Pocas horas después del asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra, el aparatomediático oficialista intentó, con un dato falso, salpicar al ex presidente Eduardo Duhalde. Eloperativo marchaba a la perfección hasta que Perfil.com publicó minutos antes de la 20.30 la intención oficial. A partir deentonces, las mismas redes sociales que permitieron descubrir la movida kirchnerista, reprodujeronuna y otra vez la nota titulada: “La operación del Gobierno para salpicar aDuhalde”.
La punta del ovillo. Alrededor de las 17 de ayer, el periodista ultraoficialistaDante López Foresi publicó en su portal que Duhalde había estado reunido pocas horas antes delcrimen con José Pedraza, líder de la patota que mató al militante del Partido Obrero, MarianoFerreyra. Pero Foresi se basaba en un artículo del diario El Cronista de un año atrás, un“error de apreciación” inducido por el sitio web del diario económico que no coloca lafecha original de sus notas.
López Foresi, hermano de la periodista del mismo apellido, comenzó a agitar el tema no sólo ensu sitio web (querecibió en lo que va del año 20.000 pesos de publicidad oficial), sino también en la red socialTwitter. Varios tuiteros, incluso periodistas del diario en cuestión, le aclararon que la reuniónde Duhalde-Pedraza había sido en 2009, e incluso circuló una copia escaneada de la versión papel deesa fecha. Pero Foresi insistió que desde El Cronista, propiedad de Francisco De Narváez, se queríaproteger a Duhalde.
El intercambio de datos a través de Twitter, con los protagonistas “desnudándose” enpúblico, permitió observar cómo se gestaba la operación. Primero, fueron los blogueros y tuiteros Kque se unificaron detrás del “error” de López Foresi. Pero todo se iba a agravar cuandoentró en el juego de enchastre la agencia oficial de noticias.
Silencio oficial. A esa altura, pasadas cuatro horas del crimen, ninguna vozoficial había hecho referencia al asesinato. Pero la agencia gubernamental Télam publicó quelegisladores kirchneristas de la ciudad de Buenos Aires, entre los que se encontraba Juan Cabandié,Francisco Nenna, Gabriela Alegre y María José Lubertino, apuntaron al ex presidente con aquellainformación ya degradada. "Duhalde se reunió con José Pedraza ayer y hoy un grupo de matones cargócontra los trabajadores que participaban de una lucha gremial", citó el sitio de la agencia denoticias, reafirmando el “error” en el que insistía Foresi.
A las 20.24, Perfil.com publicó que estaba en marcha la operación para salpicar a Duhalde, ypreviendo que la estrategia iniciada en un periodista ultraoficialista y tuitero k, y continuadapor la estatal Télam, iba a desembocar en el fachoprogresista 6,7,8 de Canal 7, el programatelevisivo que utiliza los métodos de Goebbels, al decir de Jorge Lanata, para intentar fijaralgunas mentiras.
Alrededor de las 21, Perfil.com incluso publicó la reacción del ex presidente cuando se enteró, en unaentrevista con este sitio, de la operación que buscaba mancharlo. "Que salga en la agencia oficialhabla de lo miserables que son desde el punto de vista espiritual", decía Duhalde.
A los pocos minutos, en la red social Twitter se multiplicó la información surgida de esteportal (ver pdf “Una operación fallida”), y durante la emisión delprograma 6,7,8, tanto en Twitter como Facebook, debatían los usuarios que simpatizan con elGobierno con aquellos que publicaban el link a la noticia de Perfil.com. Con la presencia de dosfuncionarios, el secretario de Cultura y el secretario general de la Presidencia, en los estudiosde 678 para avalar la “versión Duhalde”, repitieron una y otra vez los inicios de laoperación, pero en las redes sociales corría con fuerza el título de “la operación delGobierno para salpicar a Duhalde”. El plan oficial se desvanecía antes de llegar a las tapasde los diarios. El tiempo real de lo digital había matado la operación antes de que llegara alpapel.
A confesión de partes. Esta mañana, en otro programa de neto corte oficialista,Víctor Hugo Morales entrevistó al vicepresidente de la agencia oficial Télam, Sergio FernándezNovoa. El diálogo es imperdible porque muestra cómo el funcionario retrocede en lo que habíapublicado ayer, y echa las culpas al “bloguero”, según su propia definición delperiodista ultraoficialista López Foresi.
