La emblemática periodista Soledad Gallego-Díaz falleció este martes en Madrid a los 75 años, dejando un vacío irreparable en el periodismo de habla hispana. Gallego-Díaz, quien fue la primera mujer en asumir la dirección del diario El País de España entre 2018 y 2020, murió tras una trayectoria de cinco décadas marcada por la ética, el rigor informativo e hitos históricos, como la exclusiva del borrador de la Constitución española de 1978.
Su deceso, confirmado por el propio medio que ayudó a construir, enluta a redacciones de Europa y América Latina, donde se desempeñó como corresponsal y referente intelectual.
Nacida en Madrid en 1951, Soledad Gallego-Díaz —cariñosamente llamada "Sol" por sus colegas— fue una pionera absoluta. Con apenas 26 años logró una de las grandes primicias del periodismo durante la Transición española: la publicación del borrador de la Constitución de 1978 en la revista Cuadernos para el Diálogo, un documento que hasta entonces se mantenía en secreto mientras el país avanzaba hacia la democracia tras la dictadura de Francisco Franco. Aquella primicia la posicionó como una de las cronistas políticas más audaces de su generación.

Su vínculo con la redacción de El País fue profundo. Antes de alcanzar la dirección general en 2018, ejerció como directora adjunta bajo las gestiones de Juan Luis Cebrián, Joaquín Estefanía y Jesús Ceberio. Además, su pluma recorrió los centros de poder global como corresponsal en Bruselas, Londres, París y Nueva York. También cubrió acontecimientos internacionales clave, como el final de la Unión Soviética.
En Argentina, su labor como corresponsal en Buenos Aires es recordada por su capacidad de análisis sobre la realidad sudamericana, logrando un vínculo estrecho con el periodismo local que hoy también lamenta su partida.
En sus últimos años, mantenía una columna semanal titulada Punto de observación en el suplemento Ideas y colaboraba activamente en la Cadena Ser.
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Desde la redacción de El País destacaron que su figura obligaba a los periodistas "a pensar, a veces contra nosotros mismos, con argumentos y datos". La definieron como un “pilar ético y profesional” para varias generaciones de periodistas.
Gallego-Díaz recibió los principales premios del periodismo, pero sostuvo como eje la independencia de su trabajo. En una de sus entrevistas más citadas, resumió su filosofía de vida: "Si tengo que ser recordada por algo, que sea por la honradez e independencia de mi trabajo. Creo en mi oficio".

En 2018, al recibir el Premio Ortega y Gasset a la trayectoria, dejó uno de los discursos más recordados: “Son las redacciones las que hacen grandes a los medios de comunicación. Lo más raro y magnífico de las redacciones es que lo hacen todo mejor, porque lo hacen juntos, porque respetan los mismos procedimientos profesionales, porque aprendemos unos de otros y porque colaboramos unos con otros. Porque, gracias a esa cultura compartida, sabemos identificar el buen y el mal periodismo”.
Su última aparición pública fue en abril pasado, al recibir el Premio Aurelio Martín de Ética Periodística otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.
GD/ML