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OPINIóN / Formación
miércoles 17 julio, 2019

Educación para un mundo de cambios disruptivos

Se estima que para el año 2025 se tornarán total o parcialmente obsoletos 75 millones de empleos con tareas rutinarias.

por Martín A. Morgenstern

El objetivo es impulsar mejores empleos y una mayor e inclusiva calidad de vida. Foto: Imagen de Free Photos en Pixabay.
miércoles 17 julio, 2019

Históricamente, las tecnologías disruptivas han generado cambios estructurales con eliminación de tareas manuales o rutinarias, junto con la creación de nuevos tipos de empleo. Actualmente el 29% de las tareas ya son realizadas mediante algún tipo de equipamiento y los factores demográficos, socio- económicos junto con la robotización con inteligencia artificial (AI), anticipan el reemplazo de diferentes tareas de base cognitiva (1). Se estima que para el año 2025 se tornarán total o parcialmente obsoletos 75 millones de empleos con tareas rutinarias. Al mismo tiempo, se demandarían 133 millones de nuevos empleos incluyendo 58 millones en biotecnología, análisis de datos, ingenieros con múltiples especializaciones, programadores y desarrolladores de software como asimismo diferentes expertos en pensamiento crítico e inteligencia social (2). 

Estas tendencias, cuyos engranajes y procesos ya resultan perceptibles, exigirán mayores responsabilidades humanísticas y éticas encarando con prudencia y análisis crítico el modo de recapacitar y reinsertar trabajadores; el objetivo es impulsar mejores empleos y una mayor e inclusiva calidad de vida. Es evidente que enfoques  imprudentes, ampliarían brechas entre e intra- países con mayor desigualdad y polarización social afectando  también a sectores con mayor desarrollo relativo (generando conflictos sociales e imparables migraciones masivas).

Crece el temor por la pérdida de empleos ante el avance de los robots

La incertidumbre ante este futuro desafiante es generadora natural de ansiedades anticipando múltiples crisis de adaptación y transformación en individuos, organizaciones e instituciones. Es evidente que no se puede predecir el futuro, pero existen respuestas para recorrerlo con algún grado mayor de certeza: la inversión en capital humano, en educación y salud constituyen factores claves en este sendero.

Estas nuevas tecnologías son primero y ante todo hechas por personas para servir a las personas (3), pero es perentorio desarrollar liderazgos y capacidades para educar y preparar a personas de cualquier edad para incorporar nuevos conocimientos, evaluar nuevas ideas con pensamiento crítico y adquirir nuevos hábitos de estudio constante.

En Medicina, “la innovación disruptiva es una fuerza transformativa en la que se deben acompañar los cambios tecnológicos con cambios en las políticas. …debemos ver en la disrupción un medio para resolver problemas hasta hoy intratables ” (4). Frente a todo esto es evidente también que los modelos pedagógicos tradicionales están quedando “fuera de servicio” ya que contribuyen escasamente a preparar alumnos y estudiantes para los desafíos del  futuro o aún el presente.

Un problema central es que las tecnologías disruptivas son consideradas aisladamente, por el sistema educativo, como actividades de expertos en una sola facultad o disciplina. Esto constituye un grave error ya que, cada vez más, todas operan juntas e interconectadas interactivamente entre ellas y los individuos, creando nuevas realidades sociales, económicas y legales.

Qué pasará con el empleo en la era de los robots

Consecuentemente se aceleran procesos de obsolescencia de modelos organizacionales centralizados y las instituciones del “viejo mundo” aún pretenden afrontar este entorno tecnológico con enfoques estructuralmente jerárquicos

  • Innovar en el contexto verticalista tradicional prevalente resulta imposible, por definición estos rechazan la creatividad y la innovación por ser contrarios al “orden establecido”.
  •  Los “disruptores” generan mejores bienes y servicios a menores precios, esto atenta contra el modelo de pocas cantidades y mayores precios.
  • Las tecnologías disruptivas impactan no solo sobre modelos de producción, sino también sobre las estructuras comerciales que los sostienen.
  •  Las tecnologías de AI, Internet de las cosas y Big Data obligan también a replantear los conceptos de propiedad, privacidad y empleo

Es evidente que la educación debe reorganizar contenidos y enfoques para construir capacidades de adaptación y aprendizaje acordes al siglo XXI. Schleicher señala esta paradoja: “Tenemos que preparar estudiantes para trabajos que aún no han sido creados, tecnologías que todavía no han sido inventadas y problemas que surgirán pero que, por el momento, no conocemos “.

