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Pasaje Lanín: la calle intervenida por Marino Santa María cumple 20 años de color y arte

Son tres cuadras que cambiaron la fisonomía del barrio de casas bajas y lo volvieron una atracción turística. Ahora tendrán numeración iluminada y mosaicos transparentes.

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Brillo. Los mosaicos del artista lo hicieron famoso y se disfrutan en las 40 casas del pasaje. “Los uso porque son más fáciles de mantener”, asegura. | nestor grassi

“Formar parte de la obra”, o “caminar dentro de un túnel de colores” son algunos de los comentarios que por lo general comparten quienes visitan el Pasaje Lanín, en Barracas. Un pasaje que hace 20 años cambió para siempre su fisonomía a partir de la intervención artística que hizo Marino Santa María sobre las fachadas de las casas que se encuentran en las tres cuadras que lo conforman. 

Según explicó el propio artista, la idea se generó con el fin de hacer conocer su obra a un público masivo ya que por aquellos años solo exhibía su trabajo en galerías o exposiciones de arte. La propuesta de inmediato contó con el visto bueno de tanto de las autoridades porteñas de aquel momento, como de las asociaciones vecinales desde un primer momento. “El ex jefe de gobierno porteño, Enrique Olivera, le dio un gran impulso a la idea. La Legislatura lo declaró de interés cultural antes de intervenir las primeras fachadas. Aníbal Jozami también nos ayudó desde la presidencia de la Fundación Banco Ciudad”, recordó el artista. 

El Pasaje Lanín nace en la calle Brandsen 2100 y termina en la av. Suárez al 2000. Corre paralelo entre las vías del Ferrocarril Roca y la calle Aarón Salmún Feijoó. Desde que el proyecto artístico se inauguró en 2001, con el correr de los años la arteria se convirtió en un punto neurálgico de la movida cultural y turística del barrio de Barracas. 

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“El proyecto fue la primera intervención a gran escala que se realizó en este siglo en la Ciudad. Además, significó una ruptura con el arte tradicional del sur porteño, en especial de La Boca y Barracas, que tradicionalmente se los representaba a través del puerto, los obreros y el tango. Esta obra significó la identidad contemporánea del barrio, y es un orgullo que forme parte del patrimonio cultural de Barracas”, puntualizó el ex rector de  la ex IUNA (hoy, UNA) y ex director de la Escuela Taller del Casco Histórico porteño.

Marino contó que los primeros frentes intervenidos fueron los de su casa y la del vecino. “Mi vecino puso como única condición que no pintara nada de color rojo ya que también era muy fanático de Boca”, recordó entre risas el artista. “Los demás vecinos al verme trabajar en las fachadas comenzaron a pedirme que hiciera lo mismo en sus casa”, explicó Marino.   Todas las intervenciones se basan en trabajos originales de Santa María. “Cada obra es como un fragmento que no tiene continuidad con la siguiente. Es como un flash sobre una obra”, aseguró el artista.

Actualmente unos 40 frentes de casas se encuentran intervenidas por Santa María, los cuales fueron cambiando de la pintura inicial a los mosaicos venecianos y azulejos, que se pueden ver ahora.  “La  utilización del mosaico en la obra comienza en 2005, cuando había que hacer el mantenimiento de las fachadas. La utilización del mosaico le dio otra impronta al diseño además de brillo y durabilidad al trabajo”. En este sentido, asegura que la idea es que todo el pasaje quede hecho con mosaicos. “A los frentes les estamos agregando una luminaria especial ya que su numeración va a ser sobre un mosaico transparente que le dará una luminosidad diferente”.

“Para mí intervenir el Pasaje Lanín representó el logro que todos los artistas buscan, que es identificarse con su obra. La intervención marcó el inicio de mi perfil de artista dedicado al arte público”, aseguró Santa María en la entrevista realizada en su taller instalado en el número 33 del colorido pasaje porteño, que también fue su casa de toda la vida. “Fue como pintar el patio de mi casa. Me crié acá, sobre estos adoquines”, agregó el artista.

Además del pasaje de Barracas, Santa María también ambientó con sus obras las estaciones Las Heras de la Línea H, y Plaza Italia de la D, entre otras. También intervino la pared del Hospital Británico, sobre la avenida Caseros, el Pasaje Discépolo; la calle Zelaya, en el Abasto, y en las inmediaciones de de la cancha de Boca Juniors, para celebrar el Centenario (Xentenario) de la institución en 2005. 

“En este caso puntual fueron unas pirámides americanas con los colores de Boca y las banderas de los países dónde hay hinchas de Boca, es decir todos”, puntualizó sin ocultar su fanatismo por el club de la Ribera.    

“El ‘arte público’ es una nueva disciplina que pone el arte al servicio de la ciudad, y tendría que tener más apoyo de los gobiernos. Cuando hizo los cielorrasos de las Galerías Pacífico, Antonio Berni dijo que el arte tenía que estar en la calle”, dijo quien cambió para siempre la fisonomía gris y anodina de una calle del sur porteño. 

 

Murales y talleres para una escuela

Más allá de las intervenciones en espacios públicos y dictar cursos en su taller de pintura y mosaico a más de 20 alumnos en su taller de la calle Lanin, Marino Santa Maria se encuentra al frente de dos proyectos que involucra a chicos del Jardín de Infantes de la Escuela 17, que se encuentra en el nuevo barrio Estación de Buenos Aires, detrás de la cancha de Huracán. 

Por un lado trabaja con los padres en la confección de un mural en homenaje a la canción de la Vaca Estudiosa de María Elena Walsh. Ppor otra parte, con los alumnos de la Sala de 5 años, Santa María realiza trabajos sobre obras de Paul Klee y el reconocido personaje de Antonio Berni, Juanito Laguna. 

Ambas propuestas culturales cuentan con el apoyo de la Subsecretaría de Gestión Cultural de la Ciudad, encabezada por Vivana Cantoni 

“La idea es presentar estos trabajos a fines de octubre o principios de noviembre. Tanto los padres como los chicos muestran un gran entusiasmo”, aseguró Santa María, mientras exhibía partes de un nuevo mural.