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SALUD / Consejos
miércoles 17 octubre, 2018

Día Nacional de Lucha contra la Obesidad: cómo combatir esta epidemia

Desde 2017 se estableció que en Argentina el tercer miércoles de octubre esté dedicado a concientizar sobre esta enfermedad. En el país, casi al 60% de la población presenta sobrepeso.

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por Florencia de Sousa


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La obesidad es una epidemia mundial, y en el país la enfermedad afecta a dos de cada diez adultos y al seis por ciento de chicos en edad escolar; esta información, entre otros datos, fue el fundamento para la realización del decreto. Foto: Shutterstock

Desde 2017 se estableció por decreto que el tercer miércoles de octubre se celebre en la Argentina el Día Nacional de la Lucha contra la Obesidad, con el objetivo de concientizar sobre esta epidemia y los efectos que provoca en la salud. Casi el 60 % de la población del país tiene exceso de peso.

Con la Ley Nº 26.396, se declaró de interés nacional la prevención y control de los trastornos alimentarios, que comprende la investigación de sus agentes causales, el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades vinculadas, asistencia integral y rehabilitación y las medidas tendientes a evitar su propagación, dentro de la política nacional de salud, a la prevención y control de la obesidad

  • La obesidad es el trastorno nutricional más prevalente en el mundo.
  • Casi el 60 % de la población argentina tiene exceso de peso.
  • Es necesaria una una intervención de profesionales capacitados para ayudar en el tratamiento.
  • La obesidad genera otro tipo de enfermedades.
  • La acumulación de grasa en exceso puede ser perjudicial para la salud.

En diálogo con PERFIL, la Prof. Dra. Andrea Miranda, médica nutricionista especializada en obesidad y directora médica de la Sociedad Argentina de Estética y Nutrición Integral (SAENI) explicó algunas de las consultas más frecuentes sobre esta enfermedad. 

—¿Qué es la obesidad y por qué se produce?
—La obesidad es el trastorno nutricional más prevalente en el mundo que afecta no solo a niños, sino también a adultos, de ambos sexos, independientemente la clase social y estado cultural. Es un síndrome de evolución crónica, multifactorial, caracterizado por un aumento generalizado de la grasa corporal que se asocia a comorbilidades que deterioran la calidad y reducen las expectativas de vida. Entre estas complicaciones asociadas, encontramos la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, afecciones del aparato óseo o cuestiones cardíacas y cerebrovasculares. Además, según estudios, una persona obesa tiene mayor tendencia a desarrollar distintos tipos de cáncer.

—¿Cuál es la diferencia entre el sobrepeso y la obesidad?
—Tanto la obesidad como el sobrepeso están determinadas por una acumulación de grasa en exceso que puede ser perjudicial para la salud. La diferencia la establece el Índice de Masa Corporal (IMC), que se obtiene por la relación entre el peso y la talla de la persona. Cuando un paciente tiene un IMC igual o superior a 25, hablamos de sobrepeso. Si este índice es igual o superior a 30, es un caso de obesidad. Por supuesto que deben evaluarse otros factores, pero este es el indicador principal.

—¿Por qué se considera a la obesidad como una epidemia'?
—Porque alcanzó proporciones epidémicas a nivel mundial. 650 millones de personas son obesas, los casos se han triplicado en las últimas cuatro décadas.

—¿Qué deben hacer los padres cuando sus hijos tienen sobrepeso?
—Los niños con obesidad tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas como la diabetes y las anteriormente mencionadas. Los padres pueden aconsejar a sus hijos, pero lo más importante es el ejemplo que se le da desde las conductas del día a día y aquí se incluye a la conducta alimentaria. Si favorece el aumento de peso, los niños van a incorporar una alimentación poco saludable, si los padres son sedentarios, los niños seguramente lo serán, lo mismo con las cuestiones emocionales asociadas. La educación alimentaria comienza desde la infancia y pienso que se podría prevenir al menos un 50% de los casos de obesidad en adulto si, desde los primeros años de vida, se genera un hábito saludable en que el niño come menos cantidad, pero con mayor frecuencia -a la medida de sus necesidades- alimentos de calidad. Los adultos pueden contribuir a una alimentación consciente no agregando azúcar a los alimentos para que su paladar se acostumbre al sabor natural de los mismos y dándoles opciones saludables como alternativas a las golosinas. Además, recomiendo involucrar a los niños en la planificación de las comidas para que puedan optar, dentro del abanico de alimentos saludables (con bajo valor calórico y alto valor nutricional), por aquellos que se ajusten a sus gustos y, así, asegurarnos que los van a comer. Además, estar al tanto de lo que consumen en el colegio, por eso es aconsejable preparar viandas en casa y snacks saludables e incentivarlos a realizar actividades recreativas y deportes para fomentar la actividad física desde pequeños.

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 Los padres pueden aconsejar a sus hijos, pero lo más importante es el ejemplo que se le da desde las conductas del día a día y aquí se incluye a la conducta alimentaria | FOTO: Shutterstock

—¿Cómo afecta a su familia una persona (menor o adulto) que sufre obesidad?
— Además de la genética, se puede decir que los factores ambientales son determinantes para los casos de obesidad. La familia debe involucrarse en el tratamiento: el paciente va a necesitar su apoyo y contención desde diferentes ejes. Entonces, acompañar en una rutina alimenticia saludable y de ejercicio físico e incentivar al paciente puede ser, ademas, beneficioso para todos los miembros del grupo familiar. Muchas veces los pacientes reciben mucho maltrato o comentarios sobre su aspecto físico que no pretenden ser malintencionados, pero los afectan negativamente. Intentar reducir situaciones de estrés y conflicto, no obligarlo a seguir pautas sino incentivarlo y acompañarlo, por ejemplo, ayudarán a atravesar mejor el tratamiento. También es indispensable mejorar la comunicación para evitar malentendidos que pueden generar angustia: recordar que en general, las personas obesas canalizan las emociones a través de la comida.

