miércoles 30 de noviembre de 2022
SOCIEDAD Entrevista

Las botellas de Coca-Cola más curiosas, en manos de un argentino

Guillermo Estiz lleva más de 40 años coleccionado botellas sin abrir de la mítica marca de gaseosas.

25-10-2018 13:47

Con 19 años Guillermo Estiz emprendió un viaje por Europa y Asia que además de brindarle una enriquecedora experiencia fue el inicio de la que a día de hoy es una de sus grandes pasiones junto a Atlanta, el coleccionismo. Cuando estaba en Israel se topó con una botella de Coca-Cola escrita en hebreo y le llamó tanto la atención que decidió quedársela. 

Ese fue el puntapié inicial de una valiosa colección que ya acumula más de mil botellas sin abrir. “En esa época era muy raro ver una botella de Coca-Cola en otras siglas u otros idiomas. Cuando estaba en Israel compré una gaseosa y estaba escrita en hebreo. Me gustó mucho y decidí no tomarla y empezar a coleccionar. De eso hace unos 40 años aproximadamente”, recuerda Guillermo en una entrevista con PERFIL.

Así fue como cada vez que alguien se iba de viaje él tenía una petición diferente, no quería imanes para la heladera, ni remeras o postales, sino una nueva pieza para su amada y creciente colección. 

En 1988, cuando ya había acumulado un número importante, se fue a vivir a Barcelona por cuestiones laborales. Y si algo tenía claro era que sus botellas se iban con él. “No podía faltar mi colección en el contenedor junto a mis muebles y pertenencias”, asegura. De la ciudad catalana se mudó a Madrid, donde residió por 20 años, y una vez más sufrió para que sus piezas llegaran intactas.

Coleccionista de botellas de coca cola 10252018
 La botella que inspiró su colección (derecha.) durante un viaje por Israel y una botella marroquí que el ya fallecido rey Hasán II de Marruecos mandó a hacer para una fiesta (izq.).

Su fascinación por la marca lo llevó a estar entre los registros de la empresa como uno de los primeros coleccionistas de España. Tras un cuarto de siglo en el viejo continente, regresó a la Argentina por motivos familiares y sus botellas volvieron a cruzar el Atlántico, algo que cree que ya no va a volver a suceder. “Yo no me saco el temor a que se rompan pero la verdad que vinieron todas en perfecto estado. Hasta el día de hoy que sigo coleccionando y trayendo, y tengo muy curiosas. Por ejemplo una que se diseñó para una fiesta privada del ya fallecido rey Hasán II de Marruecos”, cuenta.

Su botella más antigua data de 1930. La consiguió en un viaje por los Estados Unidos, en el estado de Maine. “Un señor tenía 40 botellas para vender pero yo mi vista estaba clavada en esa por la época que podía ser y evidentemente no me equivoqué. Sabía que era antigua pero lo era aún más de lo que yo suponía”, explica. Es la más valiosa a nivel económico, pero no la más importante.

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Coca-Cola le hizo varios regalos, una botella con la imagen de sus hijos y otra con su nombre.

En su vida en la Península Ibérica la empresa tuvo pequeños detalles con él y le regaló algunas cosas referente a la marca, entre ellas dos de sus botellas más queridas: una con la fotografía de sus hijos y otra con el escudo de Atlanta. “Viví mucho tiempo en España y lo único que no pude superar es no ver a mi equipo de fútbol. Entonces yo lo tenía muy presente y cuando me dijeron que les llevara una foto les acerqué dos, la del escudo de mi club y la de mis hijos”, reconoce. 

En Argentina solo hay de tres clubes cuyo escudo se imprimió en una botella de Coca-Cola: Vélez, Independiente y Racing. Y él, como no podía ser menos, tiene una de cada uno. 

Coleccionista de botellas de coca cola 10252018
La botella con el escudo de Atlanta es una de sus favoritas.

En la actualidad no deja de aumentar de a poco su colección y en cada viaje se llega a traer entre 50 y 60 bien guardadas en su valija. Pero además impulsa convenciones de coleccionistas. Ya van seis años que vienen de todo el mundo para realizarlas, la última tuvo lugar en La Rural. “Llevo algunas botellas en las convenciones, no todas. Las más importantes por el temor a que se rompan no. Voy cambiando año tras año, llevo distintos modelos, la única que siempre llevo porque la gente la reconoce es la que tiene el escudo de Atlanta porque es única, me la hicieron especialmente para mí. Me la quieren comprar y yo no la voy a vender”, dice orgulloso.

Fue precisamente en una convención, en España, donde se le rompió por primera vez una de sus pertenencias: una botella de los Juegos Olímpicos de Francia ’84. “Fue una desgracia, la única vez, soy muy cuidadoso con estas cosas pero no soy infalible”, lamenta.

Coleccionista de botellas de coca cola 10252018
La botella con la estrella de David que buscó por años (izq.) y la más antigua de la colección, de 1930 (dcha.).

Si bien seguirá ampliando su colección, la botella que soñó durante mucho tiempo adquirir la encontró en su último viaje hace apenas dos semanas. “Hay una sola que durante años la estuve buscando. Volví hace 15 días de viaje con ella. La conseguí por fin. Una que tiene la estrella de David en ambos lados. Es la única que me faltaba, la espina clavada”, manifiesta.

El coleccionismo es un mundo de ilusiones y fantasía pero lamentablemente para él ninguno de sus dos hijos heredó su pasión, algo que un poco en broma pero un poco en serio dice que es “dramático” para él. Los no entendidos no pueden llegar a comprender que estarse 20 minutos mirando una botella tiene una magia que no se puede describir. El que sí lo hace, podría estarse horas mirando su vitrina de reliquias
CP