PROTAGONISTAS
elida de Bianchetti

Por su esposa K, el embajador argentino en Rusia tuvo que dejar su cargo

La mujer de Pablo Tettamanti publicó un contenido en su Facebook que no gustó a Macri. Ahora ambos vuelven a Argentina.

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juntos. El embajador, Pablo Tettamanti y su eposa, Elida De Bianchetti (ella haciendo la V de la Victoria), en un viaje reciente desde Rusia. | AFP

“No soy antinada, milito por la Memoria, Verdad y Justicia, por los derechos inalienables, la justicia social, la equidad, la libertad y la democracia”. Así reza uno de los tantos mensajes que Elida De Bianchetti publica en su cuenta de Facebook, la única y recurrida trinchera que eligió la última semana para defenderse luego de que Mauricio Macri desplazara a través de un decreto presidencial a su marido, el embajador argentino en Rusia, Pablo Anselmo Tettamanti.

El episodio ocurrió después de que su mujer publicara comentarios muy críticos al gobierno de Cambiemos. “Era algo que se sabía y cada vez se sostenía menos. Todos hablaban del alto perfil de su mujer”, contó a este diario una argentina que vive en Rusia y conoció a De Bianchetti.

Tettamanti será trasladado, a partir del decreto 106/2017 del Boletín Oficial, al Ministerio de Relaciones de Exteriores y Culto “a razones de servicio y en uso de las facultades conferidas por el artículo 99 de la Constitución”. Esta decisión coincide con un comunicado de la canciller Susana Malcorra, que hace tres días pidió “moderación en las redes” a todos los embajadores y jefes de misión de la Argentina.  

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Consultado por PERFIL, el ex canciller Dante Caputo sostuvo que si bien no conoce la existencia de un reglamento frente a este tipo de situaciones, no es correcto expresarse como lo hizo De Bianchetti. “Se supone que la mujer el embajador, por ende también su esposa, deben acompañar ciertas formas. Ellos representan a un gobierno en el exterior”, expresó Caputo.

Intensa. Así la define a PERFIL otra persona residente en Moscú, que se cruzó varias veces a Elida. “Varios en la embajada tuvieron, justamente por su personalidad, distintos tipos de encontronazos. Es una mujer muy frontal y pasional. Varios se quejaron de que maltrataba gente”, agregó la fuente.

Los malos tratos llegaron a un punto que, incluso, varios dejaron de trabajar en la embajada a raíz de la conducta de la esposa del ex embajador.

A mediados de 2015, un enviado de una cámara que nuclea a ambos países tuvo una charla con De Bianchetti en la embajada. Allí, la mujer quiso saber cómo estaban los negocios entre ambos países y la persona le explicó que las cosas no estaban muy bien por el tipo de cambio de aquel entonces. Este razonamiento –según contaron a este diario– fue negado enérgicamente por la mujer del ex embajador y la hizo ofuscar inmediatamente frente a aquella persona que no supo cómo reaccionar ya que se habían conocido hace sólo unos minutos, produciéndose así un momento incómodo. Al parecer, Elida misma se atribuye su fama de mujer enérgica o, como lo confiesa en las redes, “puteadora”. En una foto que subió junto a su familia el pasado 8 de enero, luego de pasar las Fiestas con ellos en Argentina, la mujer del ex embajador le hablaba “a la Patria” para despedirse antes de volver a Rusia.  “Me despido, sabés, ¡por un ratito nomás! ¿Qué tan largo? ¿Qué tan corto? No sé, pero sé que vuelvo a vos, como siempre, con inmensa felicidad de retornar a mi tierra sea cuando fuere, a los brazos de mis compañeros-camaradas-correligionarios, todos hermanos, todos amigos, de esos en que muchas de muchas veces reciben mi puteada (qué se le va a hacer, tanta educación de privilegio... me hizo puteadora)”, escribía.

PERFIL intentó comunicarse con la esposa del ex embajador, pero no obtuvo respuesta. “Este muro militante, este muro convencido, esta herramienta de militancia, hoy, les cuenta, no puedo aceptar nuevos contactos, lean si quieren, saquen de él lo que les sea útil, comenten, difundan, tal como yo hago, o como se les ocurra hacer”, se limitó De Bianchetti a escribir en las redes. Luego de hacerse pública la noticia, su cuenta de Facebook se llenó de comentarios. “Persecución ideológica y laboral a nuestro embajador de carrera y su esposa”, sostenía uno. “¡Las banderas no se bajan por aferrarse a un cargo!”, decía otro. Ella, quien aún se encuentra en Rusia, se limitó a agradecer por esta vía. Con semántica cristinista, dijo: “A todos y todas, no se cómo agradecer el apoyo, los comentarios, los mensajes. Creo que si digo ‘Gracias’ me quedo cortísima, pero no encuentro otra, así que gracias. Memoria, verdad, justicia, libertad, democracia plena, derechos inalienables del pueblo. Elegí seguir haciendo”.