El escenario político argentino atraviesa una etapa de fuerte confrontación discursiva, mientras distintos sectores buscan redefinir sus identidades y construir una alternativa al oficialismo. En ese contexto, el abogado y dirigente político Guillermo Justo Chaves propone correr el eje del debate: dejar atrás la lógica de la polarización para recuperar una idea de comunidad basada en la cooperación, la justicia social y un proyecto compartido. La entrevista fue realizada en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190).
En diálogo con Jorge Fontevecchia, Chaves presentó su libro La revolución de los justos. De la era del odio a un proyecto común y desarrolló una crítica al modelo impulsado por Javier Milei, al tiempo que llamó a construir una nueva narrativa para la oposición. A lo largo de la conversación analizó el clima político, reivindicó experiencias internacionales de desarrollo y sostuvo que "no hay que indignarse con Milei, hay que construir un rumbo distinto".
Guillermo Justo Chaves es abogado, magíster en Ciencia Política, egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Es profesor de Derecho Político en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de esa misma universidad. Se desempeñó como jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto entre 2019 y 2021. Además, ejerció como presidente de Trenes Argentinos y lideró el Instituto Nacional de Capacitación Política. Fue uno de los miembros fundadores del Grupo Callao, espacio de debate político y técnico que funcionó como usina de ideas para la conformación del gobierno del Frente de Todos. Acaba de publicar su libro "La revolución de los justos. De la era del odio a un proyecto común", un nuevo ensayo político que propone un marco teórico alternativo para pensar el futuro de la Argentina desde la cooperación, la justicia social y la reconstrucción de los vínculos comunitarios.
Aquí tenemos el libro de Guillermo, que luego le vamos a pedir a la producción que lo coloque en pantalla. Obviamente, La revolución de los justos remite a la justicia social; la palabra "justos" se asocia a muchas cosas, al justicialismo también, pero fundamentalmente tenemos la visita del Papa muy pronto y, con la propia elección que hizo de su nombre, ya indica una reivindicación de la justicia social que está en contra de lo que podríamos decir que es la línea ideológica dominante por parte del Gobierno. Yo noté, viendo el índice, conceptos como "neoliberalismo Frankenstein", "narcisismo extremo", "polarización" y "bloqueo". Me gustaría que nos hicieras una síntesis para nuestra audiencia de esos conceptos.
Bueno, en primer lugar, gracias por la invitación, Jorge. Para mí es un placer estar contigo. Escuchaba un poco antes de que me tocara el turno de compartir esta conversación tanto a Boy Olmi como al presidente de la Sociedad Rural, y pensaba un poco esto: qué lindo era escucharlo a Boy Olmi y, a veces, qué difícil es pensar una sociedad para todos. Escuchaba al presidente de la Sociedad Rural con mucho respeto, pero con una mirada muy sectorial, muy parcial. En cambio, Boy Olmi, pese a pertenecer a un colectivo determinado, tenía una mirada integral de toda la sociedad. Un poco la idea de justicia social está configurada en ese marco. Y lo que vos decís, lo que yo trato de expresar en el libro, que más que un libro intenta instalar un debate de ideas, es justamente un debate sobre un nuevo marco conceptual. Parte de un análisis del cuadro de situación. En ese cuadro de situación está esto que vos decías: cuál es el estado actual de las cosas. En ese sentido utilizo un concepto que no es un neologismo, porque ya viene siendo trabajado: el "neoliberalismo Frankenstein". Lo llamo así porque la experiencia que estamos atravesando en la Argentina tiene recetas de corte neoliberal que ya fueron utilizadas en el país, que ya fracasaron y que cíclicamente vuelven con una lógica hasta generacional. Si hacés un recorrido temporal, las generaciones son cada 25 años y la aplicación de estas recetas también aparece cada 25 años. Si uno retrocede, encuentra los 25 años desde la dictadura militar. Incluso hay un juego desde el punto de vista de los ciclos políticos.
Fijate vos que La revolución de los justos es un título que hasta nos resuena del pasado. Cada tanto la sociedad necesita una revolución de los justos.
En realidad la idea fue un poco esa: pensar de qué forma construimos un proyecto común saliendo, como dice el subtítulo, de la era del odio. Vivimos una época en la cual lo que prima es la fragmentación, esta idea de polarización política, el fracaso de la conversación pública. También lo que yo llamo el retorno de lo reprimido, en términos psicológicos. Porque, en realidad, dejar de lado la tolerancia política implica que ya no se acepta convivir con quien piensa distinto. Lo que se tolera no necesariamente se quiere. Entonces aparece la idea de "no te tolero más", de no tener que soportarte, y de ahí se pasa al insulto, a la agresión. La violencia verbal está presente, la descalificación del adversario también, y el límite de la democracia aparece justamente ahí, en esa frontera con el fascismo, cuando se instala la idea de que no podemos convivir con determinadas personas. Entonces yo lo que planteo es que hay que ir hacia otro lado. Claramente se puede ir hacia otro lado. Hay que establecer un marco de ideas, un diseño de ideas diferente al de Milei.
