Ya se sabe: el filósofo argentino Mario Bunge, radicado en Canadá, cree que “la psicologíacriolla” es “un negocio”, a la que llama “pseudociencia”, en lo queviene a ser una fuerte y firme defensa al “realismo científico”. Recientemente, en un artículo que publicó en eldiario La Nación, llamó a la psicología que se desarrolla en la Argentina como“pseudopsicología”, porque a su entender“no involucra razonamientos rigurosos ni trabajos de laboratorio”. Altiempo que la calificó como un “ psicomacaneo”.
Convocados porPerfil.com, algunos psicoanalistas le contestan.
“La relación del psicoanálisis con el sistema nervioso es untema de amplia discusión en el psicoanálisis contemporáneo. De hecho en la APA (Asociación Psicoanalítica Argentina) existe un Foro de Psicoanálisis y Neurociencias en conjunto con la UniversidadFavaloro”, asegura el doctor Abel Fainstein, psicoanalista y ex presidente de APA. Yagrega que “hay muchos colegas trabajando en esta área de interfase, donde no se puedesimplificar coincidencias, pero tampoco dejar de lado las articulaciones necesarias para estudiar la complejidaddel sufrimiento humano”.
En contraposición a las afirmaciones de Bunge, que dice que en laUBA y en las facultades de psicología del país “se enseña exclusivamente psicoanálisis”y por lo tanto, “nada de psicología experimental” ni de “psicobiología”,Fainstein aclara que “la Facultad de Psicología de la UBA tiene un fuerte compromiso con ladocencia y la investigación y desde distintas perspectivas teóricas y clínicas que incluyen la biología”. Y cuenta, por ejemplo, que conoce“personalmente” algunos “medulosos trabajos” de equipos de psicólogos“son fuertemente valorados aún fuera de nuestro país y no son solopsicoanalistas”.
El presidente actual de APA, Andres Rascovsky, aclara que laopinión de Bunge es parte de “una línea” de espitemólogos y filósofos, que no coincidecon la de otros colegas, como el epistemólogoargentino Gregorio Klimovsky, recientemente fallecido. “Por supuesto que Bunge puedeopinar lo que quiera, pero se nota que en este caso hay un obstáculo personal y conflictivo contra el psicoanálisis, que seguramentetiene que ver con su historia, y que el psicoanálisis mismo lo podría resolver”, señala Rascovsky.
Según Rascovsky, “con Freud, fue justamente el psicoanálisisel que bregó por un campo científico en medio de una psicología idieologizada”. Y explica:“No necesariamente el desarrollo de la ciencia de la subjetividad pasa por la empirismo, porciencias duras, como dice Bunge. No podemos reducir el psiquismo humano a una combinación biológicani a una química. La ciencia de la subjetividad tiene una complejidad que tal vez Bunge no ha logradoaprender”.
Para el doctor Harry Campos Cervera, médico Psiquiatra de la UBA,psicoanalista y magíster en Psiconeuroinmunoendocrinología de la Universidad de Favaloro, lasdeclaraciones de Bunge no se pueden tomar como “absolutas”. “Así como elpsicoanálisis tuvo un momento de gran desarrollo, en ningún momento perdió rigor en cuanto a susprincipios. De hecho, hay muchos elementos de la psicología experimental y de la neurociencia que le dan la razónpsicoanálisis”, agrega el experto.
“El psicoanálisis nunca pretendió estar dentro de lasciencias duras. Sin embargo, se ha legitimado por el valor de sus disciplinas”, agrega CamposCervera, y da como ejemplo algunos estudios científicos que han comprobado que los pacientes que setratan con terapia analítica tienen menos riesgo de padecer infartos. Y concluye que “secritica porque hay muchos intereses en esto”.