El diálogo
Víctor Hugo Morales: Al parecer, Télam recogió la información de un bloguero en la cual se decíaque este episodio tan doloroso, con la muerte de un trabajador ferroviario, tenía que ver con unareunión del ex presidente Duhalde con Pedraza. Y ustedes recogieron la información.
Sergio Fernández Novoa: Se recogió la información, se mencionó la fuente, y se les dio todas lasposibilidades a ambos, a Pedraza y a Duhalde, de confirmar o desmentir tal cuestión. Lo que meparece que desde el punto de vista periodístico corresponde. Un periodista debe chequear lasfuentes, debe darle posibilidad a quienes se involucran en la noticia de poder manifestarse alrespecto.
VHM: ¿Qué es lo que saben ahora después de hechos los descargos, que no fue así, o hay algunaconfirmación de lo que dijo el bloguero?
SFN: No fue así, se niega que haya sido así, o al menos que haya sido hace poco tiempoatrás.
VHM: El error del bloguero es haber tomado una información que tenía un año de atraso.
SFN: Sí, el bloguero insiste en que no es así, en que no fue tanto tiempo. De todas maneras,nosotros hemos priorizado, luego de ese despacho, de poder poner en el aire todo aquello que vienendiciendo las autoridades gubernamentales y todos aquellos que de alguna manera u otra estáninvolucrados: el Partido Obrero y los distintos protagonistas de lo que pasó el día de ayer.
VHM: Los medios solemos ante un error pedir disculpas. ¿Una agencia de noticias también?
SFN: Por supuesto. Es un deber de la agencia, porque puede equivocarse; porque, por más que unochequee y rechequee las fuentes, uno puede comprobar después que hubo un error y está bien quepúblicamente así se diga.
VHM: ¿Lo piensan hacer en este caso si efectivamente se constata que la información eraerronea?
SFN: Desde ya, no tengas ninguna duda de que va a ser así.
Hasta el momento, la agencia no pidió disculpas, pero los políticos oficialistas usados para laoperación frustada empiezan a quejarse. Es el caso de la legisladora María José Lubertino, quienesta mañana dijo que ella nunca habló con Télam, y que espera una rectificación.
En diálogo con Perfil.com, Lubertino aclaró que más allá de la “distanciapolítica” que la separa de Duhalde, no está de acuerdo con el uso político que pueda hacersede estos sucesos. “Yo mandé un mail para desmentir lo que Télam había puesto y hablé con dosperiodistas de la agencia para saber de dónde sacaron esa declaración”, contó Lubertino a Perfil.com y agregó: “Supongo que en algún momento lo tendrán queaclarar”.
No es la primera vez que Télam queda en el medio de una operación de desprestigio. Ya lo hizo bajo el mandato de Martín Granovsky,cuando se montó una falsa denuncia contra el candidato opositor Enrique Olivera. Pero esta síes la primera montada en la administración de Carlos Martín García, flamante presidente de laagencia estatal y reconocido publicista del peronismo.
Esta tarde, en la marcha para reclamar el esclarecimiento, Luis D’Elía insistió eninvolucrar a un ex funcionario de Duhalde. Tal vez, caído el canal institucional, los marginalesdel Gobierno insisten ahora con otra versión, pero siempre apuntando al mismo enemigo. A D'Elía sesumó a última hora Hebe de Bonafini, quien también señaló con suhabitual desenfado al ex presidente Duhalde, llamándolo "hijo de puta".
¿Por qué quedaron pegados en el papelón algunos legisladores oficialistas? Al parecer, ellegislador Tito Nenna “envió” a Télam sumándole las firmas de su bloque, sin haberconsensuado el contenido. A lo largo del día, el oficialismo trató de despegarse de la operaciónfrustada. El jefe de Gabinete y ex duhaldista Aníbal Fernández, le dijo a Víctor Hugo Morales que creía que erauna locura intentar vincular a Duhalde con el asesinato. Sin embargo, todo el aparato mediáticoque maneja el Gobierno se puso al servicio de la operación que empezó a correr a las pocas horasdel asesinato. Pero esta vez, tuvo patas cortas.




