SOCIEDAD
Efemérides 13 de octubre

El día en que apareció la Virgen de Fátima y 70.000 personas vieron que el sol "se movía"

En el año 1917 se produjo el “Milagro del Sol” un hecho sobrenatural que puso de rodillas a miles de incrédulos. La Virgen se apareció seis veces a tres pastorcitos para formular varias predicciones. Varias ya se cumplieron al pie de la letra; otras apocalípticas se referían a Rusia y el Papa. Fueron un secreto que el Vaticano guardó durante décadas.

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Milagro del sol 13 de octubre de 1917 cerca de Fátima (Portugal), en el que parte de los más de 70.000 asistentes aseguraron ver moverse y zigzaguear al sol. | Twitter @DogmasMarianos

El 13 de octubre de 1917, en Cova da Iria, muy cerca de la ciudad de Fátima, Portugal, 70.000 personas aseguraron que vieron moverse y zigzaguear al sol. 

Este hecho sobrenatural sin precedentes, conocido como el “Milagro del Sol” fue largamente estudiado desde diversos ángulos hasta que la Santa Sede aceptó oficialmente que fue un milagro, el 13 de octubre de 1930.

El suceso se presentó como lo habían profetizado los pastorcitos Jacinta Marto, Francisco Marto y Lucía dos Santos a los que se les había aparecido la Virgen María el 13 de mayo anterior, anunciándose con tremendos truenos un día de sol radiante. Les había comunicado que realizaría milagros, y les convocó a un encuentro con fecha precisa.

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-¿De dónde viene? 
-Vengo del cielo.
-¿Qué quiere de nosotros? 
-Vine a pedirles que vengan a este lugar cada día 13, al mediodía, durante seis meses, y les diré quién soy”. 

Así aseguraron los pastorcitos que había sido el primer diálogo que sostuvieron con la Virgen de Fátima, en mayo de 1917. Se lo contaron a sus padres y no les creyeron. 


70.000 personas vieron que el Sol se movía


Sin embargo, el 13 de junio, unas 50 personas fueron al sitio que señalaron los chicos, en Cova da Iria. 

Ese día, Lucía inició el diálogo. 
-¿Usted qué quiere?”
-“Quiero que vengan aquí el día 13 del mes que viene, que recen el rosario y que aprendan a leer. Después diré lo que quiero.
–Quería pedirle que nos lleve al Cielo (le pide Lucía).
–Sí –le respondió la Virgen. A Jacinta y Francisco me los llevaré en breve. Pero tú, te quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar.

Y efectivamente fue eso lo que sucedió, en menos de dos años. Los hermanitos, Jacinta y Francisco se enfermaron. Francisco murió el 4 de abril de 1919 y a Jacinta la internaron por una neumonía a mediados de ese mismo año y terminó falleciendo en Lisboa en febrero de 1920. 

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Los tres pastorcitos de Portugal. Los hermanos Marto murieron enseguida, como predijo la Virgen; sólo vivió casi un siglo Lucía dos Santos (der.) para contar lo que había sucedido.

Tal como predijo la Virgen, Lucía dos Santos vivió hasta los 97 años, volvió a protagonizar al menos un encuentro más con la Virgen, y murió el 13 de febrero de 2005. Se hizo monja. Fue la Hermana María Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón. Tuvo varios destinos hasta que se consagró Carmelita descalza en el Carmelo de Santa Teresa, en Coímbra, en 1949. Además de dedicar su vida a la oración, escribió dos libros, Memorias y Llamamientos del Mensaje de Fátima. Hasta el día en que murió no abandonó el convento.

En su segunda aparición de julio, Lucía le dijo a la Virgen, que hiciera un milagro para que los presentes creyeran que estaba, ya que sólo ella podía verla. Y la Virgen le respondió: “Continúen viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy, lo que quiero, y haré un milagro que todos podrán ver, para creer. 

En cada nueva cita milagrosa, la multitud superaba a la anterior. 

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Para algunos medios hubo 40.000 presentes; para otros, 100.000.

 

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Los presentes se pusieron de rodillas.

