetivo de descifrar el código alemán.

Las palabras de Alastair Denniston, responsable de Bletchley Park, hacia los code breakers (personas encargadas de descifrar esos códigos secretos) que trabajaban allí eran: “todos los códigos alemanes son inquebrantables”. Esto no pareció intimidar en absoluto a Joan Clarke, una criptoanalista y numismática nacida en Londres el 24 de junio de 1917.

Aún siendo una prodigiosa matemática con doble titulación en Newnham College, Cambridge, para llegar a la posición de criptoanalista en el GCCS tuvo que presentarse a un puesto de secretaria. Joan fue reclutada en 1940 por su ex supervisor académico Gordon Welchman, bajo la búsqueda del gobierno de Churchill de los mejores matemáticos y personas con habilidades adecuadas para descifrar el código enigma. Al principio, tuvo que realizar trabajos rutinarios de oficina ya que el puesto de criptoanalista estaba reservado para hombres.

Gracias a su gran capacidad y habilidad pronto ingresó a Hut 8, donde se analizaban mensajes de la marina alemana. La necesidad de descifrar el código naval se volvió vital para los británicos. Los submarinos alemanes tenían fácil acceso al Atlántico, por donde los convoys británicos tenían que pasar ya que la mitad de sus alimentos y la totalidad de su petróleo provenían de América del Norte. En un momento llegaron a tener alimentos sólo para tres días y el nivel de presión que tenían los criptoanalistas era muy alto.

La primera tarea de Clarke fue utilizar una nueva herramienta que permitió descifrar los mensajes de esos submarinos para poder trasladar las provisiones de manera segura. Allí trabajó junto a Alan Turing, Tony Kendrick y Peter Twinn y se convirtió en la única mujer que utilizó Banburismus, un proceso criptoanalítico desarrollado por Turing.

Apasionada por este método de análisis de encriptado, Joan Clarke desarrolló uno propio para acelerar el descifrado de los mensajes de doble cifrado que se enviaban a submarinos. Su objetivo era hacerlo en tiempo real. Este procedimiento fue llamado “cifrado de Offizier”, sin agregar su nombre al método como comúnmente hacían los creadores de otras técnicas desarrolladas dentro de Bletchley Park.

Para poder realizar todo esto y recibir mejor salario -aunque nunca igual al de sus pares- Clarke tuvo que ser ascendida al puesto de lingüista. Totalmente consciente de las situaciones de desigualdad a las que se enfrentaba, cuando tenía que completar formularios escribía con cierto sarcasmo: “grado: lingüista, idiomas: ninguno”

Joan Clarke permaneció en Hut 8 hasta que por fin tuvo el reconocimiento que merecía: fue ascendida a subdirectora en 1944. Luego, trabajó por dos períodos para el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno. Dentro de sus tantos logros, fue nombrada Miembro del Imperio Británico en 1947 por su contribución en tiempos de guerra.

Clarke falleció en septiembre de 1996 en Headington, Oxfordshire, Reino Unido. 

Más de diez mil personas trabajaron en Bletchley Park y un 75% de ellas eran mujeres. Por décadas, la importancia de los roles claves que desarrollaron fue pasada por alto. La condición secreta de la información que manejaban hizo que no pudieran hablar de sus tareas durante e incluso después de la guerra.  Aún hoy la identidad de muchas de esas personas que fueron fundamentales para terminar con la guerra es desconocida, por eso, no queremos olvidar a Joan.

 

*Ingeniera en Sistemas de Información (UTN FRBA), desarrolladora de software, instructora en Grupo Esfera y co-fundadora de la comunidad [LAS] de Sistemas.

 


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