viernes 02 de diciembre de 2022
INTERNACIONAL perfil en la diada

El gobierno español ignora la masiva marcha catalana por la independencia

<p>Agustina Grasso<br /> Desde Barcelona</p> <p>Madrid evitó todo comentario sobre la manifestación popular que reclamó el derecho a votar si Catalu&ntilde;a puede ser una nación independiente. Discrepancia sobre las cifras.</p>

13-09-2014 00:00

El gobierno de Mariano Rajoy ignoró ayer la masiva marcha que el jueves recorrió las calles de Barcelona para reclamar el derecho a votar en un referéndum si Cataluña puede independizarse de España. Ni el jefe del gobierno ni sus voceros comentaron la edición de este año de la Diada, el Día de la Independencia, en la que 1,8 millones de personas, según sus organizadores, formaron una gigantesca V de color amarillo y rojo que recorrió once kilómetros de las calles de Barcelona. Desde la mañana las calles desbordaban de remeras rojas y amarillas con la insignia ara és l’ora, o “ahora es la hora”, por el 9 de noviembre, fecha en la que el gobierno autonómico convocó a un referéndum sobre la independencia de España, que según la justicia española es inconstitucional.
La Diada conmemora el triunfo de las tropas franco-españolas del rey Felipe V en 1714, durante la Guerra de Sucesión Española, que puso fin a la autonomía de la región. Por eso, de manera puntual, la manifestación se inició a las 17.14 en un clima familiar en el que parejas, bebés y hasta perros lucían los colores de la senyera, la bandera catalana. “Hace 300 años, 1714 era recordado por perder nuestra independencia. Queremos que 2014 sea inmortalizado por recuperarla”, expresó ante la multitud la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, quien pidió a Artur Mas, titular de la Generalitat: “Presidente, ponga las urnas”.
La ANC y la Òmnium Cultural son las entidades que promueven el plan soberanista y que dieron mayor fuerza en los dos últimos años a un reclamo histórico. “Queremos ser libres”, “que nos dejen hablar nuestro idioma”, “que se respete nuestra cultura”, “que no se nos calle”, “que no se nos robe”, se escuchaba por las calles. Micros repletos de asistentes trajeron a la gente que previamente se había anotado vía web y a quienes se les había asignado un punto específico para manifestarse. Luego de las palabras de los representantes de la asamblea, se realizaron castellers, torres humanas típicas de los festejos catalanes, con niños en sus cúpulas. Como cierre se cantó el himno catalán. “No se puede impedir votar a un pueblo que quiere hacerlo” y “Si una nación como Escocia puede votar, ¿por qué no Cataluña?” fueron algunos de los dichos de Mas.
Si bien desde Madrid no llegó ningún comentario oficial, la delegación del gobierno español polemizó con los organizadores al sostener que los participantes de la marcha “fueron como máximo 520.000”.

Una catalana “pura sangre”
Lourdes Espinal es de Sant Quirze del Vallés, a 25 kilómetros de Barcelona. Es catalana de “pura sangre”: toda su ascendencia es catalana. En su casa siempre se habló catalán, una  lengua y una cultura que, dice, se mantiene por la fuerza de las familias. “Si fuera por los gobiernos, ya habrían borrado nuestra cultura. Esto es un genocidio cultural”. En la escuela se hablaba el catalán, pero los exámenes eran en español. “Aunque fuera una prueba de física, si tenías un error de ortografía te bajaban muchos puntos”. A sus 56 años afirma que la época más dura fue el franquismo, cuando estaba prohibido hablar catalán en público, al que se consideraba “un símbolo de resistencia al sistema”.  Hubo avances, pero ahora con el PP “vemos un fuerte retroceso”.

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