POLITICA
quién es quién entre los referentes de unidad piquetera

Los piqueteros más duros ganan presencia

Eduardo Belliboni, Silvia Saravia, Mónica Sulle y Damaris Rolón son las caras visibles de las agrupaciones que más están presionando al Gobierno con las masivas movilizaciones callejeras. Con pasados distintos, hoy los une estar al frente de los movimientos sociales que le exigen al ministro Zabaleta una mayor cantidad de planes Potenciar Trabajo y más asistencia alimentaria para los comedores. Rolón, del FOL, es la única de los cuatro que no tiene militancia política previa y que vio crecer su participación al calor de las crisis económicas.

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Referentes. Belliboni (Polo Obrero), Saravia (Barrios de Pie), Sulle (MST-Teresa Vive) y Rolón (FOL). | Pablo Cuarterolo / cedoc

Entre la gama de dirigentes que componen Unidad Piquetera, hay cuatro que llevan la voz cantante entre sus pares, ante los medios de comunicación y, especialmente, a la hora de encarar negociaciones con el poder político para resolver reclamos. Son Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, Silvia Saravia, de Barrios de Pie, Mónica Sulle, del MST Teresa Vive, y Damaris Rolón, del Frente de Organizaciones de Lucha.

Casi todos guardan una conexión con la militancia social, sindical y política desde temprana edad. En el caso de Belliboni, de 63 años, siempre simpatizó con la izquierda y su primer contacto con movilizaciones se dio cuando fue trabajador ferroviario en la seccional bonaerense de Escalada, en los noventa, con participación en las huelgas contra la privatización del servicio.

Con la llegada del nuevo milenio, palpó de cerca la realidad de cientos de argentinos que vivían en asentamientos. Como recuerda uno de los integrantes de la organización que lidera, a “Chiquito”, tal como lo apoda su gente de confianza, lo invitaron a colaborar en un barrio popular en Villa Fiorito, en una época de desalojos y represiones, y así comenzó a militar en el Polo Obrero de Lomas de Zamora, del cual se convirtió en referente.

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A partir de esa época, marcó distancia con cada uno de los gobiernos nacionales, algo que lo llevó a entablar vínculo con otras agrupaciones sociales en la misma sintonía y se unió a Unidad Piquetera. “El peronismo y el macrismo tienen historias diferentes, pero comparten puntos en común muy fuertes como la idea del pago de la deuda con el FMI”, es una de sus definiciones habituales.

Saravia, con 50 años, es otra de las protagonistas del conglomerado de movimientos sociales combativos, con un camino que forjó bajo la recuperación democrática, en la secundaria, en el centro de estudiantes del Nacional 19 y en el Frente Barrial 5 donde se reunían diversos colegios.

Como relata ante PERFIL, “cuando estaba finalizando la escuela, en el 88, decidí participar políticamente y me sumé a Patria Libre (que en ese momento integraba el FRAL, en Izquierda Unida). A partir de allí mi militancia estuvo vinculada al trabajo territorial: primero en Tres de Febrero, en el barrio Derqui y en Ejército de los Andes. Luego en San Martín, en Billinghurst y en el Barrio Libertador, donde estuve a cargo de un comedor comunitario”.

Docente, educadora popular y deportista en su juventud, también formó parte del grupo de dirigentes que constituyeron la CTA de los Barrios, y que luego, durante los sucesos de 2001, se transformaría en Barrios de Pie, una organización en la que siempre tuvo tareas de carácter nacional: “Entre 2003 y 2005 coordiné las Mujeres de Pie, el área de géneros del Movimiento. Y también estuve a cargo de capacitaciones en gestión y desarrollo de proyectos. En 2018, los coordinadores y coordinadoras de veinte provincias me eligieron como coordinadora nacional de Barrios de Pie”.

En esta lista, Sulle, de 62 abriles, aparece con una trayectoria marcada por su activismo en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), en 1978, en plena dictadura militar mientras trabajaba en fábricas. En el 83, ingresó en el Hospital Italiano y se convirtió en delegada sindical con la Lista Naranja.

Allí se desempeñó hasta 1996, época en la que fue despedida y pasó a engrosar, como señala ante este medio, “la larga lista de de-socupados”. “Empecé a tomar contacto con la realidad, con lo que vivían miles de argentinos”, dice. Su ligazón con lo social se produce a partir de 2002 y en el Teresa Vive, cuando empezó a recorrer barrios populares bonaerenses y decidió encarnar proyectos y capacitaciones para los vecinos de las zonas, algo que le apasiona. Su llegada a la cumbre de la organización se dio, como indicó, “por el respeto de mis compañeros de los barrios y con mucho estudio y preparación”.

A diferencia de los otros líderes sociales, Rolón, que nació en 1992, no tuvo relación con la política ni cuestiones sociales hasta el año 2013, cuando se sumó al FOL por motivos materiales, como reconoció. “Estaba desocupada y me sumé, también influyó mi familia que ya estaba en la organización. Rápidamente, me interesó todo lo que pasaba, cuáles eran sus definiciones, objetivos e ideología. Ahí empezó mi proceso de politización y militancia en la zona norte del Conurbano”, expresó.

Y destaca que a la par del crecimiento en la organización, desarrolló presencia en cuestiones “como la lucha de géneros y disidencias, aprendí muchísimo en diversos temas y acá estamos, con la responsabilidad de ser la vocera del FOL”. Desde su visión, “la clave pasa por el trabajo, no por los planes, en una Argentina que tiene 17 millones de pobres”.