—En Argentina, ¿qué porcentaje de la población presenta sobrepeso? 
—Un 60% de los adultos argentinos presenta sobrepeso u obesidad (6 de cada 10), según datos del Ministerio de Salud de la Nación. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en 2016, el 39% de las personas adultas tenían sobrepeso y el 13% eran obesas.

—¿Qué hábitos debería modificar una persona en su alimentación para no sufrir sobrepeso ni obesidad?

  • Comer entre comidas. Se recomienda realizarlas cada tres o cuatro horas, pero entre una y otra comida lo que se observa es el hábito del picoteo, que generalmente esconde emociones que se están canalizando en la comida. Se trata de una conducta que es, generalmente, adictiva.
     
  • No desayunar. Hay que evitar el típico “me levanté tarde, me bañé, tuve otras prioridades”. Sin un buen desayuno no tenemos la energía necesaria para encarar nuestras actividades y la primera comida que hagamos seguramente no va a ser adecuada en cantidad y calidad.
     
  • Elegir alimentos con alta carga glucémica. Harinas refinadas, grasas saturadas, galletitas, snacks, productos de panadería como facturas, empanados. Las grasas saturadas afectan al sistema cardiovascular y a las arterias y las harinas refinadas generan no solo al aumento de peso sino también a tener mayor tendencia a celulitis y adiposidad localizada. Al elegir o consumir este tipo de alimentos no se está optando es por frutas y verduras, que es lo que principalmente recomendamos para mantener un peso saludable.
     
  • No consumir cantidad suficiente de lácteos. También se observa la baja ingesta de fibra, vitaminas y minerales. Hay pacientes que pueden estar con sobrepeso, obesidad, pero tienen carencias nutricionales y en el laboratorio se presentan déficit, sobre todo de vitaminas y minerales.
     
  • Preferir bebidas azucaradas. En su lugar se recomienda agua, jugo de frutas o bebidas dietéticas. Igualmente, hay que tener en cuenta que se está evaluando actualmente que los edulcorantes, excepto Stevia, estimulan la insulina, que es una hormona lipogénica, es decir, formadora de grasa.
     
  • Abusar del uso de sal. Esto trae riesgos de padecer hipertensión arterial, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular. Es preferible optar por otro tipo de condimentos que son muchos más saludables.
     
  • Creer que lo light no engorda. Se piensa que lo de color verde es light y que eso va a hacer que bajemos de peso. Significa que es más liviano, pero también presenta calorías, por eso hay que tener mucho cuidado y no consumirlos en exceso.
     
  • Las reuniones sociales están centradas en las comidas. Lo que tenemos que hacer es reunirnos para relacionarnos desde otro lugar que no sea lo alimentario.

—¿Qué se puede hacer para combatir la obesidad?
—Es necesaria una una intervención integral de la mano de profesionales que realmente estén capacitados y que tengan vocación para seguir a estos pacientes: deben tener conocimientos en abordaje psicoemocional o trabajar en conjunto con psicólogos o con otro tipo de profesionales como endocrinólogos, deportólogos. Todos deben estar orientados al descenso de peso y tener conocimientos en temas de sobrepeso y obesidad. Más de un 90% de los pacientes con sobrepeso y obesidad presentan falta de inteligencia emocional para controlar la ansiedad, el estrés, la angustia, los miedos, entre otros problemas, que suelen canalizar en la comida. El desafío es generar nuevas conductas saludables que se sostengan en el largo plazo y lograr el éxito en un tratamiento. Recientemente la ANMAT aprobó el uso de una droga inyectable para complementar los tratamientos. La Liraglutida -nombre genérico del principio activo de esta droga- actúa sobre los receptores del cerebro que controlan el apetito y la saciedad. Desde la medicina ortomolecular, yo utilizo en mis pacientes un protocolo que es susceptible de aplicarse como tratamiento único o suplementario a otros métodos naturales y farmacológicos para lograr un descenso de peso saludable.

—Se suele relacionar a los países del primer mundo con este tipo de trastornos alimenticios, ¿por qué?
—Estados Unidos es el país líder en cantidad de adultos obesos, pero los países con ingresos medianos y bajos no están exentos de esta problemática y en ellos es más difícil la intervención. Los alimentos saludables suelen ser más costosos, mientras los procesados muchas veces son más accesibles y prácticos para el estilo de vida actual. También influyen las políticas públicas de los países y las leyes de etiquetados de los alimentos que se están implementando en algunos. Argentina está a la cabeza entre los países latinoamericanos con mayores tasas de obesidad.

—¿Por qué es importante que se reflexione sobre la enfermedad? 
—La obesidad es una enfermedad que debe ser atendida multidisciplinariamente, tanto en el sector público como en el privado. Por eso es importante incluirla dentro de la agenda pública en cuanto a la prevención y el control. Son pacientes que, si no se los trata adecuadamente y no bajan de peso, lo van a sostener en el tiempo. Esto afecta también a la instancia financiera de la salud pública.

BDS CP


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