Frente a modelos simplistas y extremadamente ideologizados, debemos aprender a reconocer “sistemas  complejos” con interacciones no lineales en las cuales pequeños cambios pueden producir mayores consecuencias; donde el todo suele ser mayor que las partes; donde no existe una única solución aplicable a todo contexto y donde el pasado es parte y condición del presente que, irreversiblemente, emergió a partir del primero.

Como lo planteara Delors: “…la educación se ve obligada a proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo… y, al mismo tiempo la brújula para poder navegar por él” (5). Estas ideas pueden sintetizarse en  “cuatro pilares de la educación” (6):

  1. Aprender a conocer: la adquisición constante de conocimientos en un proceso de motivación que nunca termina. Las claves: aprender cultura general y otros lenguajes, ejercitar la memoria, mantener activa la imaginación, trabajar en el razonamiento y la resolución de problemas, desarrollar la capacidad de pensar crítica y coherentemente.
  2. Aprender a hacer: llevar a la práctica saberes con dominio de aptitudes sociales y cognitivas de comunicación efectiva. Trabajo en equipo, relaciones interpersonales, resolución de conflictos, adaptación a cambios laborales y sociales, toma de riesgos y, fundamentalmente, habilidades para trasformar conocimientos en innovación y creación de trabajo.
  3. Aprender a vivir juntos: frente a confrontaciones políticas, religiosas o raciales debe imponerse la voluntad de descubrir y entender la diversidad humana y su interdependencia, respetando diferencias culturales e identificando similitudes y objetivos compartidos, mediante empatía y cooperación para encontrar al otro.
  4. Aprender a ser: es aprendizaje humanístico para adquirir capacidades y valores en sus dimensiones intelectuales, morales y culturales, cultivando la imaginación y la creatividad en el proceso de solidificar valores humanísticos universalmente compartidos.

Como educadores debemos reconocer autocríticamente que: “…es más fácil educar a los estudiantes para nuestro pasado que para su futuro y que escuelas son sistemas sociales conservadores ya que como padres solemos ponernos nerviosos, cuando nuestros hijos aprenden cosas que no entendemos y aún más, cuando ya no aprenden cosas que eran importantes para nosotros. Debido a ello los educadores están más confortables enseñando lo que les enseñaron antes que cómo les enseñaron a enseñar... el mayor riesgo de la escuela hoy no es la ineficiencia, sino el modo en que puede perder su propósito y relevancia” (7).

 

(1)  IMF Group of Twenty (2018) “Technology and de Future of Work” Staff of the International Monetary Fund  https://www.imf.org/external/np/g20/pdf/2018/041118.pdf.

(2) WEF “The future of jobs report (2018)”  https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs-report-2018.

(3) Marr B ( 2018) The 4th Industrial Revolution is here are you ready?  Disponible en :  https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2018/08/13/the-4th-industrial-revolution-is-here-are-you-ready/.

(4) Jameson J. L. (2014). 2014 Association of American Physicians Presidential Address. Disruptive innovation as a driver of science and medicine. The Journal of clinical investigation, 124(7), 2822-6.

(5) Delors, Jaques (1994) “Los cuatro pilares de la educación” en la Educación encierra un tesoro. México: El Correo de la UNESCO, pp 91-103.

(6) Nan-Zhao, Z. (2005) Four Pillars of Learning for the Reorientation and Reorganization of Curriculum: Reflections and discussions, International Bureau of Education – UNESCO, Geneva.

(7) Schleicher A. (2018) “Educating students for their future, not our past” Teachers Magazine 12 November 2018 https://www.teachermagazine.com.au/columnists/andreas-schleicher/educating-students-for-their-future-not-our-past.


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