La Corte Suprema de Justicia evalúa recurrir a una “audiencia pública” para que,llegado el momento de pronunciarse sobre la validez o no de la Ley 26.522, de Servicios deComunicación Audiovisual, más conocida como “la nueva Ley de Medios”, el Gobierno y elGrupo Clarín deban toparse cara a cara, con el máximo tribunal como árbitro. ¿El objetivo? Estirartodo lo posible los plazos para pronunciarse sobre una disputa en la que no quiere tomar parte.
Los ministros de la Corte saben que en ese camino hacia la hipotética audiencia pública, que seinsinúa largo (necesaria y deseadamente por ellos), se toparán con otra cuestión espinosa en latensa relación entre el kirchnerismo y Clarín: la verdadera identidad de Marcela y Felipe NobleHerrera, los dos hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble, directora de Clarín y máximo íconodel Grupo.
En algún momento, la Corte deberá resolver si Marcela y Felipe deberán cotejar sus respectivospatrones genéticos sólo con un reducido grupo de querellantes, parientes de desaparecidos que lossuponen sus nietos de sangre (como pretenden ellos) o con todos los descendientes cuyas muestrashemáticas figuran en el Banco de Datos Genéticos que funciona en el hospital Durand (como reclamaAbuelas de Plaza de Mayo).
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