El presidente llegó con una idea muy clara acerca de la economía y de la sociedad: una sociedad fragmentada, basada en el egoísmo y en la idea de que el Estado no sirve para nada. Y, en definitiva, lo que yo vengo a proponer es que debemos reconstruir vínculos. La especie humana se desarrolló siempre en términos de cooperación y no en términos de conflicto. Se puede ganar una elección desde el odio, claramente se puede construir una campaña desde el odio, pero no se puede construir un país desde el odio. Más allá de un programa de gobierno, que hoy desde la oposición hablamos de que hay que instaurar un programa de gobierno alternativo, además de ese programa tiene que haber un marco conceptual en el cual yo me siente enfrente de Javier Milei y le diga: "Mirá, vos pensás de esta manera sobre esto, sobre esto, sobre esto y sobre esto. Yo pienso esto de la sociedad, de cómo se tiene que construir una sociedad integrada, cómo se tiene que construir una sociedad en la cual todos podamos desarrollar nuestro proyecto de vida". Eso es posible. En este contexto no es volver al pasado, al peronismo del pasado. Es posible en términos de esta cuarta revolución industrial.Lo hablaba Boy Olmi cuando hablaba un poco de la inteligencia artificial. También lo podemos pensar en términos de las posibilidades que brindan los recursos naturales para establecer un modelo de desarrollo con una economía diversificada, con clústeres industriales vinculados a los recursos naturales y no con la extranjerización o la reprimarización de nuestros recursos. Hay un plan. Ahora también tenemos que tener una buena narrativa para convencer a las argentinas y a los argentinos de que la esperanza es posible.
¿Cómo sería? ¿Cómo lo imaginás?
Lo imagino, en primer lugar, diciéndoles a las argentinas y a los argentinos que el conflicto no nos lleva a ningún lado y que, cuando hablamos del papa Francisco o ahora de León, el "sálvese quien pueda" no sirve. El "sálvese quien pueda" no sirve. El "nadie se salva solo" es lo que sirve. Y repito: las experiencias históricas lo demuestran. Milei es un gran negador de la historia de la humanidad. Niega los procesos de desarrollo de las naciones, niega los procesos exitosos de los países, niega las sociedades más integradas, niega los modelos exitosos, no solamente de desarrollo, sino de comunidades, como pueden ser los países escandinavos. También niega hoy los procesos de desarrollo cuando, por ejemplo, le da la espalda a los BRICS. Entonces tenemos un montón de experiencias desde las cuales hablarle de frente a la sociedad y decirle: "Bueno, Milei dice esto. Probemos con esto". Ya hoy estamos tristes. Estamos tristes. Estamos fracasados como sociedad. Tenemos graves problemas económicos. La economía no da respuestas y Milei tiene que buscar un adversario, un enemigo en el extranjero, en sus diversas versiones. Hoy le toca a Lula para intentar generar una cohesión política porque está fracasando en términos económicos. Entonces esta historia ya la vimos. Ahora nuestro desafío es generar esa esperanza en las argentinas y en los argentinos. Creo que es posible, pero, por supuesto, como te decía, necesitamos de todos. Necesitamos de los periodistas, que pensemos en todos y no en algunos sectores. Necesitamos de la dirigencia política, que madure y deje de lado los egoísmos. Necesitamos también, por supuesto, de los sectores que le dan dinámica a la economía. Yo digo: si la cuestión sectorial no funcionó, ¿por qué no volvemos a la dinámica comunitaria que plantea los consejos económicos y sociales, los grandes acuerdos sociales, los pactos sociales? El otro día escuchaba a Horacio Rodríguez Larreta decir: "Necesitamos un pacto social y económico de veinte años". Por supuesto que tenemos que sentarnos. Sentémonos con Del Pino, sentémonos con los actores, sentémonos con los sectores de la economía que necesitan resurgir. Si tenemos que cambiar la matriz económica, si la industria textil tiene que reconvertirse, démosle las herramientas. No matemos sectores de las clases medias de la sociedad argentina. Bueno, esos son los debates que tenemos que dar.
¿Sos optimista respecto de 2027?
Yo soy optimista en la medida en que demos estos debates. Y perdoname que sea reiterativo con esta idea del programa de gobierno. La sociedad dice: "Bueno, eso no lo entiendo mucho, entiendo poco. Yo quiero que los dirigentes políticos me interpreten. Lo que quiero es que los gobiernos cambien las prioridades". Y te digo cosas concretas, Jorge, que por supuesto están en el libro. Zohran Mamdani, en Nueva York, dijo lo que iba a hacer cuando llegó. Llegó y dijo: "Mi prioridad es la vivienda". Y fue la vivienda. "Mi prioridad es que los ricos paguen impuestos". El uno por ciento y los ricos pagan el impuestos como tienen que pagar. "Mi prioridad es que los neoyorquinos accedan al consumo". Y hay supermercados públicos para competir con los precios. Entonces las prioridades las tienen que establecer las sociedades y tienen que encarnar en su dirigencia. En el caso de Mamdani, como en tantos otros casos, puedo hablarte de la vivienda en Viena. Vos sabés bien cómo es el tema de la vivienda en Austria. Había graves problemas habitacionales; el Estado compró propiedades, se hizo cargo, existen créditos muy flexibles o alquileres realmente competitivos. También lo que hizo Noruega con los hidrocarburos y el establecimiento de un fondo con esa renta, que hoy es el fondo de jubilaciones de todos los noruegos. Tenemos un montón de experiencias en Canadá. Tenemos muchísimas cosas para hacer y no caer en esta psicosis colectiva en la que nos metió Milei. Y yo no quiero hablar de Milei porque, si no, queda como que todos nos indignamos con Milei. No hay que indignarse más. Ya está. Ya sabemos lo que es, ya sabemos los problemas que tiene. Vamos por cambiar todo esto. Generemos otras cosas.
Guillermo Chaves, muchas gracias por La revolución de los justos. Felicitaciones por el libro.
Bueno, y por favor, cuando puedas, una devolución tuya me encantaría. Gracias.
Muchísimas gracias. Sí.
LMM