Después de más de diez años de impunidad, el procurador general de la Nación, Esteban Righi, dictaminó que la causa en la que se investiga la muerte de la niña Marcela Iglesias, quien falleció aplastada por una escultura en el Paseo de la Infanta, no está prescripta.
En una resolución solicitada por la Corte Suprema de Justicia, el jefe de los fiscales señaló después de analizar el caso, que se debe dejar sin efecto el fallo por el que se declaró extinguida la acción penal contra Héctor Torea, uno de los funcionarios porteños involucrados en el caso.
Como consecuencia de la reforma del Código Penal, que modificó los plazos de caducidad de las investigaciones, el caso, que ocurrió en febrero de 1996, prescribió a casi diez años del trágico accidente.
La nena de 6 años murió cuando se le vino encima una escultura de hierro de 270 kilos del artista Danilo Danzinger, la cual estaba expuesta en el barrio de Palermo por motivo de un encuentro cultural organizado por la galería de arte Der Brüke.
Tras cumplirse el décimo aniversario de la muerte de la nena, los padres habían presentado un recurso especial ante la Corte Suprema para que revea el caso, además de pedirle que levante la prescripción de la causa, establecida en diciembre de 2005.
El siniestro. Marcela Iglesias, de 6 años, el 5 de febrero de 1996 visitó con sus compañeros de colonia de veraneo los bosques de Palermo y cuando jugaba en el Paseo de La Infanta, en avenida del Libertador al 3800, una escultura -que se exhibía en una explanada al aire libre y al que el público tenía acceso- cayó sobre ella matándola en forma instantánea. Otras dos nenas resultaron heridas en consideración.
Según pericias posteriores efectuadas por especialistas de la Superintendencia Federal de Bomberos de la Policía Federal, se determinó que la escultura fue derribada por fuertes vientos que alcanzaron hasta unos 24 kilómetros por hora, mientras que a la vez señalaron que el siniestro podría haberse evitado si la obra hubiese estado soldada a la base de manera debida.
Por el hecho el escultor, la dueña de la galería que la exhibía y tres funcionarios comunales fueron procesados por el delito de "homicidio culposo", caso que quedó a cargo de la jueza Susana Nocetti de Angeleri.
Casi diez años más tarde, el 15 de diciembre de 2005, la Cámara de Casación resolvió la prescripción de la causa haciendo lugar al dictamen de la jueza del caso, por lo que los cinco procesados fueron sobreseídos.