28th de February de 2021
ESPECTACULOS CNN
06-02-2021 02:48

El mismo mensaje en mil idiomas diferentes

Esteban Campanela*
06-02-2021 02:48

Mientras prepara el desayuno, una joven sintoniza en el televisor un canal de noticias para saber la temperatura y si hay algún corte de tránsito que la perjudique. El tratamiento de una ley que divide a la sociedad domina la agenda. Aprovecha la demora del colectivo para revisar sus redes sociales. En Twitter ese proyecto de ley es tendencia. Tras subir al transporte público, se sienta y lee en un portal un artículo de una periodista a quien respeta mucho. La joven le deja su asiento a una embarazada. Le resulta complicado leer mientras está de pie, entonces decide escuchar la radio en su celular. En el programa matutino entrevistan a un especialista con mucho conocimiento al respecto. Se siente tan atrapada por la conversación que deja pasar la parada donde debería haberse bajado. Por suerte, salió temprano y las cuadras extra que tendrá que caminar no le impedirán llegar a horario a la oficina. 

Probablemente, muchos se sientan identificados con esta escena. El consumo de noticias se ha diversificado en múltiples plataformas. Cada una con un lenguaje particular y específico. Los periodistas enfrentamos un desafío enorme. Ya no es solo pensar en texto, audio o video. El texto de un periódico impreso no necesariamente se adapta al portal digital, un podcast no es lo mismo que un programa de radio y un video exitoso en televisión puede no funcionar en redes sociales. Además, como si fuesen dialectos diferentes de un mismo idioma, cada red también tiene su propio código. 

Cuando hablamos de redes sociales, muchos pensarán en Facebook, Twitter o Instagram. Pero existen muchas más. De hecho, parece haber una tendencia interesante. Cuando los adultos comienzan a dominar una, los jóvenes escapan a una nueva.  

Twitch es una red social que podríamos denominar como la evolución de los reality shows. Permite a los usuarios transmitir en vivo, recibir comentarios en un chat y enviar donaciones o recibir dinero. Muchos de los streamers se muestran probando videojuegos, pero también realizando cualquier actividad. Un usuario asegura haber obtenido US$ 16 mil en una noche, solo transmitiendo cómo intentaba dormir mientras sus seguidores hacían donaciones para despertarlo con diversos ruidos enviados a un parlante. Según el sitio oficial de Twitch, en 2019 allí se observaron más de 600.000.000.000 minutos de video (sí, son once ceros). 

TikTok entendió que lo breve y bueno, dos veces bueno. Propone videos de 15 o 60 segundos combinados con herramientas muy sencillas de usar y con efectos asombrosos. En este mundo, las coreografías, los karaokes y los “desafíos” son las estrellas.

Y si hablamos de canales de comunicación, es imposible dejar de lado WhatsApp. La empresa asegura que es usada por más de 2 mil millones de personas en más de 180 países. Todos recibimos constantemente videos, links, audios y demás. Incluso es posible suscribirse a servicios de noticias en la aplicación. Un ejemplo interesante de la importancia que cobró WhatsApp fue la variante que ofreció la Organización Mundial de la Salud el 27 de marzo pasado. Con solo enviar la palabra “hola” al +41 22 501 76 90, se obtiene una respuesta automática con información sobre el coronavirus.  

Con tantas vías abiertas, surgen preguntas en todas las redacciones: ¿es posible para los medios periodísticos estar en todas? ¿Deben estar o algunas solo son para entretenimiento? ¿Los periodistas debemos aprender a usarlas o debe haber equipos específicos para cada red?

La clave es mantener intactos los procesos de investigación y chequeo de información que hacen a la buena práctica del periodismo y traducir el mensaje en los mil idiomas que exigen nuestras audiencias. Porque, como dijo Rick Davis, responsable por más de veinte años de Normas y Prácticas periodísticas de CNN: “La marca es lo más importante y tenemos que hacer todo lo posible por protegerla”. Allá vamos.

*Gerente de CNN en Argentina.

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