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ELOBSERVADOR / aumentan los casos en Argentina
sábado 29 junio, 2019

Migrantes climáticos: víctimas del siglo XXI

Las cuestiones ambientales son, cada vez más, también sociales, dado que los pobres son los principales afectados. Especialistas buscan solución al problema.

por Agustina Grasso

Pobreza. Las inundaciones son un problema vinculado al aumento de la temperatura de todo el planeta. Foto: cedoc
sábado 29 junio, 2019

Afortunadamente, cada vez se habla más del cambio climático. Sin embargo, aún es un fenómeno que tiene muchas aristas por ahondar. Una de ellas es una consecuencia poco visibilizada: las inmigraciones forzadas en lugares donde hubo crisis naturales, como inundaciones y sequías. Eso sucedió en Luján; Comodoro Rivadavia, en Chubut, y la localidad de Atamisqui, en Santiago del Estero. Allí, poblaciones enteras se vieron obligadas a trasladarse a otras zonas. Y esto no sucede solo en Argentina. En el mundo, se estima que este fenómeno afecta a 150 millones de personas.

El especialista Roberto Aruj, de la Universidad de Tres de Febrero, en diálogo con PERFIL, cuenta que observó en distintos viajes que hizo, como consultor técnico del Ministerio de Ambiente, los efectos del cambio climático y lo que eso genera a nivel inmigratorio: “Esta clase de estudios se hace en Europa y otros lugares del mundo, como el Amazonas brasileño, los Andes ecuatorianos y la cuarta región de Chile, y nosotros le sumamos la cuenca del río Luján”.

Comodoro. Al investigar los casos de las tres ciudades, Aruj explica que los habitantes de Comodoro Rivadavia fueron afectados por el gran temporal ocurrido en 2017 y aún no han podido superar la sensación de vulnerabilidad que les produjo. “Se observa que no existen áreas, instituciones, entidades o programas del gobierno que se ocupen de los movimientos poblacionales por causas climáticas”.

“Esto influye y condiciona por un lado el ordenamiento territorial, el uso y distribución de los recursos, principalmente el manejo de cuencas hídricas, suelos productivos y áreas de bosques, y por otro lado las medidas políticas mundiales, regionales y nacionales en todos sus niveles, teniendo un rol sustantivo los gobiernos locales, que deben gestionar medidas con el fin de disminuir la exposición y el riesgo para las sociedades ante este tipo de fenómenos climáticos”, agrega.

Según la investigación, en Comodoro Rivadavia y Luján la gran mayoría de los pobladores de los barrios más afectados por inundaciones están dispuestos a trasladarse a otra zona, en cambio en Atamisqui la población no quiere desplazarse y solicita la intervención del gobierno para la realización de obras.

“Ahí la gente dice que no se quiere desplazar, pero eso no quiere decir que no se desplazan. Hay una manifestación de que no se quieren ir porque tienen sus historias, sus raíces, sus costumbres. Irse a otro lado significa empezar de nuevo.  Hablamos de trabajadores, no de gente acomodada. Pero si los efectos tienen recurrencia tendrán que trasladarse”, aclara el investigador de Untref.

Santiago del Estero. En Atamisqui, también afectada por inundaciones, la población no quiere desplazarse y solicita la intervención del gobierno para la realización de obras para mitigar y adaptarse a los eventos climáticos extremos. Aquí, la mayoría se traslada a refugios temporales o a casas de familiares.

En los movimientos temporales, las que mayoritariamente se trasladan son las mujeres, los ancianos y los niños. Los hombres adultos, en general, se quedan a cuidar la propiedad. Los investigadores plantean que ocurre en muchos casos cuando se producen inundaciones. Evacuan a la población, pero los adultos se quedan para evitar saqueos.

Luján.  Aquí se habló con vecinos sobre los sentimientos, percepciones, estrategias de adaptación, disposición y condiciones de movilidad de la población, principalmente de los más afectados por eventos climáticos extremos de los casos seleccionados.

“Se observa que desde 2012 la frecuencia y magnitud se ha incrementado de manera notable. Se da la particularidad de que los afectados no son solo pobladores ubicados en zonas inundables por toma de tierras en la ribera del río sino también se ven afectados los que se ubican en el centro de la ciudad, de clases sociales medias. Se inunda incluso la basílica, un recurso económico de gran valor para la ciudad, dada la cantidad de peregrinaciones que se realizan al año”, detalla Aruj.

A este cuadro hay que sumarle que Luján recibe migrantes internos y externos, tanto de zonas del conurbano bonaerense como del resto de las provincias, lo que ha provocado un aumento poblacional importante y parte de esa población se ha ubicado en zonas inundables.

Solución. Tanto los especialistas consultados como los pobladores entrevistados coinciden en la responsabilidad de las empresas ante la producción y la contaminación de recursos y bienes escasos en Comodoro Rivadavia y en Atamisqui. “El gobierno debería generar alguna clase de política que les genere bienes, trabajo y producción”, acota el especialista.

Se evidencia, según los informes, que existe además un déficit de información sobre causas y magnitudes de los movimientos poblacionales provocados por eventos climáticos extremos debido al cambio climático: “No hay abordaje, investigaciones y áreas de gobierno que trabajen en la región sobre el tema, lo cual repercute en la información”.

Falta de planificación. En los dos casos estudiados, los pobladores afectados manifiestan demandas dirigidas principalmente a los gobiernos, tanto locales y provinciales como nacionales, identificados como los responsables por la falta de planes de infraestructura, acceso a los recursos, en especial tierra y agua, planes de prevención y contingencia y el necesario ordenamiento territorial que tenga en cuenta las características ecológicas, geográficas e históricas de cada uno de los lugares afectados.

A su vez, “los pobladores afectados están de acuerdo con políticas de gestión ambiental que tiendan a la conservación y restauración de los sistemas naturales como medio para una subsistencia digna y la correspondiente disminución de vulnerabilidad”.

Para finalizar, Aruj aclara que, “salvo algunas declaraciones de la OIT, no se hace mucho para evitar esta situación. Por eso, esto lo hacemos a pulmón  y con mucha convicción: hay que trabajar para alentar a las generaciones futuras para que tengan conciencia sobre lo que puede generar el cambio climático”.


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