Durante el tercer encuentro, el 13 de julio, la Virgen reveló tres secretos a Lucía. Según el texto que la misma Lucía dejó por escrito, la joven empalideció luego de escucharlos y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno y la visión desapareció del cielo. 

El cuarto encuentro, el 13 de agosto, los pastorcitos no pudieron ir a Cova da Iria, pero la Virgen se les apareció el 19 de agosto en Valinhos.

El quinto encuentro, el 13 de septiembre, se repitió en Cova da Iria. 

El sexto, que sería el último, sucedió el Milagro del Sol. La estrella “danzó”, “zigzagueó” y emitía luces radiantes de todos los colores.

Según los informes, esta actividad extraña del sol habría durado unos tres minutos. Periodistas, funcionarios y miles de curiosos estuvieron presentes. Ese día había llovido torrencialmente sobre la Cova da Iría y cuando el milagro cesó todo estaba seco. Durante tres minutos y luego de la última aparición de la Virgen María a los tres pastorcitos, los rayos del sol iban cambiando de colores y caían sobre los presentes, como brazos. Todos se pusieron de rodillas.

El periodista del diario portugués O Século, Avelino de Almeida, estimó que había 40 mil personas presentes presenciando el milagro. Para Joseph Garrett, profesor de ciencias naturales de la Universidad de Coimbra, eran cerca de 100.000.

 

Antes del Milagro del Sol


Otros tres episodios anteriores fueron considerados un anticipo de los seis encuentros que los pastorcitos tendrían entre mayo y octubre de 1917. Un año antes, más chicos aún, los niños habían recibido la visita de “un ángel” que se presentaba como “el ángel de Portugal”. Esas apariciones breves sucedieron mientras los chicos sacaban a pastar a sus ovejas en en Loca do Cabeço (Valinhos), en el Pozo del Arneiro y  en el paraje Aljustrel, donde vivía Lucía. 

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La adoración a la Virgen de Fátima perdura hasta hoy.

Después del Milagro del Sol 

Tras el Milagro del Sol, el 28 de abril de 1919 comenzó a levantarse una capilla en el sitio donde habían ocurrido las apariciones. A tres años del día milagroso, el 13 de octubre de 1921, se celebró allí la primera misa. 

Otro 13 de octubre, pero de 1930, António Augusto dos Santos Marto, el cardenal que era obispo de Leiria-Fátima,  declaró “dignas de fe” las apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos y con ese acto autorizó el culto de Nuestra Señora de Fátima. 

El 13 de mayo del año 2000 el papa Juan Pablo II beatificó a los hermanos Francisco y Jacinta Marto, que fueron canonizados por el Papa Francisco el 13 de mayo del año 2017, cuando se cumplió un siglo de la primera aparición. 

Las apariciones como la de la Virgen de Fatima se consideran "revelaciones privadas" en la Iglesia Católica Apostólica Romana . El artículo 67 del Catecismo las avala: “A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas privadas, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de mejorar o completar la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente”.

Cuáles fueron los 3 secretos de Fatima


Dos de los secretos de Fátima se revelaron en 1941, en un documento escrito por la misma Hermana Lucía; el tercero, también escrito por Lucía a pedido del obispo de Leirí, se entregaron al Papa y quedaron en el Vaticano. Este texto del tercer secreto fue revelado por el Papa Juan Pablo II, el 26 de junio del año2000.

Primer secreto: una visión dantesca del Infierno. “Hundidos en este fuego todos los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros”.

Segundo secreto:  Rusia se convertirá pero luego habrá otra guerra nueva. “Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará”.

Tercer secreto. Lo reveló el Papa Juan Pablo II durante la ceremonia de beatificación de Francisco y Jacinta, en la que estuvo presente la misma Lucía Dos Santos, la Hermana Lucía. Vaticina varias muertes en la jerarquía eclesiástica.

“Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza”, dice el texto.

“El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino. Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares”, continúa.

“Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la sangre de los mártires y con ellos irrigando a las almas que se aproximaban a Dios”, concluye el tercer secreto apocalípticamente.