martes 07 de febrero de 2023
OPINIóN Innovación

Ciencia, tecnología y política exterior

07-01-2023 23:55

Una de las dimensiones centrales para analizar la relación entre política exterior y desarrollo es la tecnológica, ampliada a la innovación y a la ciencia. Para este fin, la World Intellectual Property Organization (WIPO) publica cada año el “Global Innovation Index”. En el año 2022, la 15° edición de este informe arrojó cifras que es necesario enmarcar para interpretar la vinculación entre el patrón de inserción internacional y el modelo desarrollo. El informe tiene un desafiante subtítulo sobre la prospectiva de esta conexión: ¿Cuál es el futuro del crecimiento impulsado por la innovación?

La historia demuestra una interrelación entre lo que podemos llamar el “Doble Trípode del Desarrollo”. Por un lado, la relación entre el Estado, el mercado y la academia; por otro lado, el vínculo entre la innovación, la ciencia y la tecnología. Ningún país ha logrado altos niveles de crecimiento dejando el desarrollo sólo en manos del mercado o asfixiando las fuerzas productivas con un Estado aplastante.   

Como ha expresado Don (1999) en “Revolutionary adaptations”, los adelantos en la ciencia y la tecnología impactan en la escena internacional en tanto afectan el comercio, los conflictos y la política. Según el informe, medido por región, la innovación colocó en primer lugar a los siguientes países: América Latina y el Caribe (Chile, Brasil, México); Europa (Suiza, Suecia, Reino Unido); América del Norte (Estados Unidos y Canadá); Asia Central y Meridional (India, Irán, Uzbekistán); Sudeste Asiático, Asia Oriental y Oceanía (República de Corea, Singapur y China).

Por su parte, Headrick (2012) en “Power over peoples: Technology, environments, and Western imperialism, 1400 to the present”, mostró la contundencia de esta relación y en otro libro “The Tools of Empire: Technology and European Imperialism in the Nineteenth Century” (1979) analizó el vínculo entre la expansión europea y las innovaciones tecnológicas. En este sentido, en el apartado “Global Innovation Index 2022 rankings” sobre la vanguardia innovadora, aparecen diez países: Suiza, Estados Unidos, Suecia, Reino Unido, Países Bajos, República de Corea, Singapur, Alemania, Finlandia, Dinamarca. Argentina ocupa el lugar 69 y el último espacio es el número 132, que lo ocupa Guinea. Dentro del “Grupo de renta media-alta” aparecen dos países latinoamericanos: Brasil y Perú. En el apartado “Asignaciones presupuestarias del Gobierno para I+D, 2019, 2020 y 2021”, sólo Colombia y México ingresan entre los 19 países que le asignan mayor presupuesto a la innovación para el desarrollo –por cierto, alejadas de los primeros dos–: Estados Unidos y Japón.

Asimismo, Herz (1976) en “Technology, Ethics, and International Relations” entiende que en el área de las relaciones internacionales es donde más ha influido el impacto de los avances tecnológicos. Afirmación que es reforzada por Charney (1982) en su obra “Technology and international negotiations” que traslada esta influencia al derecho internacional. Esto permite comprender las conclusiones del Informe que muestran esta importancia. Pese a la recesión económica producto de la pandemia y la invasión rusa a Ucrania –que empujan a la baja a las inversiones en estos sectores–, las asignaciones estatales en ciencia e innovación se han mantenido y acrecentado. A su vez, si bien la pandemia ha dejado huellas negativas en esta dimensión, no hay mediciones contundentes para confirmarlo.  

Quien fue consciente de esta dimensión para analizar la política exterior de la Argentina fue Carlos Escudé (1992). En su obra “Realismo periférico: fundamentos para la nueva política exterior argentina” expresó que “la competencia por una inserción internacional privilegiada puede darse sólo entre quienes están en condiciones de disputarse (entre otras cosas) la vanguardia tecnológica”.

En este sentido, se hace cada vez más necesario que la política de innovación, ciencia y tecnología, acompañada por una educación de excelencia, sea una política de Estado para el desarrollo de nuestro país y potencie su proyección internacional.

*Profesor e Investigador de la UBA. Compilador y autor del Manual de la Política Exterior Argentina.

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