OPINIóN
Confluencia

¿Babel o Nehemías?

La primera es la torre que se levanta separando; la segunda, “una ciudad que crece desde la responsabilidad compartida de todo un pueblo”, sostiene el autor. La Pastoral Social de la Iglesia convoca en Córdoba a la Semana Social, del 4 al 6 de septiembre.

Nehemías 24082026
Nehemías. | wikipedia

Vivimos un cambio de época. La Inteligencia Artificial crece exponencialmente, sin freno aparente, y avanza hacia una etapa en la que la IA física y la computación cuántica se conjugarán con un impacto que todavía no logramos dimensionar. No es una transformación más. Es un cambio de paradigma que ya está reescribiendo, en tiempo real, la vida del hombre y de la sociedad.

Ese fenómeno no llega a una Argentina neutra. Llega a un país atravesado por violencia, desencuentro, concentración de poder, brechas sociales, ausencia de liderazgos sólidos, pérdida de valores, emergencia climática. La pregunta no es entonces qué puede hacer la Inteligencia Artificial. Es qué sociedad queremos construir con ella.

La reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, junto con el documento Antiqua et Nova que la precedió, propone una clave de lectura tan antigua como actual: Babel y Nehemías. Babel es la torre que se levanta sin referencia a Dios ni al bien común.

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Se sostiene en una uniformidad que aplana las diferencias y termina fragmentando la comunicación entre las personas. Es, dice la encíclica, la idolatría del lucro que sacrifica al débil; la pretensión de reducir el misterio de la persona a datos y rendimientos.

Frente a esa torre, el Papa propone otro camino: el de Nehemías. Una ciudad que no se levanta desde el poder de uno solo, sino desde la responsabilidad compartida de todo un pueblo —sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes—, cada uno a cargo de su propio tramo de muralla. Primero se reconstruyen los vínculos. Después, las piedras. Y finalmente la ciudad.

El riesgo de Babel ya tiene rostros concretos. La concentración del poder tecnológico en un puñado de actores privados y transnacionales, con más capacidad de acción que muchos Estados. La cosificación de la persona, reducida a dato explotable. La deshumanización del trabajo, cuando la máquina deja de estar al servicio de quien trabaja y empieza a imponerle su ritmo. La erosión de la verdad compartida.

América Latina suma un riesgo propio: una brecha tecnológica que es una brecha de agencia: una región que solo usa sistemas diseñados, entrenados y gobernados desde otros contextos"

A esto, América Latina le suma un riesgo propio: una brecha tecnológica que, antes que nada, es una brecha de agencia. Una región que solo usa sistemas diseñados, entrenados y gobernados desde otros contextos corre el riesgo de ceder, junto con su soberanía cognitiva, buena parte de su capacidad de decidir sobre su propio destino.

De ese diagnóstico, leído desde nuestra tierra, nace un propósito que no queremos dejar en el plano de las ideas. Proponemos impulsar, en la Argentina, una convocatoria abierta, plural, multisectorial y federal.

Que reúna a universidades, Iglesia, empresas, sindicatos, gobiernos provinciales y locales, organizaciones sociales y representantes de la ciencia y la tecnología,alrededor de cuatro líneas de acción:

a) Un espacio institucional estable de diálogo, que no quede concentrado en Buenos Aires ni en un solo sector;
b)Una capacitación que una, sin separarlas, la alfabetización técnica y la formación en valores éticos;
c) Un seguimiento sistemático de la gobernanza de la IA, nacional e internacional; y
d) Una producción de contenidos que ayude a las personas comunes, no solo a los especialistas, a entender lo que está en juego.

La Fundación ArgenIA ya dio un primer paso junto a la Universidad del Salvador (USAL), con el lanzamiento de una Diplomatura en Humanismo, Ética e Inteligencia Artificial, una lectura desde Magnífica Humanitas y Antiqua et Nova. Es un tramo modesto. Pero es real, y ya está en marcha.

El Papa propone otro camino: el de Nehemías; una ciudad que no se levanta desde el poder de uno solo, sino desde la responsabilidad compartida de todo un pueblo —sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes—, cada uno a cargo de su propio tramo de muralla"

Los días 4, 5 y 6 de septiembre se realizará en la capital cordobesa la Semana Social, convocada por la Pastoral Social de la Iglesia. Están llamados a participar todos los actores de la vida social del país bajo el lema “Puentes para el Bien Común”. Y sin lugar a duda, que Magnifica Humanitas regirá este encuentro, determinando el marco conceptual y la guía de este importantísimo evento, en un momento tan especial para el país.

La visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, es una oportunidad singular. Que ese acontecimiento no quede como un hecho histórico puntual, sin proyección posterior, depende de lo que hagamos antes y después de esos días.

