El Gobierno nacional oficializó un cambio en la política sobre cigarrillos electrónicos y productos de nicotina de nueva generación al reemplazar el esquema de prohibición por un sistema regulado. La medida fue dispuesta por el Ministerio de Salud mediante la Resolución 549/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial.
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La normativa establece un marco específico de control, registro y fiscalización para vapeadores, dispositivos de tabaco calentado, líquidos de vaporización y bolsas de nicotina. El objetivo central es ordenar un mercado que, según las autoridades, continuó expandiéndose pese a las restricciones vigentes.
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El cambio de enfoque parte de un diagnóstico oficial: la prohibición previa no logró frenar el acceso ni el consumo, especialmente entre adolescentes. En ese contexto, el Ministerio de Salud avanzó hacia un modelo de regulación activa que busca establecer estándares mínimos de calidad y seguridad sanitaria.

De acuerdo con datos recientes citados en la resolución, el consumo de cigarrillos electrónicos alcanzó una prevalencia del 35,5% en adolescentes durante el último año, lo que los posiciona entre las sustancias más utilizadas en ese grupo etario.
Registro obligatorio y control estatal de productos de nicotina
Uno de los ejes principales de la medida es la creación del Registro Nacional de Productos de Tabaco y Nicotina (RNPTN). Este sistema permitirá clasificar los productos según su tecnología, monitorear su uso y ajustar futuras regulaciones en base a evidencia científica.
La inscripción en el registro será obligatoria para todos los productos que se comercialicen o importen en el país. Aquellos que no estén contemplados dentro de las categorías definidas no podrán ingresar al mercado legal.
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El registro tendrá una vigencia de cinco años y deberá renovarse, lo que habilita al Estado a revisar periódicamente las condiciones de autorización.
Qué productos estarán permitidos y cuáles quedan prohibidos
La normativa incluye restricciones específicas sobre las características de los productos. Solo se autorizarán líquidos y dispositivos con sabor tabaco, mientras que las bolsas de nicotina podrán comercializarse en versiones de tabaco o mentol.
Además, se prohíben los cigarrillos electrónicos descartables con soluciones precargadas, identificados como uno de los formatos más atractivos para la iniciación en jóvenes.
Los productos también deberán incorporar advertencias sanitarias en sus envases y no podrán incluir elementos de diseño dirigidos a menores, como imágenes de celebridades o mensajes engañosos.
Requisitos técnicos para empresas e importadores
El nuevo esquema impone exigencias estrictas a los actores del mercado. Las empresas deberán registrar cada producto a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD), presentar declaraciones juradas y detallar la composición completa de los productos.
También deberán aportar información toxicológica, certificados de análisis de emisiones realizados por laboratorios acreditados y datos vinculados a volumen de ventas y perfil de consumidores.
Estas condiciones buscan fortalecer la vigilancia sanitaria y permitir un seguimiento más preciso del impacto de estos productos en la población.
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Regulación alineada con estándares internacionales
Desde el Ejecutivo señalaron que el modelo adoptado toma como referencia experiencias regulatorias de países como Estados Unidos y el Reino Unido, donde estos productos están permitidos bajo esquemas de control.
En Argentina, los dispositivos alcanzados por la resolución pasan a ser considerados productos elaborados con tabaco, por lo que quedan sujetos a lo establecido en la Ley N° 26.687 y su normativa complementaria.
Objetivos sanitarios y control del consumo juvenil
El Gobierno destacó que la implementación del registro y las nuevas exigencias permitirá mejorar la trazabilidad de los productos, reducir los riesgos asociados al consumo y combatir la comercialización ilegal.
Además, la medida apunta a limitar el acceso de menores mediante restricciones en sabores, formatos y estrategias de marketing.
Con este nuevo esquema, el Estado busca recuperar capacidad de control sobre un mercado en crecimiento y avanzar hacia una regulación basada en evidencia, en un contexto donde el consumo de productos de nicotina continúa expandiéndose en distintos grupos etarios.