viernes 25 de junio de 2021
OPINIóN Salud y comunicación
08-05-2021 23:45

Impacto psicosocial

08-05-2021 23:45

La humanidad hoy es testigo de una dramática evidencia: poco aprendimos de las lecciones que dejaron otras pandemias. Fue el Comité Permanente entre Organismos, creado para fortalecer la coordinación de la asistencia en emergencias humanitarias en 1992, IASC –por su nombre en inglés– quien manifestó: “una de las prioridades en situaciones de emergencia es proteger y mejorar la salud mental y bienestar psicosocial de las personas”. 

Mucho se habla de la relación entre pandemia y salud mental, como si fuera un camino unidireccional en el que solo queda esperar las heridas que dejará a su paso, aunque ha sido reconocido internacionalmente que para gestionar la gobernanza en situaciones de desastre es imprescindible incluir la dimensión del impacto psicosocial en la población. Si bien la muerte es inherente a la existencia, se vive como si nunca fuera a ocurrir o fuera algo que le ocurre a otros lejanos o desconocidos. Resulta intolerable la presencia constante del carácter ineludible de la muerte. Así, la muerte pertenece al llamado “orden de lo impensable”. Cuando el orden de lo impensable se hace realidad nos toma por sorpresa. Quienes por nuestra labor asistimos a personas en estas situaciones escuchamos en todos los idiomas y voces imaginables: “¡Nunca pensé que me iba a pasar a mí!”. “¡Esto es una pesadilla!”. “No puede ser cierto”. “Debe haber algún error”. El profesor Dr. Ricardo Bernardi, integrante del Grupo Asesor Científico Honorario, comunica resultados del mes de marzo de la encuesta sobre la percepción del riesgo en la población de Uruguay: un 81% acordaba en que Covid-19 afectará a mucha gente y un 77% que podría ser grave, pero solo un 37% veía probable enfermarse. Una esperable Disonancia Cognitiva, otras perspectivas teóricas la describen como disociación o negación frente al orden de lo impensable. Se suma que, expuestos a estímulos que activan la percepción de amenaza y la vivencia de pérdida de control en un contexto de incertidumbre sociosanitaria, se dispara automáticamente la respuesta neurofisiológica del estrés. Exteriorizada a través de un hiperalerta, con aumento de la tensión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria, irritabilidad, enojo, ira, angustia, inquietud, desasosiego, tristeza, ansiedad, desconfianza, y alteraciones del sueño entre otras manifestaciones. Con el aumento de la atención involuntaria y disminución de la voluntaria todo se vuelve amenazante –¡no solo el virus!– … Así las dificultades de concentración y memoria son moneda corriente, “el cansancio” se ha transformado en una vivencia universal en tiempos de pandemia. En los equipos de salud este estado alcanza valores inusitados; “ya no puedo más” es una expresión que recorre los pasillos de instituciones de salud del mundo, en una investigación realizada en España alcanzó al 67% de los profesionales. Se asiste así al escenario de una población irritada, con enojo, cansancio, impotencia, frustración, que oscila entre el temor extremo, la negación de la situación, la percepción de pérdida de control, y un peligroso impulso a decir en términos pugilísticos “quiero tirar la toalla”. Todo esto, producto de un esperable impacto psicosocial que, cuando no es considerado dentro de las estrategias de gestión, se transforma en un bumerán. Protocolos de CRPC – Comunicación de riesgo para la participación comunitaria o Combi, Comunicación para el cambio de conducta– usados en otras epidemias, recomiendan involucrar activamente a la comunidad en la gestión del riesgo. Dice la OCHA: “Una buena estrategia de comunicación no reemplaza una mala estrategia sanitaria, pero una mala comunicación puede hacer fracasar una buena estrategia sanitaria.” La comunicación recíproca y multidireccional con las poblaciones afectadas para que puedan tomar decisiones informadas con el fin de protegerse a sí mismas y a sus seres queridos (CRPC), requiere un proceso sostenido cuando lo que está en juego es del orden de lo impensable! ¿Cuánto tardamos en aprender que el fuego quema sin necesidad de quemarnos?

*Médica especialista en psiquiatría y psicología médica.

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