"La magnífica humanidad que Dios ha creado", decía el Papa al abrir su encíclica, se encuentra hoy ante una elección: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.

Desde la Argentina creemos que esa elección no es abstracta. Se toma todos los días: en cada decisión institucional o sectorial, en cada política pública, en cada mesa de diálogo que decidimos, o no, convocar. Nos anima la sobria confianza de que, también desde aquí, es posible seguir edificando en el bien.

Vivimos un cambio de época. La Inteligencia Artificial crece exponencialmente, sin freno aparente, y avanza hacia una etapa en la que la IA física y la computación cuántica se conjugarán con un impacto que todavía no logramos dimensionar. No es una transformación más. Es un cambio de paradigma que ya está reescribiendo, en tiempo real, la vida del hombre y de la sociedad.

Ese fenómeno no llega a una Argentina neutra. Llega a un país atravesado por violencia, desencuentro, concentración de poder, brechas sociales, ausencia de liderazgos sólidos, pérdida de valores, emergencia climática. La pregunta no es entonces qué puede hacer la Inteligencia Artificial. Es qué sociedad queremos construir con ella.

La reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, junto con el documento Antiqua et Nova que la precedió, propone una clave de lectura tan antigua como actual: Babel y Nehemías. Babel es la torre que se levanta sin referencia a Dios ni al bien común.

Se sostiene en una uniformidad que aplana las diferencias y termina fragmentando la comunicación entre las personas. Es, dice la encíclica, la idolatría del lucro que sacrifica al débil; la pretensión de reducir el misterio de la persona a datos y rendimientos.

Frente a esa torre, el Papa propone otro camino: el de Nehemías. Una ciudad que no se levanta desde el poder de uno solo, sino desde la responsabilidad compartida de todo un pueblo —sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes—, cada uno a cargo de su propio tramo de muralla. Primero se reconstruyen los vínculos. Después, las piedras. Y finalmente la ciudad.

El riesgo de Babel ya tiene rostros concretos. La concentración del poder tecnológico en un puñado de actores privados y transnacionales, con más capacidad de acción que muchos Estados. La cosificación de la persona, reducida a dato explotable. La deshumanización del trabajo, cuando la máquina deja de estar al servicio de quien trabaja y empieza a imponerle su ritmo. La erosión de la verdad compartida.

A esto, América Latina le suma un riesgo propio: una brecha tecnológica que, antes que nada, es una brecha de agencia. Una región que solo usa sistemas diseñados, entrenados y gobernados desde otros contextos corre el riesgo de ceder, junto con su soberanía cognitiva, buena parte de su capacidad de decidir sobre su propio destino.

De ese diagnóstico, leído desde nuestra tierra, nace un propósito que no queremos dejar en el plano de las ideas. Proponemos impulsar, en la Argentina, una convocatoria abierta, plural, multisectorial y federal.

Que reúna a universidades, Iglesia, empresas, sindicatos, gobiernos provinciales y locales, organizaciones sociales y representantes de la ciencia y la tecnología,alrededor de cuatro líneas de acción:

a) Un espacio institucional estable de diálogo, que no quede concentrado en Buenos Aires ni en un solo sector;
b)Una capacitación que una, sin separarlas, la alfabetización técnica y la formación en valores éticos;
c) Un seguimiento sistemático de la gobernanza de la IA, nacional e internacional; y
d) Una producción de contenidos que ayude a las personas comunes, no solo a los especialistas, a entender lo que está en juego.

La Fundación ArgenIA ya dio un primer paso junto a la Universidad del Salvador (USAL), con el lanzamiento de una Diplomatura en Humanismo, Ética e Inteligencia Artificial, una lectura desde Magnífica Humanitas y Antiqua et Nova. Es un tramo modesto. Pero es real, y ya está en marcha.

Los días 4, 5 y 6 de septiembre se realizará en la capital cordobesa la Semana Social, convocada por la Pastoral Social de la Iglesia. Están llamados a participar todos los actores de la vida social del país bajo el lema “Puentes para el Bien Común”. Y sin lugar a duda, que Magnifica Humanitas regirá este encuentro, determinando el marco conceptual y la guía de este importantísimo evento, en un momento tan especial para el país.

La visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, es una oportunidad singular. Que ese acontecimiento no quede como un hecho histórico puntual, sin proyección posterior, depende de lo que hagamos antes y después de esos días.

"La magnífica humanidad que Dios ha creado", decía el Papa al abrir su encíclica, se encuentra hoy ante una elección: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos. Desde la Argentina creemos que esa elección no es abstracta.

Se toma todos los días: en cada decisión institucional o sectorial, en cada política pública, en cada mesa de diálogo que decidimos, o no, convocar. Nos anima la sobria confianza de que, también desde aquí, es posible seguir edificando en el bien.

**Presidente de Fundación ArgenIA