lunes 23 de mayo de 2022
INTERNACIONAL Son seis productos clave
19-11-2021 14:31

La Unión Europea penaliza a Brasil al prohibir la entrada de soja y cacao procedente de áreas amazónicas deforestadas

Por nuevas reglas de la Unión Europea se prohibirá a importadores de Europa adquirir productos procedentes de “tierras deforestadas”.

19-11-2021 14:31

Las “agresiones” contra la selva amazónica proliferan por distintos medios. Del lado brasileño, los apropiadores de tierras fiscales no sólo usan los incendios para convertir bastas regiones selváticas en lugares de cría de ganado o plantación de soja. También envenenan esas áreas para acelerar el proceso de su conversión en “estancias productivas”.  

Un estudio de especialistas brasileños, realizado en base a datos del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), un organismo oficial, indica que toneladas de agrotóxicos, especialmente glifosato, fueron pulverizadas por avionetas al menos sobre 300 kilómetros cuadrados de la floresta. Desde luego, las cifras se limitan a los casos fiscalizados por la institución, lo que significa que esos datos son acotados. El objetivo de las fumigaciones es acelerar el proceso de destrucción del bioma.

Según relata el diario Folha de Sao Paulo, en su edición de este jueves 18, uno de los agrotóxicos utilizados contiene partes del célebre agente naranja que devastó Vietnam. La detección se basa en un caso descubierto en Paranatinga, en Mato Grosso, uno de los estados brasileños con mayores índices de destrucción selvática.  La denuncia, sin embargo, no conmovió al presidente Jair Bolsonaro quien estuvo en Dubai el martes pasado, y sostuvo en esa visita que el Amazonas “es una floresta húmeda que no se incendia”, añadiendo que se ha mantenido “igual desde el 1.500”, el año del “descubrimiento” de las costas brasileñas por el portugués Pedro Alvares Cabral.

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Jair Bolsonaro en Dubai sostuvo en esa visita que el Amazonas “es una floresta húmeda que no se incendia”

Para la Unión Europea, la deforestación se trata de un “tema” ultrasensible. Tanto es así que justifica una resolución publicada el miércoles, donde el la UE anuncia las reglas que prohibirán a importadores de Europa adquirir productos procedentes de “tierras deforestadas”.  Los bienes en cuestión son seis en total: soja, café, carne bovina, madera, cacao y aceite de palma; y sus derivados: cuero, chocolate y muebles de madera originarios de áreas selváticas destruidas. Y la medida debe entrar en vigencia una vez que la apruebe el Parlamento Europeo. Los exportadores brasileños de esas commodities se encontrarán ante la necesidad de completar pesados trámites burocráticos, ya que deberán probar que los bienes no fueron producidos en áreas deforestadas. Según la UE, hay “sobrada documentación” respecto a la producción agrícola de Brasil localizada en sitios antiguamente cubiertos por la vegetación selvática.

El impacto sobre la economía brasileña puede ser considerable. Es el mayor proveedor de café en el mercado europeo, donde absorbe 30%, seguido de Vietnam con 23%. También es el principal abastecedor de carnes, con 21% del mercado europeo. Y figura entre los primeros suministradores de maderas para muebles, detrás de Rusia y Noruega. Desde luego la Unión Europea admite que la medida es de alta “visibilidad y sensibilidad política”. Reconoce que llevará a intensificar las discusiones con el Mercosur, ya que involucra también a la Argentina y Paraguay. Las prohibiciones deben afectar a la soja, una de las principales exportaciones del bloque regional. E impondrá costos adicionales a los productores y exportadores, al exigirles contar con sistemas de rastreo que prueben su idoneidad para el ingreso en el mercado europeo.

La destrucción selvática de la Amazonia era en 2014 de 1.200 kilómetros cuadrados; en 2018, alcanzó a los 7.900 kilómetros cuadrados anuales y el año pasado trepó a más de 13.000 kilómetros cuadrados

Las autoridades europeas evalúan que este paso “va más allá de la deforestación ilegal, al abarcar cualquier caso de deforestación que impulse la expansión agrícola”, es decir, incluye aquella amparada por las leyes nacionales de los Estados. En el caso brasileño, la situación se complica en forma sustancial: la destrucción selvática de la Amazonia era en 2014 de 1.200 kilómetros cuadrados; en 2018, alcanzó a los 7.900 kilómetros cuadrados anuales y el año pasado trepó a más de 13.000 kilómetros cuadrados. Estos datos surgen de los relevamientos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

La definición de “importaciones libres de deforestación”, que adoptó la UE en esta iniciativa, pone en juego los establecimientos agrícolas que hayan surgido en las zonas devastadas después del 31 de diciembre de 2020.

No es un detalle que el aviso europeo ocurra dos semanas después que más de 100 países, Brasil incluido, asumieron el compromiso de poner fin a la deforestación global en 2030. Es quizás uno de los resultados más ambiciosos de la Cop-26, la cumbre sobre los cambios climáticos de Glasgow.

*Autora de Brasil 7 días. Desde San Pablo, Brasil.