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Ocaña, amenazada por investigar dentro del Gobierno

La ministra de Salud se animó a tocar vértebras sensibles del kirchnerismo y hoy vive con miedo. Por qué habla de "yabranes".

02-10-2026 | 13:53

En las últimas semanas, Graciela Ocaña pensó varias veces en renunciar. "No sé hasta dónde puede llegar todo esto. Tengo miedo".

A los colaboradores que escucharon la confesión de la ministra se les erizó la piel. Lafuncionaria se refería a su rol de denunciante de los escandalosos negocios que se camuflan en elsector de la salud y en los aportes fantasmales a la campaña del kirchnerismo. Nunca se habíasentido así. Dedicó gran parte de su vida política a investigar la corrupción, posó su lupa sobrelos grupos Yoma y Gualtieri durante el menemismo, y supo ser fiel ladera de Elisa Carrió. Y entodos esos largos años, nunca tuvo miedo. Es paradójico: el miedo que nunca tuvo como diputada, losiente ahora que encabeza el Ministerio de Salud, donde debería estar resguardada por el poderíodel Estado.

Desde que estalló el triple crimen de General Rodríguez –aunque ya lo venía haciendo desdemucho antes–, Ocaña se dedicó a hurgar en la escandalosa connivencia entre el Estado y lasobras sociales, entre funcionarios y empresarios de la salud. Nunca pensó en las consecuencias:desde que puso el ojo en el negocio de las droguerías, la ministra fue víctima de operaciones dedesgaste que se originaban en otros despachos oficiales, pero también de amenazas anónimas yaprietes dentro del propio Ministerio de Salud.

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